«Ahora en cualquier carrera me van a mirar con lupa y exigir mucho»

«Mi primera prueba ciclista la gané en Barcarrota» «No soy un 'superhéroe', me considero una persona que tuvo una enfermedad y que gracias a Dios le pusimos remedio»

JAVI PÉREZBADAJOZ

Nació en Pinto (Madrid), pero presume de extremeñismo en cada golpe de pedal. Sus padres, Francisco y Francisca, son de Barcarrota y sus cuatro abuelos, junto a su hermano Francisco Javier, sus admiradores más entusiastas. Alberto Contador forma parte de la vida de esta localidad pacense, por eso sus hazañas son seguidas con mucho interés por los barcarroteños. Su brillante triunfo en la París-Niza le descubre como una figura emergente y le augura un futuro prometedor. Para muchos está llamado a ser el sucesor de Indurain. De momento, el joven ciclista de las 'piernas de alambre' ha dado el primer paso al convertirse en el segundo español en ganar la 'carrera del sol' tras el mítico corredor navarro. Corre con 70 grapas y dos placas de titanio en la cabeza y los éxitos siguen llamando a su puerta. Con podios o sin ellos, la realidad es que Alberto Contador es todo un ejemplo de superación.

-¿Cómo le sienta compartir con Indurain la exclusividad española en la París-Niza?

-Ganar una carrera tan cotizada y encima saber que el único corredor español que lo ha conseguido en la historia es Miguel Indurain, supone un orgullo para mí.

-¿Es su victoria más recordada?

-Esta prueba es muy bonita por el prestigio que tiene, pero otra muy recordada es un triunfo en la Vuelta a Australia en enero del 2005 cuando volvía a reincorporarme a la competición después de un accidente muy grave que sufrí y que a punto estuve de dejar el ciclismo. Esa victoria fue muy, muy especial.

-¿Le siguen preguntando por aquello?

-Sí que me siguen preguntando habitualmente, aunque es normal. Pero no se puede volver a reproducir, es algo que tengo controlado, que está bajo control médico con escáners y revisiones y no hay ningún tipo de problemas.

-Su caso es todo un ejemplo de hazaña deportiva.

-Un poco sí. Hay gente que también me compara con el caso de Armstrong. Sí que es verdad que los dos hemos tenido problemas, pero lo suyo fue un cáncer.

-¿Correr en esas circunstancias le hace ser un ciclista diferente?

-Desde luego. Fue un año que me hizo madurar mucho, ver cosas que a primera vista parecen no tener importancia, pero cuando estás en una situación tan difícil, en un hospital, en un momento en el cual te dicen que es posible que la mitad del cuerpo no lo puedas mover, pues te puedes imaginar qué situación. Pero bueno, creo que aquello me ha hecho ser más fuerte, analizar y evaluar todo mejor, sacrificarte por lo que realmente quieres que es la bicicleta y hacerlo lo mejor posible.

-¿Esa capacidad de superación hace que quizás sea mayor su admiración por Lance Armstrong?

-Por supuesto que sí. En el hospital me leí el libro de Armstrong. Me sirvió como un apoyo y una inspiración porque me sentí muy identificado con él.

-Su vida parece la de esos 'superhéroes' de las películas.

-Sí que es verdad que gente cuando sabe de la enfermedad que tuve y la importancia que tiene, le llama bastante la atención, pero ni mucho menos me considero un 'superhéroe'. Soy una persona que tuvo una enfermedad y que gracias a Dios le pudimos poner remedio. Hubo momentos en los que se planteó el dejar el ciclismo, pero por fin volví a subirme a una bicicleta, al máximo nivel y con los máximos resultados.

-¿Cómo se celebró en su casa la victoria de la París-Niza?

-Pues con una alegría tremenda entre toda la gente que me sigue y mi familia.

-Imagino que muchas llamadas y felicitaciones de Barcarrota.

-Claro que sí. La mayoría me ha llamado o me han mandado mensajes felicitándome. Mis primos, mis tíos, mis abuelos, conocidos... A mis padres les tienen fritos. Recibí también un telegrama del Ayuntamiento de Barcarrota. Es un pueblo donde me quieren mucho y que siempre me ha demostrado mucho su apoyo.

-¿Cuándo le veremos por aquí?

-En abril o mayo me acercaré para ver a mi familia. Mis padres están siempre como locos por estar en el pueblo con la familia, en aquel ambiente.

-¿Por qué eligió el ciclismo?

-Principalmente por mi hermano el mayor, Francisco Javier. Le compraron una bici nueva y yo me quedé con la vieja. Empecé a salir y al poco tiempo ya estaba con los de delante y eso que tenía una bici muy mala. Entonces me animé, tenía quince años y al año siguiente ya empecé a correr.

-¿Qué parte de su afición se debe a las carreteras extremeñas?

-Recuerdo una anécdota de uno de esos veranos que pasaba en Barcarrota con una de esas bicicletas que me dejaba mi tío para moverme por allí. Me enteré de que había una carrera en el campo de fútbol El Rodeo, me inscribí y la gané. Ahora que lo pienso, esa ha sido la primera vez que he ganado una prueba ciclista.

-¿Por dónde solía salir con la bici?

-Normalmente salía en dirección al Valle de Matamoros, Jerez y Fregenal de la Sierra. Es una zona de repechos y bastante durilla. Siempre me ha gustado salir por aquella zona, tiene un paisaje muy bonito.

-¿Cómo eran aquellos largos veranos en Barcarrota?

-Casi siempre en el campo con mi abuelo y mis tíos. Me gustan mucho los animales y cada vez que llegaba a Barcarrota estaba como loco por ir. Me levantaba a las seis de la mañana para ir con mis padres y mis tíos a ordeñar las vacas.

-¿Cuál es su techo?

-Se tendrá que ver en el futuro. Me gustaría hacer bien las carreras de tres semanas. Pero una cosa es hacerlas bien y otra ganarlas.

-¿Está de acuerdo con quien le ve como ganador del Tour de Francia?

-El Tour es de lo que más se está hablando en los medios, pero es una carrera que sólo la han conseguido unos elegidos en la historia. Lo primero que tengo que hacer es aprender, madurar en la prueba y después pensaremos en lo que venga. A partir de ahora en cualquier carrera me van a mirar con lupa y exigir mucho, pero tampoco puedes hacer nada. Los medios tienen que ilusionar a la gente y buscan gente nueva. Ahora no le doy importancia, pero igual dentro de unos años sí que se la doy porque puede volverse en mi contra. La presión está bien, pero siempre que no se excedan en las expectativas porque si no llegas a cumplirlas puede producirse un efecto rebote. El caso más claro fue el de Abraham Olano, un corredor como la copa de un pino, pero que llegó después de Indurain y siempre se le echó la cruz porque nunca pudo lograr lo que ganó Indurain.

-¿Se ve de amarillo en París?

-Bueno, es muy difícil. Por ilusión y por soñar sí que sueño con ello.

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