Ortega Cano estuvo 'muy a gustito' en el ruedo de Olivenza

El diestro de Cartagena corta una oreja en su reaparición, en la que estuvo arropado por sus cuñados Amador Mohedano y Rosa de Benito

EQUIPO DOSOLIVENZA
El torero vistió de negro/
El torero vistió de negro

Sólo duró cinco minutos. Pero a Ortega Cano le debieron parecer una eternidad. Fueron cinco minutos de ovación, la ovación de un público de Olivenza que ayer estuvo entregado al maestro. Eran las cinco y media de la tarde. Ortega Cano, de luto riguroso, de negro azabache, abandonó el patio de caballos y entró en el ruedo. Allí recibió la más calurosa ovación de esta feria. El maestro medio llorando en la arena y el público puesto en pie aplaudiendo. En el ruedo, sólo Ortega Cano de negro. Eran los prolegómenos de una fiesta que sólo la climatología arruinó. Pero no hasta tal punto de suspender la corrida

Los santos a los que tanto ha estado rezando Rocío desde el cielo sólo dieron tregua para un toro, el primero de Ortega. Luego, el diluvio. Y la tarde se deslució.

Aunque Dios suele apretar pero no ahoga,así que abrió un hueco en el cielo y escampó. Los toreros lo aprovecharon y sobre todo Ortega Cano, que era el que más lo necesitaba. Apretó los dientes y se fue a por la oreja. En su segundo toro hizo lo indecible por meterse el público en el bolsillo y llevarse un trofeo. De él dependía, quizá, el resto de contratos de la temporada. Así que la presidencia, acordó con las peticiones del público darle una oreja. Y Ortega se sintió a gustito en el ruedo.

Estaba todo pensado. El brindis del primer toro, para su Rocío. Serio, se dirigió con paso lento, parsimonioso, al centro del ruedo y mirando al cielo, con la montera en la mano derecha, brindó el toro a su mujer.

Arropándole en la grada estaba su cuñado, Amador Mohedano, acompañado por su esposa Rosa Benito y por el abogado Montes que, al igual que varios aficionados que no habían previsto el tormentón y no llevaban chubasquero, abandonaron la plaza nada más concluir la faena del segundo toro, correspondiente a Enrique Ponce.

A la salida de la plaza, Rosa Benito sólo pudo comentar «Qué coraje», mientras su marido, con un impecable traje, empapado de agua, se protegía bajo el paraguas del abogado Montes.

Hasta aquí, el primer acto del glamur por el regreso de Ortega Cano. Porque antes, hasta la llegada del torero a la plaza, las cadenas de televisión se encargaron de excitar la curiosidad de los miles de visitantes que ayer abarrotaban Olivenza.

La mañana,de lujo

La jornada de ayer estuvo dos partes muy diferenciadas. Por la mañana hubo toreo del bueno y por la tarde tomate a borbotones.

En la jornada matinal, con el cartel del arte, tres toreros de los que pasan a la historia. El de la tierra, Talavante, puso a la plaza boca abajo. Dos orejas en el primero y otras tantas en el segundo, con dos faenones de los que hacen época. Madre mía, cómo se arrima, «ese muchacho no llega a viejo, se oyó en el tendido».

En callejón, barrera y tendidos, la gente del toro-toro, esos que dicen que al astado hay que saber parar, templar y mandar. De los que se extasían con los naturales y se les pone la carne de gallina cuando el toro y el torero se mezclan en una sola figura. Pues de esos había ayer cientos en el tendido. Por la tarde tocaba otra cosa.

Tres llenazos

Tres corridas, tres llenazos. De los de época, de los que que hay que ir con hora y media de antelación a la plaza si quieres ver los toros sentado. Ésta es una feria en proyección, porque cada año acude más gente a Olivenza. La plaza sigue con el mismo aforo y el visitante se multiplica por cuatro. A las diez de la mañana salimos de Badajoz 'camino da Vila' y fuimos todo el trayecto en fila india, un coche tras otro, con escasas posibilidades de adelantamiento. Y no se crean que es porque los coches no tuviesen potencia, no. Fue por el gentío camino de la feria. Y como la velocidad era moderada, nos pudimos dar cuenta de la cilindrada de los vehículos. No se le ocurra venir a Olivenza con un R-4 destartalado o un Opel de medio pelo, hará el ridículo. Si puede, llegue con el Mercedes, Audi, BMW, Jaguar, Bentley, Hummer, Rolls Royce (los hubo) y demás coches de gama alta. Y ya en el pueblo, el problema de aparcamiento se multiplicó. Gracias a la eficaz labor de la policía local de Olivenza, que orientó, auxilió y dirigió el tráfico. Y a Guillermo, el responsable del aparcamiento de la explanada del recinto ferial.

Había que madrugar. Porque Olivenza era ayer el epicentro taurino mundial. Y de los curiosos. Todos quieren venir a Olivenza, a su plaza de toros, pero entradas no hay para tantos. Son poco más de cinco mil las entradas y varios miles de aficionados los que llegan. Y aquí no hay milagros de panes y peces.

Quien sí tuvo suerte fue el constructor pacense Julián Vazquiánez, que junto con su esposa Antonia estaba en Olivenza a primeras horas de la mañana, disfrutando del fin de semana. Y con su abono en el bolsillo, como todos los años, que para eso son fieles seguidores de la feria oliventina.

También madrugó El Juli,que quiso ver a sus colegas en la corrida de las doce, y media hora antes ya estaba en el callejón, atento a lo que sucedía en el ruedo. En el tendido, el abogado Javier Montes, defensor de causas populares. Y Juan Barrero 'Gallina', un empresario de éxito y que ha montado en Badajoz, en Santa Marina, la tienda de vinos más surtida de Extremadura.

En esta primera corrida del día estuvo también Paco España y esposa, Carmen Calvo, que llegaron acompañados de Luis Capucho, director general de Educación de Portugal. Paco España, que fue el primer consejero de Cultura de la Junta de Extremadura (hace años) es ahora consejero de educación de la Embajada de España en Portugal y viaja en vehículo matrícula diplomática, lo que genera envidias en sus compañeros de partido... y de oposición.

Algo muy importante en esta feria es tener el estómago lleno , para poder aguantar las horas de paseo por la feria, asistir a las corridas y cerrar con los güiskis nocturnos. Quien tiene suerte es Mari Carmen Vallecillos, la jefa de registro del servicio territorial de Bienestar Social. Ella coge de la mano a su hijo Enrique y se divierte de paseo en paseo con sus amigos, Andrés y Silvia, mientras su marido Enrique Barrios, se queda en casa haciendo la comida. Y dicen que así es todos los días. Un mandilón, vamos; y una suerte para su esposa.

El stand de Caja Rural

Si en la plaza mandan los toreros, en la feria del toro manda la Caja Rural de Extremadura. Su stand ha sido el punto de reunión a lo largo de toda la feria. Ayer se juntaron allí la Delegada del Gobierno Carmen Pereira, el Senador Francisco Fuentes, el consejero de Desarrollo Rural Francisco Javier López Iniesta, el empresario de empresarios Antonio Masa, (ayer con su hijo, del que también se siente muy orgulloso), el portavoz socialista Chano Fernández, Lorenzo Ramos, secretario general de UPA... y el candidato a presidente Guillermo Fernández Vara, que ha convertido a la feria en su centro de trabajo. Va a todas las corridas... de toros, se le ve en los pasillos de la feria, y por si fuera poco, recorre las calles en su camión electoral. Carlos Floriano también viene a la feria, y se toma sus buenos vinitos en el stand de Bodegas Puente Ajuda, pero qué quieren que les diga, aquí en Olivenza, tierra del otro candidato, lo tiene crudo. (Sin segundas intenciones). En ese stand se notó la ausencia del presidente de la Caja, otro oliventino de lujo, Mariano Señorón, pero su ausencia fue bien suplida por Pedro J. (no el del periódico), director de la sucursal oliventina.

También se liga

En Olivenza ha habido mucho tomate a lo largo del fin de semana. Ha sido el centro de la prensa del corazón, todos jugando al gato y al ratón. Ortega Cano buscando escabullirse de tanto mentecato con micrófono y fugándose la noche del sábado a Yerbabuena. Y ayer, dudando si vestirse de luces en el hotel Heredero o en el Arteaga. Al final se decidió por el primero, huyendo de las cámaras.

Esos juegos también se han dado en todos los órdenes. Los hay que vienen a ver toros, a famosos, a curiosear... o a ligar. Al mismo sexo o al contrario. Uno de los que ha tenido que aguantar esos acosos fue el jefe de la policía local de Olivenza. Uno de los doscientos periodistas del cuore que han llegado a Olivenza tiró los tejos al jefe de policía, que obviamente rechazó. Otros no tuvieron tanta suerte y nadie les hizo ningún tipo de proposiciones, aunque nunca se sabe si en próximas ediciones puede cambiar la fortuna.

Cae el telón Se acaba la feria y Olivenza dice adiós. Ha sido un lujazo, un fin de semana de auténtico lujo.

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