Extremadura, palabra mágica

LUIS DEL OLMO

Uno dice Extremadura, basta con pronunciar esa palabra mágica, y siente en el corazón el peso de una hermosa aventura que viene desde Roma y llega al Nuevo Mundo, entre los cinceles que hicieron hablar a las estatuas, las armaduras de los conquistadores, la fraterna frontera portuguesa, y también siglos de aislamiento y de dureza, de lucha por la vida para pasar de aquellas oscura y secular España a ese tiempo en que la fibra óptica ha sustituído a las sogas que sujetaban carros y cosechas...

Vivimos es un mundo en que apenas quedan pueblos sin luz, aunque algunos españoles no quieran ver los amaneceres y se empeñen en el fragor de la crispación y el cabreo. En este planeta globalizado, donde las naciones son provincias, y algunas provincias aspiran a ser naciones...es bueno venir a Extremadura, para cargar las pilas del sentido común y para encontrarse con un pueblo universal que, de regreso de forzosas emigraciones, se ha reencontrado consigo mismo, y con sus raíces que nunca se han marchado y que se entretejen de afectos y de amores...

Estamos en Badajoz, donde el río Guadiana tiene la cortesía de apartarse, en un amplio meandro, para que en su seno nazca una ciudad en la que, hace más de mil años, cuando en París no había alcantarillas y Nueva York estaba muy lejos de surgir, Ibn Marwan edificó la Alcazaba, sobre el Cerro de la Muela, y se labraba la tierra y se cuidaban los huertos, y crecían los olivos y los viñedos...Después nacería, como un milagro, la catedral, con la torre almenada de Espantaperros, un templo que contiene joyas renacentistas, platerescas, barrocas, y que asciende a los cielos, desde el suelo, en la ciudadela fortificada...

Y aquí se produjeron más milagros, como la venida al mundo, en Fuente de Cantos, del pintor Francisco de Zurbarán, que retrató al mundo como si las personas fuesen una llama de amor encendida: a los monjes, como si fuesen santos; y a los santos, como si fuesen monjes.

La nómina de extremeños y de pacenses ilustres es infinita, como lo es el esfuerzo de los hombres y mujeres que cada día salen a la calle de vivir y convivir, pero el tiempo es limitado y dejamos muchos nombres de oro o de bronce en el tintero porque no queda otro remedio...En esta tierra mística y guerrera, aquí de donde partieron los dioses con espada de la conquista de América, y donde se firmó el tratado que ponía fin a 'La guerra de las naranjas', y donde las tropas de Wellington expulsaron a los invasores franceses, y donde hace más de cien años el pueblo se unió en una histórica huelga en demanda de unas condiciones de vida más dignas...En esta tierra, amigos, nace un ejemplo de sacrifico y de Esperanza para toda España, para esa patria común a la que Extremadura se siente tan sólidamente unida hasta los huesos minerales de su alma... 'Extremeños de centeno' os llamó Miguel Hernández, el poeta cabrero de Orihuela, porque el centeno es vida y es reciedumbre.

Y, en áspero devenir del calendario, Badajoz celebra sus carnavales, y además acaba de inaugurar un Museo del Carnaval único en España, un museo para que nadie pierda la memoria del espíritu festivo, ingenioso, irónico, desmitificador, que ha hecho de sus murgas todo un género artístico...

En fin, amigos, que muchas gracias por haber acogido hoy a este carromato de la radio, a estos buhoneros de la palabra y desfacedores de entuertos, a esta peregrinación del diálogo y de la libertad que es 'Protagonistas' y... 'que Dios reparta suerte': ésto lo decimos muy especialmente por la gran figura del toreo español que es Alejandro Talavante, nacido hace 19 años aqui al lado, en Puebla de Sancho Pérez, y que cada vez que pisa el ruedo nos enseña qué es lo que se entiende por valor en esta tierra, y de qué color es el arte de Extremadura.