Izquierda Unida se interesa por la recuperación de la Virgen del Socorro

La talla, del siglo XVII, 'desapareció' misteriosamente de su lugar de custodia en el 2004 y el propietario de la casa donde se encontraba presentó denuncia

J. J. GONZÁLEZCÁCERES

El grupo municipal de Izquierda Unida se ha interesado por lo que hasta el momento constituye una misteriosa desaparición. Desde el mes de agosto de 2004, hace más de dos años y medio, la talla de la Virgen del Socorro no se encuentra en su lugar habitual de custodia, una casa ubicada junto al Arco del Socorro. El propietario de esta casa se percató de la desaparición de la histórica imagen cuando compró el inmueble, en julio de 2004, al anterior propietario y éste, a su vez, ha manifestado que no obra en su poder. El nuevo propietario presentó una denuncia en la Comisaría de Policía para poner de manifiesto que él no tiene nada que ver con la desaparición.

El 'misterio' trata de ser resuelto ahora por el Ayuntamiento, que hace unos días ha realizado una visita de inspección en la casa como consecuencia de la pregunta que formuló el concejal de Izquierda Unida, Santiago Pavón, en la comisión municipal de Urbanismo del 31 de octubre de 2006.

En los informes técnicos municipales, de fecha del pasado 26 de enero, se da cuenta de la situación, que ya fue puesta de manifiesto en el mes de agosto del año 2004 en este periódico por parte del investigador local Alonso J. Corrales Gaitán, quien se refirió a la desaparición de la talla y al desconocimiento de su paradero.

Investigación

Ahora, el Ayuntamiento retoma la investigación de lo sucedido a raíz de la iniciativa de Izquierda Unida, que ha pedido que la Virgen sea restituida a su lugar de custodia, y señala en sus informes técnicos que está pendiente de recibir la documentación que pueda acreditar la propiedad municipal de la talla.

El lugar de custodia es la casa de la esquina de la Plaza del Socorro con la calle Obra Pía número 1, adquirida por un nuevo propietario en 2004 y que ahora está siendo objeto de obras de rehabilitación.

Este inmueble, en la fachada que da a la Plaza del Socorro, cuenta con una ventana protegida por rejas, donde se encuentra una hornacina acristalada en su cara exterior y abierta en su cara interior, lo que la hace accesible desde el interior de la casa. En esa hornacina ha estado la talla de la Virgen del Perpetuo Socorro desde 1940, cuando la casa fue adquirida por el conde de los Tres Palacios. El acceso a la talla era, pues, totalmente privado, aunque se considera como patrimonio público.

En siglos pasados, la talla estaba colocada en el mismo Arco del Socorro, pero después fue retirada en el siglo XIX al ser demolido este peculiar rincón de la ciudad monumental. Finalmente volvió al lugar, aunque en la hornacina de una casa privada, en 1940.

Según se indica en los informes municipales, tras el traspaso de la propiedad del inmueble se llevaron a cabo unas labores de mudanza por parte de una empresa y los enseres que había no eran de interés ni para los anteriores ni para los actuales propietarios. De hecho, el anterior propietaria, ha manifestado al actual que en su poder no se encuentra la talla y que desconoce dónde puede estar.

Sin embargo, investigadores locales insisten en que se trata de una imagen de propiedad municipal de valor histórico.

Cacereños de varias generaciones han visto la talla en la hornacina en esa casa, que se encuentra en un lugar por el que entraron las tropas cristianas de Alfonso IX para la reconquistar Cáceres en el año 1229.

Es una talla policromada de unos 30 centímetros, fechada, según los historiadores, en el siglo XVII. La hornacina y la talla la cuidaron los descendientes de Don Álvaro de Cavestany y Anduaga.

Demolición

En el siglo XVIII los vecinos pidieron la demolición, en parte, del arco para permitir airear la zona, muy lúgubre, algo necesario en tiempos de epidemias.

En 1764 se solicita al Ayuntamiento, por parte de Pedro Antonio Roco de Godoy, la transformación de la puerta para el fácil acceso de coches y carretas al adarve. Pero no es hasta el 14 de octubre de 1879 cuando Joaquín Muñoz Chaves presenta una petición formal al Ayuntamiento para la completa demolición del peculiar rincón, que acabó dando la autorización.

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