Los arqueólogos delimitan cuatro fosas más y siguen encontrando huesos y balas

El Ayuntamiento aguarda el informe técnico para decidir si excava o no estas tumbas anónimas. Descartan que los restos óseos hallados ayer procedan de un antiguo osario.

CELIA HERRERAMÉRIDA
El antropólogo Luis Ríos, de la Universidad Autónoma, muestra algunos de los huesos encontrados ayer/
El antropólogo Luis Ríos, de la Universidad Autónoma, muestra algunos de los huesos encontrados ayer

El equipo de arqueólogos de la Fundación Científica Aranzadi delimitó ayer cuatro nuevas fosas junto a la tapia sur del Cementerio de Mérida, probablemente pertenecientes a los represaliados de la Guerra Civil, según señalan, cada vez con más seguridad, los expertos que están trabajando en la prospección arqueológica iniciada el lunes.

Los huesos encontrados ayer presentan algunas diferencias respecto a los primeros restos óseos calcinados y muy fragmentados que se habían hallado con anterioridad, y que pudieran pertenecer a un antiguo osario relacionado con el cementerio.

En primer lugar, no están quemados y están bastante bien conservados. Además, el lugar y la forma en la que aparecen los nuevos restos parece indicar que no han sido removidos, sino que están donde fueron originalmente enterrados.

El hallazgo de un pie

En este sentido, resultó importante ayer el hallazgo de un pie articulado en lo que parece ser la parte superior de una fosa común.

«Haber encontrado este pie significa que aquí fue enterrada una persona completa, o por lo menos una pierna completa. Casi permite descartar que se trate de un antiguo osario», explica Luis Ríos, antropólogo de la Universidad Autónoma, que suele colaborar de forma voluntaria con la Fundación Aranzadi en la excavación de fosas comunes.

A pesar de la delicadeza con la que se desarrolla la prospección, el equipo ha ampliado de manera importante la zona excavada, tomando como referencia inicial la zanja que abrió una excavadora en junio. En la tierra son visibles, hasta para una mirada inexperta, los límites de las nuevas fosas encontradas, que presentan un color y unas líneas tan perfectamente trazadas que son imposibles de achacar a la naturaleza.

Sin embargo, los arqueólogos no aumentan la profundidad de la cata cuando encuentran la fosa, sino que continúan ampliando la excavación.

Ello se debe a que el principal objetivo de esta prospección arqueológica es comprobar si existen las fosas de las que hablaban numerosos testimonios, enumerarlas y localizarlas.

La decisión de abordar la excavación de estas fosas corresponde al Ayuntamiento, que es el que está financiando esta prospección.

Partidario de seguir

El concejal delegado de Cementerio, Alfredo de la Rubia, explica que la decisión dependerá de las recomendaciones de los arqueólogos, aunque se muestra partidario de continuar.

«En principio, depende de lo que Jimi Jiménez (el director de la prospección) diga en su informe sobre la conveniencia o no de seguir. De todas formas, si se ha puesto ya en marcha la excavación para buscar las fosas, lo lógico es que los trabajos continúen una vez localizadas éstas», comenta, advirtiendo que la decisión la tomará la Junta local de Gobierno después de oír su propuesta.

También se muestra partidario de que los trabajos de excavación de la fosa, si llegan a desarrollarse, sean realizados por el equipo de la Fundación Aranzadi.

«Al fin y al cabo, son ellos los que han iniciado la excavación, y cuentan con una gran experiencia en este tipo de trabajos. Ésta fue la principal razón que argumentó la Asociación de la Recuperación de la Memoria Histórica para que los llamáramos, y por eso los escogimos para la prospección», justifica el concejal.

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