El judo, la 'llave' del deporte

Nació como una forma de defensa en Japón pero se ha convertido en un deporte que cada año engancha a más niños en Extremadura

NATALIA REIGADAS PERALTABADAJOZ

'Mínimo esfuerzo, máximo efecto, derribar al oponente usando su fuerza en contra', éste es el principio básico del judo, un arte marcial convertido en deporte en el mundo occidental y que cada día engancha a más personas en Extremadura. En concreto, la Federación Extremeña de judo cuenta con 23 gimnasios federados y 1.100 deportistas, una cifra muy superior a la del 2001 cuando había 753 judokas en la región. Gran parte del crecimiento de este deporte se debe a los niños que se enganchan cada año a su práctica. La UNESCO considera a este deporte el más recomendable para niños de 5 a 14 años de edad. Vista de cerca, una clase de judo es una actividad divertida y un ejercicio recomendable para ponerse en forma.

Uno de los gimnasios donde se practica este deporte es el 'Yudo Club', en Badajoz cuyo dueño es Enrique Palacios. Este deportista es cinturón negro quinto DAN. Palacios lleva 28 años practicando judo y ha encontrado en la enseñanza su máxima vocación. Asimismo, cuenta que la mayor parte de sus alumnos conocen este deporte igual que lo descubrió el mismo, «yo acompañé a un amigo a ver una clase y pensé, eso quiero hacerlo yo, esto engancha y se convierte en una filosofía de vida».

Pequeños grandes judokas

«El judo es más que un deporte» afirma Enrique Palacios y añade que en el aprendizaje del judo «se inculcan valores como el respeto, la disciplina, la cortesía y el contacto con otras personas». Observando una clase de judo impartida por este maestro no es difícil.

Los niños piden permiso para entrar en clase, dan la mano de sus profesores al entrar y salir, se saludan entre ellos antes de comenzar los ejercicios y se quedan quietos cuando su monitor dice la palabra 'estatua', una obediencia sorprendente además de un gran ejercicio en el que se divierten 'luchando' con sus compañeros tanto niñas como niños.

Por esta razón es una disciplina recomendable para los más pequeños que pueden comenzar desde los tres años. A esta edad, según este maestro, se trabaja la psicomotricidad.

A partir de los seis años, se enseña judo específico mediante juegos y actividades que desarrollan la lateralidad, la elasticidad y la coordinación. Según Palacios, con el judo no se forman judokas «sino deportistas». «Con este ejercicio, cualquier niño puede adaptarse a cualquier deporte teniendo ya buenas características deportivas».

A partir de los 14 años, es cuando esta disciplina se especializa en el aprendizaje y el dominio de las técnicas del judo. Distintas 'llaves' que logran zafarse del compañero y controlarlo.

Meta: cinturón negro

Cuando el judo deja de ser un juego y se convierte en una pasión, su práctica se vuelve mucho más sacrificada. Ser un profesional de esta disciplina exige esfuerzo y muchas horas de entrenamiento de cara a las competiciones de lucha o a los exámenes para alcanzar los distintos colores de cinturón.

En concreto, existen los siguientes cinturones; blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro. Pero no se trata de un camino fácil ya que hay que dominar una serie de técnicas de brazos, piernas y cadera para alcanzar estos títulos. Una vez que se alcanza el cinturón negro se puede aumentar de nivel con los llamados 'Dan', también a través del dominio de técnicas superiores. Estos exámenes son especialmente exigentes y además, deben pasar años entre ellos para poder presentarse.

Sin embargo, un judoka sólo puede alcanzar cinturón negro sexto Dan mediante examen, ya que, el sexto o séptimo Dan se adquiere por méritos que deben ser reconocidos por la Federación como. por ejemplo, una vida dedicada al judo, escribir un libro o tener alumnos que lleguen a campeones. Sin embargo, Enrique Palacios deja muy claro que lo importante en este deporte «no es competir sino disfrutar y que el niño decida por si mismo hacía donde desea evolucionar».

Este maestro hace autocrítica al respecto y explica que «muchos monitores queremos que todos nuestros alumnos compitan y eso no es correcto porque hacemos campeones con 12 años que muchas veces, luego, abandonan el judo». Para Palacios, la mejor manera de que, en el futuro haya campeones extremeños es que «demos un salto de calidad en y empecemos a entrenar campeones pero que lo sean a los 18 años».

Enrique Palacios, junto con su hermano Jorge y otro judoka, Javier Linde, desarrollan una metodología para enseñar judo algo diferente a los métodos tradicionales. En su gimnasio han formado un equipo de trabajo con el objetivo de crear entrenadores y maestros de esta disciplina que a su vez apliquen las variaciones. Su metodología enseña las mismas técnicas que en cualquier aprendizaje de judo pero las ordenan de distinta manera para comenzar con los ejercicios más sencillos, ya que, la evolución tradicional está pensada para luchadores.

Una defensa personal

A pesar de su función deportiva y lúdica, es innegable que el judo es una defensa personal muy efectiva y por esta razón también es recomendable para cualquiera que quiera ponerse en forma y además, aprender a reaccionar en situaciones de peligro.

En los gimnasios extremeños pueden encontrarse clases de alumnos que según el monitor «se lo pasan realmente bien y hacen un buen ejercicio».

El judo, como defensa, se basa en agarrar al rival, proyectarlo contra el suelo con control e inmobilizarlo durante un tiempo determinado. Si esta técnica no es suficiente, el judo también enseña a estrangular, presión sobre el cuello o luxar, presión sobre el codo, de forma controlada y con el objetivo de que el rival abandone la lucha.

Pero ¿porque es tan efectivo? Muy simple, porque en el judo se utiliza la fuerza del rival en su contra. Por ejemplo, si un agresor nos empuja, las técnicas de judo no se resisten a esa presión si no que la dejan pasar para que el oponente caiga. Asimismo, si el agresor tira de nosotros, no debemos resistirnos sino dejarnos caer para que caiga. Estos ejemplos son, de una forma muy básica, los axiomas en los que se basa el judo. Precisamente por esta razón,

Enrique Palacios explica que «cualquiera puede practicar judo e incluso las mujeres son en muchos casos mejores que los hombres».

Este Maestro se siente muy orgulloso de que en su clase «no sólo participan los niños que son los deportistas de la clase sino también más débiles y por supuesto, tanto niños como niñas teniendo todos el mismo potencial para aprender judo».

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