Cinco esculturas lucen en el primer museo al aire libre de la ciudad

El artista Antonio Blázquez continúa dando forma a los canchos del Berrocal y recuperando con sus grandes creaciones un espacio inutilizado y deteriorado

ANA B. HERNÁNDEZPLASENCIA
Las cinco creaciones que lucen en los canchos del Berrocal dan forma al primer museo al aire libre de Plasencia/
Las cinco creaciones que lucen en los canchos del Berrocal dan forma al primer museo al aire libre de Plasencia

Se gestó durante el pasado año y arrancó, oficialmente, en el mes de octubre del 2006 con la colocación de la primera de las doce obras que el artista Antonio Blázquez quiere instalar en el primer museo al aire libre de la ciudad. Una original iniciativa por la que el escultor local llevaba tiempo peleando y que encontró el pasado año la respuesta afirmativa en las concejalas de Urbanismo y Turismo, Mónica García y Raquel Puertas, respectivamente.

A partir del apoyo oficial, el escultor inició el trabajo en su taller del que la primera obra surgió en octubre, y con la que los placentinos pudieron constatar que el museo al aire libre estaba en marcha. Hoy son ya cinco las creaciones que lucen en los canchos del Berrocal, el espacio elegido por el Gobierno municipal para hacer realidad la idea de Antonio Blázquez. Hoy, por tanto, los placentinos disfrutan ya de originales creaciones, que no han supuesto modificación alguna de los canchos que las sustentan, sino que han conllevado sólo un valor añadido a las propias rocas. Son cinco en total las culminadas, las que han cambiado de forma importante el paisaje de los canchos y las que están consiguiendo que este lugar abandonado y deteriorado recupere fuerza y protagonismo.

Antonio Blázquez confía en que a finales de este mismo mes de enero sean siete las creaciones instaladas y que la próxima Semana Santa el museo esté culminado. Serán entonces doce las obras que lo conformen, tal como el escultor ha ideado y previsto desde el primer momento, pero estarán mucho antes de lo establecido; no en vano, el artista placentino pensó que necesitaría unos dos años para dar forma a su original proyecto.

Una vez las obras estén instaladas será el turno de la Concejalía de Turismo; su titular, Raquel Puertas, se deberá encargar entonces de adecentar el espacio y de que colocar en los canchos del Berrocal el mobiliario preciso para informar convenientemente de esas obras y permitir su visión sin perjudicar el asentamiento. No obstante, sólo quedan ya unos meses para la apertura oficial del primer museo al aire libre de Plasencia y, en cualquier caso, los ciudadanos pueden disfrutar desde estas Navidades de las originales y grandes creaciones de Antonio Blázquez.

«Lo están haciendo, de hecho, porque yo, que voy a trabajar a los canchos cada tarde, me estoy encontrando con que son abuelos con niños y familias completas las que se acercan a los canchos, las que se paran a mirar las obras», asegura el creador. Visitantes de los que antes no disfrutaba este espacio abandonado y utilizado para otros «malos usos».

Actos vandálicos

De hecho, tal como recuerda el propio artista, en la actualidad, a pesar de que el canchal sigue siendo paso del botellón, los actos vandálicos no se están cebando con el espacio. Lo cierto es que, hasta el momento, «sólo en una ocasión doblaron dos barras de la primera obra que instalé, pero no se han vuelto a producir más incidentes». A su juicio, porque el público que visita el espacio está cambiando y también, porque «se trata de creaciones de grandes dimensiones y elaboradas con materiales que pesan mucho, vamos que no es muy fácil romperlas».

El 'arte de la tierra'

Creaciones con las que el escultor local trae a la ciudad el conocido como 'arte de la tierra', una corriente que surgió en los 60 en Estados Unidos y que también se ejercita con fuerza en Europa. «No se trata de un arte objetual, una escultura en la naturaleza, sino de hacer una obra que reaccione conjuntamente con el paisaje circundante», explica el artista.

Antonio Blázquez está creando en los canchos del Berrocal que le ha cedido el Ayuntamiento un paisaje escultórico dentro de un paisaje natural, a través de acciones que no modifican los elementos naturales, «que por sí mismos tienen un valor plástico, sino que más bien se complementan aportando acciones precisas que derivan en un mayor interés estético de los elementos que no poseen dicho valor por sí mismos».

Por lo tanto, la actuación sobre las rocas «no está consistiendo en quitar, sino en añadir, o mejor aún en interrelacionarlas por medio de diversos recursos como arcos, volúmenes geométricos u orgánicos, líneas, huecos,...». El objetivo es «resaltar sin agredir, cambiar sin modificar sustancialmente su forma».

Y son hierro y pizarra, quizás también hormigón en algún caso, los materiales que está utilizando Antonio Blázquez para resaltar los canchos de la zona del Berrocal. Un espacio integrado en la ciudad y con vistas a la Plasencia monumental, un nuevo lugar desde el que disfrutar de la belleza del gran patrimonio histórico de la capital de la zona norte, más allá del museo al aire libre, de la primera instalación de este tipo de la que dispone la ciudad.

Una instalación peculiar de la que ya se puede disfrutar, aunque será en la próxima Semana Santa cuando las doce creaciones de Antonio Blázquez luzcan con todo su esplendor, cuando el museo al aire libre estará culminado.