Esto no es una calabaza, es un calabazón

Don Benito luce desde ayer una calabaza de granito de 41 toneladas en honor a su gentilicio popular

RAÚL HABADON BENITO

«Acunada en nuestras fértiles tierras de las Vegas Altas, germinada con el sudor del labriego dombenitense, regada con el oro líquido de nuestro Guadiana, naciste tú, la calabaza».

Así comienza el poema compuesto por una vecina dombenitense que a modo de presentación se ha colocado junto a la enorme calabaza de granito instalada ayer en una de las mejores avenidas de Don Benito. La capital de las Vegas Altas luce desde ayer todo un homenaje a su gentilicio popular, pues los dombenitenses son conocidos como 'calabazones' por su tradición de cultivar calabazas.

En este año 2006, en el que Don Benito celebra el 150 aniversario de la obtención del título de ciudad, la localidad ha sido engalanada con diversos motivos ornamentales en plazas y rotondas. No obstante, faltaba un recuerdo al 'calabazón'.

El alcalde de Don Benito, Mariano Gallego, acompañado por diversos vecinos, descubrió ayer en unos jardines de la Avenida de Madrid de esta ciudad, una enorme calabaza de granito de 41.000 kilos de peso.

La calabaza tiene tres metros de diámetro y 2,5 metros de altura. No es rica en vitamina E, ni antioxidantes, como la hortaliza original, pues ha sido realizada en piedra por la empresa 'Granitos Gómez Cáceres', de la cercana población de Quintana de la Serena.

Esta enorme calabaza ha sido costeada económicamente por la empresa Pavo Textiles. Es un homenaje a todos los dombenitenses.

Los turistas que visiten Don Benito no deben irse sin ver este calabazón. El monumento, familiar de la televisiva Ruperta, es ideal para fotografiarse junto a él. Esta calabaza puede ser un monumento para los estudiantes, tan amenazados en ocasiones por lograrla en sus notas, y también puede ser un lugar de peregrinación de novios y novias no correspondidos por sus ansiadas parejas.