La Vía Verde extremeña o el legado de un tren que nunca pasó

Desde el pasado mes de mayo, los extremeños pueden disfrutar de la primera Vía Verde que se ha abierto en la región y que une las comarcas de Vegas Altas y Las Villuercas

FRAN HORRILLOVILLANUEVA DE LA SERENA

Los viandantes y los ciclistas han acabado ganando la batalla al ferrocarril con los años. Y es que desde el pasado verano, cientos de extremeños disfrutan ya paseando por la primera Vía Verde existente en la región, y que une las comarcas de Vegas Altas con Las Villuercas. En concreto, mediante este proyecto financiado por el Ministerio de Medio Ambiente, se ha procedido a transformar en un camino ecoturístico los 56 kilómetros de la antigua vía férrea en desuso que une los municipios de Villanueva de la Serena y Logrosán.

Una antigua vía férrea que nunca llegó a entrar en funcionamiento, pero que en la década de los años 20 quiso ser un ambicioso trazado ferroviario ideado por el Ministerio de Obras Públicas del Conde de Guadalhorce. Sin embargo, las desavenencias existentes en aquellos tiempos y el estallido de la Guerra Civil, acabaron truncando el proyecto, con lo que el plan de expansión que incluía la construcción de una auténtica red ferroviaria quedó frustrado. Por tanto, desde 1926 hasta 1960, la idea de un ferrocarril que uniera Talavera de la Reina y Villanueva de la Serena se paralizó, sin llegar siquiera a iniciarse las obras.

Ahora, este trazado, por lo menos no ha quedado en saco roto, y aunque por él no pasara finalmente ningún tren, en la actualidad si que sirve de itinerario habitual a cientos de paseantes, senderistas, ciclistas, minusválidos y jinetes, que son los únicos autorizados a utilizar este camino natural, pues la circulación de vehículos está prohibida.

Las obras de esta Vía Verde las ejecutó la empresa Joca, que tras algo más de un año de trabajos las entregó el pasado mes de mayo al Ministerio de Medio Ambiente, que invirtió en el proyecto 3,1 millones de euros. El Ministerio, a su vez, entregó el pasado mes de noviembre la obra al Consorcio de la Vía Verde de las Vegas Altas del Guadiana y Las Villuercas, que es el que ya se hace cargo de gestionar y conservar el camino ecoturístico.

Un consorcio, en el que están incluidas las localidades de Don Benito, Villanueva de la Serena, Navalvillar de Pela, Palazuelo, Rena, El Torviscal y Villar de Rena, de la provincia de Badajoz, y Alía, Cañamero, Madrigalejo, Logrosán y Guadalupe, de la provincia cacereña, ya que por sus términos municipales discurre el trazado.

El consorcio está presidido por Manuel González, que reconoce que a diario pasea unos seis kilómetros por la Vía Verde, dando así ejemplo. «La verdad es que esta Vía Verde ha creado gran expectación, y todos los días recibo llamadas de gente de diversos puntos de España y de la región interesada en venir a hacerla. Esta vía ya está siendo un reclamo turístico importante para nuestras zonas y, aunque a diario ya es muy utilizada por los vecinos de las poblaciones de paso, los fines de semana el tránsito de gente aumenta bastante», afirma.

Pero el Consorcio no está del todo conforme con el resultado final de la obra, y en este caso, en su próxima reunión, se tendrá que poner manos a la obra para abordar y solucionar una serie de incidencias surgidas en el trazado.

Por un lado, en el término municipal de Rena, existe un problema con un tramo de unos veinte metros, que es propiedad de un particular, y cuya reversión no llegó a solucionar en su día el Ministerio. Un tramo, que en ocasiones se corta con vallas, impidiendo así a los usuarios completar todo el itinerario de la propia Vía Verde. Es por ello, por lo que, como indica González, el consorcio «tendrá que buscar una solución, como la de tratar de comprar esos terrenos».

Reposición de árboles

Por otro lado, los trabajos de plantación de árboles se llevaron a cabo en una época inadecuada, lo que ha hecho que muchos de los plantados en las áreas de descanso, con el fin de que en un futuro pudieran dar sombra, se hayan secado. En este caso, como apunta el presidente, desde el Consorcio se prevé realizar una reposición el próximo mes de febrero con árboles de los viveros de las Diputaciones y de la Junta.

Asimismo, otra de las carencias que han detectado muchos usuarios ha sido la escasez de fuentes para beber agua a lo largo de todo el trayecto. Una circunstancia que se tratará de solucionar.

No obstante, el principal aspecto que deberá abordar en profundidad el Consorcio es el referente al mantenimiento y conservación de la Vía Verde, ya que tras seis meses desde el término de las obras, lo cierto es que en algunos tramos las zarzas y las hierbas ya han invadido de nuevo el camino, mientras que en algunas áreas de descanso, como la de Villanueva de la Serena, el vandalismo ya ha hecho acto de presencia con la rotura de diverso mobiliario y señalización.

Hasta ahora, cada localidad del consorcio aporta una cuota, que varía en función de diferentes factores, como el número de kilómetros de cada término municipal o el número de habitantes. Así, por ejemplo, las localidades de Don Benito, Villanueva y Logrosán, son las que aportan una mayor cuantía, que ronda los 2.500 euros.

Este año, el presupuesto era de unos 9.015 euros, sin embargo de éstos unos 6.300 se tienen que pagar anualmente a Renfe en concepto de canon por el uso de los terrenos por donde pasa la vía. Es por ello, por lo que una vez que ésta ya pertenece al Consorcio, González advierte que «tendremos que incrementar la cuota todos los Ayuntamientos, ya que ahora tendremos que hacer frente al mantenimiento nosotros mismos».

Para realizar la conservación y garantizar el mantenimiento se estudiarán todas las fórmulas, aunque la opción de adjudicar la misma a una empresa externa de momento resulta improbable «ya que, la mayoría, somos pueblos pequeños y siempre andamos con unos presupuestos muy ajustados», afirma el presidente.

A la hora de acondicionar el camino, se procedió a retirar unas 60.000 traviesas de la antigua vía, pues los raíles ya se habían eliminado. Una vez despejado el camino, éste se compactó echando encima del balastro de las vías zahorra y jabre, al tiempo que después se le aplicó un tratamiento superficial con dos capas de árido. De esta forma, como se afirma desde Joca, «la calidad de este firme es muy importante, ya que al echarse la zahorra encima del balastro en un 70 u 80% del itinerario de la vía, se ha ganado en consistencia, por lo que por aquí podrán pasar los vehículos de mantenimiento si lo precisan».

Sin embargo, esta solución, no satisface a todos ya que, en Villanueva, algunos senderistas experimentados, atletas que utilizan la vía para entrenar, o ciclistas, ya han indicado que este piso «es muy molesto, incómodo, es resbalizado y hace que se carguen mucho las piernas». Una opinión de la que difiere González, que reconoce haber recibido «bastantes felicitaciones por el piso».

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