¿Ni quito ni pongo rey?

JOSÉ ANTONIO MONAGO

HACE mucho tiempo que el Partido Popular sufre el ataque solapado de don Teresiano Rodríguez Núñez, el que fuera director de HOY durante muchos años y que ahora nos deleita cada sábado con alguna de sus conocidas filípicas desde su púlpito 'Carta sin fecha'. Don Teresiano no da puntada sin hilo y en sus frecuentes incursiones políticas, como Beltran Dugesclín, "ni quita ni pone rey, pero ayuda a su señor". Ya se sabe que don Teresiano es muy suyo y muy independiente, como corresponde a todo un intelectual y analista sagaz de la política, pero procura que el agua por él bendecida llene siempre el cántaro del Psoe o, para ser más exactos, el de Rodríguez Ibarra, de quien se quedó prendado, no sabemos si antes o después de que este le impusiera su medalla de Extremadura.

Lo último ha sido más de lo mismo, porque don Teresiano se repite como los días de la semana y la admonición nos llegó el pasado sábado desde 'Las empresas odian las veleidades políticas', un botafumeiro con mucho prólogo y mucho envoltorio pero que, finalmente, acaba por señalar al PP el camino a seguir, porque don Teresiano, uno más, también quiere ser nuestro guía. Nos dice dónde erramos, se hace portavoz de los empresarios, hace un recuento interesado de nuestra postura respecto a la instalación de una refinería, tuerce los argumentos, saca a pasear medias verdades y concluye con una sentencia en la que no nos deja resuello ni para el recurso. En su inapelable tribuna usa la misma terminología y los mismos argumentos que la Junta/Psoe, aunque él, cómo no, lo hace desde la objetividad, la imparcialidad y la independencia de un analista de finos zurcidos.

Da muchas vueltas y muchos capotazos, pero cuando toca matar -"la hora de la verdad" que dicen los taurinos- utiliza el estoque con toda contundencia, porque ya no puede alargar por más tiempo una lidia en la que, desde el principio, se le veía el plumero: el objetivo primero y último es censurar al PP, desvirtuar su postura y servir en bandeja de plata las mismas argucias que nos lanzan desde la orilla política del Psoe. Dice don Teresiano: "Pero la actitud del PP ha ido variando a medida que han surgido grupos de oposición al proyecto", con lo que ya deslegitima nuestra postura en contra de la refinería, porque no admite que podamos tener un criterio noble o asentado en el interés general. Él ya adelanta que nuestro interés es meramente electoral, pero no conforme con esto, cae en incursiones aún más peligrosas cuando afirma: "primero fue que sí, luego fue el pero en otro sitio, más tarde ya era un "no" sin más, y ahora es "no con la exigencia de que la Junta no participe económicamente en el proyecto".

El Partido Popular de Extremadura, aunque don Teresiano se empeñe o lo empeñen, nunca dijo "sí" a la refinería. Acudimos responsablemente a escuchar las explicaciones del promotor y a la salida, en la calle, cuando nos preguntaron por nuestra opinión, dijimos que apoyaríamos cualquier iniciativa empresarial que generara riqueza, creara trabajo y fuera beneficiosa para Extremadura. En aquel momento sólo conocíamos las explicaciones de una de las partes, es decir, la de los promotores, pero responsablemente hemos profundizado en el tema de la refinería y además de ver en este proyecto un excesivo interés político, hasta el punto de que la propia Junta organizó una manifestación en su favor, vemos que es un disparate invertir miles de millones en aquella comarca para, finalmente, contra todo programa y contra todo criterio o debate, apostar por una industria muy contaminante que pone en serio peligro todas las inversiones hechas y lo hasta ahora conseguido por un sector pujante, como es el del vino de Tierra de Barros.

¿Sabe don Teresiano que las mismas razones que nosotros exponemos para oponernos a una industria contaminante como es la refinería, son las que la Junta tuvo para oponerse a otras industrias, mucho menos polémicas y peligrosas? Don Teresiano, que parece muy bien informado, sabe mucho, aunque mucho menos de lo que él cree, pero pasa olímpicamente de lo que no le interesa, porque ahora, como en otras ocasiones su objetivo es el de Dugesclin cuando intervino en la lucha, cuerpo a cuerpo, de Pedro I de Castilla con su hermano Enrique de Trastámara: "ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"

Cuando escuchamos aquello de "la refinería no es discutible porque es una determinación política que ya está tomada", dijimos que "ni así ni ahí" y eso mismo seguimos repitiendo casi desde el principio. Es verdad que hemos evolucionado hacia una postura más rotunda contra semejante proyecto, pero don Teresiano debería conceder al Partido Popular la presunción de inocencia, aceptando que tenemos derecho a defender aquello en lo que creemos y sin que medie el bastardeo de intereses que están en su cabeza, o en la de otros, pero no en la nuestra. Nosotros no queremos una refinería, aunque a don Teresiano le guste tanto como le gusta a la Junta/Psoe. Que don Teresiano luzca la suya, pero que no nos cuelgue a nosotros medallas que no queremos ni merecemos.

JOSÉ ANTONIO MONAGO es portavoz del Partido Popular de Extremadura