El almendralejense Santi Barragán correrá en Cheste en 250 cc

BLAS SÁNCHEZALMENDRALEJO

El piloto almendralejense Santiago Barragán Portilla, de 19 años, ha hecho realidad uno de sus sueños: participar en una prueba del Campeonato del Mundo de Motociclismo. La Comunidad Valenciana acogerá la última carrera.

Santi Barragán hizo sus primeros pinitos siendo muy pequeño. La afición al mundo del motor le viene de su padre, piloto de rallyes. En el año 2004, la MoviStar Junior Cup, iniciativa organizada por Telefónica MoviStar con la Federación Española de Motociclismo para que jóvenes pilotos pudieran introducirse en el motociclismo profesional, recibió la candidatura de 4.587 jóvenes. Sólo 22 fueron los elegidos, tras enfrentarse a unas pruebas de selección en el Circuito del Jarama. Barragán, que estaba entre los afortunados, acabó quinto, después de disputarse siete pruebas. El momento más emotivo tuvo lugar en la última carrera, en Jerez de la Frontera, y en la que consiguió subirse a lo más alto del podio. El buen hacer del piloto almendralejense le ha llevado en los dos últimos años al Campeonato de España de Velocidad Supersport. Comenzó subiéndose a una Honda de 600 CC, para este año probar fortuna con Yamaha, y volver, de nuevo, a Honda.

En la actualidad, Barragán forma parte del equipo Monlau Competición, que dirige el excampeón Emilio Alzamora. A falta de dos pruebas, ocupa la undécima posición: «Ha sido una campaña discreta. No funcionaron bien las cosas con Yamaha y por eso volví a Honda». Ahora, a Santi Barragán le ha llegado una invitación para tomar parte en la última prueba del mundial: «Esto es brutal. Es una ocasión para aprender al lado de grandes pilotos. Además, todo esto es una gran fiesta». El joven almendralejense se muestra muy ambicioso y no se conforma sólo con las sesiones de calificación: «No pienso en otra cosa que en clasificarme para la parrilla y lograr puntuar».

En un abrir y cerrar de ojos, Santi ha pasado de pilotar una moto de 600 CC a subirse en una de 250: «No es más fácil pilotar una de cuarto de litro, pero me siento más cómodo. Nunca había pilotado una moto de dos tiempos de gran premio. La diferencia es muy grande». Nuestro protagonista tiene por delante, posiblemente, las horas más emocionantes de su vida. Quiere disfrutar, clasificarse, puntuar; y, por supuesto, aprender.

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