Escudos para todos

La Diputación de Cáceres publica la obra de Abelardo Muñoz Sánchez, que incluye los símbolos municipales de toda la provincia

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES

En el escudo de Gata hay una gata. Así de simple. Sabemos de su sexo por el coqueto lazo de su cuello, y porque sus felinos ojos esbozan una caída muy seductora. El Ayuntamiento de esta localidad lo aprobó en Pleno hace veinte años.

El escudo de Riolobos parece un jeroglífico de fácil resolución. Un sinuoso río flanqueado por dos lobos que muestran sus fauces. Éste tiene una vigencia de algo más de una década.

En Saucedilla aparece de forma icónica un extrañeza difícilmente encontrable en cualquier otro escudo heráldico: una central atómica de plata sostenida «de ondas de plata y azur». Hace clara referencia a la central nuclear de Almaraz.

Todos estos detalles aparecen en la obra presentada ayer en el Palacio de Carvajal de Cáceres, y que supone el sexto ejemplar de la colección 'Estudios Locales'. En él se lleva a cabo un análisis de los escudos y banderas de 219 municipios y cuatro entidades locales menores de la provincia de Cáceres. Hay mucha variedad de hojas, frutos y plantas, como la jara o el tomillo. Maderas, cadenas o torres, águilas, leones y cruces. Coronas, soles, o campanas. Pequeños detalles que dan cuenta del pasado o del presente de poblaciones de distinto tamaño y empaque.

Recopilación

El trabajo, exhaustivamente recopilado por Abelardo Muñoz, enumera los escudos de las localidades siguiendo el orden alfabético y además se acompaña de la explicación con un dibujo del escudo y una breve reseña histórica del mismo.

En muchos casos, ante la ausencia de escudo él propone, siguiendo una base histórica, el símbolo más idóneo para la representación armera de cada municipio. «Es un libro práctico, que no pretende entrar en el el complejo entramado de los referentes históricos. En cualquier caso, como su propio nombre indica, se trata de un libro de escudos y banderas y todo lo demás es complementario, por lo que de antemano admitimos cualquier imprecisión o error que puedan contener las mencionadas reseñas históricas», señala el autor en la introducción.

El libro cuestiona el uso de algunos escudos, como el de Arroyo de la Luz. En el que Muñoz propone aparece un «árbol fresno de sinople, resaltado de un sol de oro moviente del cantón diestro del jefe y un jabalí de sabe pasante al pie del tronco». No es el que se utiliza oficialmente en la localidad, del que se asegura en esta fuente que el Ayuntamiento «usa un extraño escudo diseñado al margen de las normas heráldicas y sin la reglamentaria tramitación».

El origen de la mayor parte de los escudos, precisó Muñoz, se encuentra en la guerra, cuando los caballeros que iban cubiertos se identificaban gracias a estas figuras que colocaban en sus armas, especialmente en el escudo. Más adelante esta simbología sirvió para que las familias se distinguieran entre ellas.

Elementos comunes

Antes que los escudos surgieron los sellos «como una forma de evitar falsificaciones». Es, precisamente la existencia de estos sellos la que explica que varias localidades cuenten con símbolos muy parecidos.

El timbre es el elemento común a todos los municipios de la provincia de Cáceres, un adorno exterior del escudo que se coloca, generalmente, en su parte superior.

«A través del libro y a través de sus símbolos se puede seguir la historia de nuestra provincia», señaló ayer el presidente de la Diputación provincial, Juan Andrés Tovar, durante su presentación.

El trabajo es profundo, y le ha llevado tanto tiempo recopilarlo que ni el propio autor puede precisarlo. La obra es completamente nueva en la provincia, y de ahí el interés que despertó en la Diputación de Cáceres.

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