«Actuar en La Mandrágora ha sido como un parto»

La pacense Ana Rosa Alegre aparecerá el próximo día 27 de octubre en este espacio dedicado a las artes escénicas de La 2

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ
Ana Rosa Alegre/
Ana Rosa Alegre

A menudo la carrera artística de un actor está determinada por un pequeño episodio anecdótico que supone un antes y un después en su trayectoria. Muchos piensan que esa 'oportunidad única' nace fruto del esfuerzo y trabajo de su beneficiario, otros, como Woody Allen, consideran que la verdadera protagonista de esos momentos es la suerte. La de la pacense Ana Rosa Alegre puede serle propicia el próximo día 27 de octubre, cuando durante cinco minutos, participará con un fragmento de su monólogo 'Todos dicen que es una Secta pero todos tenemos Tarjeta de Compra' en el espacio 'La Mandrágora' de La 2.

-Ha conseguido con su primer monólogo teatral que 'La Mandrágora' se interesara por su trabajo, ¿cómo lo valora?

-Pues ha sido una gran sorpresa ante todo. Cuando escribí el texto nunca pensé que se llegaría a representar, ni siquiera cuando lo adapté con la ayuda de Eugenio Amaya para darle carácter teatral, llegué a imaginárme que pudiéramos llegar a televisión.

-Su incursión en este espacio televisivo dura unos cinco minutos, ¿se le hicieron muy largos?

- Hubo un ensayo previo que se me hizo eterno, había un silencio absoluto del equipo técnico que me puso un poco nerviosa. La grabación en directo del programa, el día 9 en Madrid, ya con el público, no se me hizo tan larga, al contrario disfruté mucho, me sentí muy arropada.

-¿Quién le comunicó la noticia, y cómo la recibió usted?

-Me lo dijo Eugenio Amaya, director de 'Arán Dramática' y, al principio, no me lo creía. Luego pasé muchos nervios porque para mi la televisión era un medio totalmente desconocido, no sabía cómo funcionaba la dinámica del programa y tenía a 20 profesionales pendientes de mi persona. Fue como un parto, los 'previos' fueron complicados, pero los resultados merecieron la pena.

-¿Cómo acaba una documentalista interpretando un monólogo teatral en una televisión generalista?

-Pues después de la diplomatura empecé Periodismo, lo dejé, trabajé en unos grandes almacenes porque necesitaba dinero y finalmente decidí hacer lo que de verdad me gustaba: criticar lo que vivo y lo que veo a través de la escritura y de la interpretación.

-Su relación con 'Arán Dramática' comenzó con su participación en el montaje 'Los cañones', ¿está satisfecha con su evolución?

-Yo nunca me imaginé cómo se iba a desarrollar esta historia. Fue Eugenio (Amaya) el que me animó, a partir de un ensayo, a seguir escribiendo. Participé en un curso de escritura dramática con Miguel Murillo y me entró el gusanillo.

-Muchos se preguntarán cuál es la diferencia entre un monólogo teatral y los 'televisivos', tipo 'El Club de la Comedia'...

-Pues que los televisivos, a los que hace referencia, suelen contar peripecias y anécdotas que les pueden pasar a cualquiera, mientras que en mi monólogo se cuenta la historia de un personaje concreto. Se trata de una reflexión en la que se sacan conclusiones, más bien amargas, no tiene nada que ver con una simple sucesión de chistes.

-Sin embargo en ambos casos se busca la complicidad y la empatía del público...

-Eso es cierto y, además, es muy gratificante porque sientes que la gente entiende la historia del personaje, todos terminan ' en el ajo'.

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