Qué son los trihalometanos, cómo evitarlos y qué daño producen

Los trihalometanos son compuestos orgánicos volátiles fruto de la reacción de la materia orgánica que transporta el agua sin tratar con el cloro que se emplea en la planta potabilizadora para su desinfección. Su ingesta en cantidades elevadas y durante un largo período de tiempo causa daños hepáticos y son «potencialmente cancerígenos», según la Agencia Internacional del Cáncer.

Se relaciona a los trihalometanos con el cáncer de vejiga, además de los daños en el hígado y riñón, aunque hay que añadir que estas sustancias nocivas se encuentran en cantidades ínfimas, con lo que no se puede precisar también el efecto sobre la salud ya que éste sólo aparecería a muy largo plazo, con un consumo prolongado. Así lo ha explicado Hermenegildo García Gómez, catedrático de Química Orgánica en la Universidad del País Valenciano en la revista Consumer, en septiembre de 2003, cuando comenzó a hablarse de los trihalometanos como un problema en los abastecimientos de agua en las ciudades españolas. Este experto en trihalometanos explica que el cloro está universalmente extendido como forma de desinfección del agua, pero advierte de que en muchas ciudades hay que evitar la precloración y cambiarla por un tratamiento con carbón activo o con ozono para evitar sus efectos indeseados. Asegura que muchas plantas han comenzado a usar dióxido de cloro, con lo que se evita la formación de los trihalometanos, pero se encuentran sustancias nuevas, igualmente indeseables, aunque de momento no aparecen prohibidas en la legislación europea.

Este experto aclara que el cloro siempre será necesario como garantía de desinfección: «el agua tiene que llegar al grifo con cloro, siempre es mejor que existan trihalometanos por exceso de cloro a que aparezca una contaminación microbiana por defecto. La idea es conjugar la dos cosas», afirma.

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