«Es posible que me vaya del todo, que deje hasta la dirección del partido»

«Si Fernández Vara gana las elecciones habrá que decirle que el sitio está libre en el PSOE. Yo soy de los clásicos, no me gustan las bicefalias»

ANTONIO CID DE RIVERABADAJOZ
Juan Carlos Rodríguez Ibarra en un momento de la entrevista/
Juan Carlos Rodríguez Ibarra en un momento de la entrevista

La entrevista tiene lugar en el hotel Heredero de Olivenza el viernes por la tarde, cerca de la casa que el presidente posee en la aldea de Santo Domingo. Llega puntual, viste vaqueros y una americana de color azul. Pide una Coca-Cola al camarero y se enfrenta al cuestionario. Está tranquilo y exultante. En su cara no denota cansancio, todo lo contrario, parece como si, de repente, se hubiera quitado un gran peso de encima. Sin embargo, al indicárselo el fotógrafo tras los primeros flashes de su cámara, dice sin pensárselo: «Todavía no, aún me quedan ocho meses de gobierno».

-Menuda semana. Más que cinco días parecen tres meses. ¿Se siente más liberado?

-Ese sentimiento lo tendré cuando abandone definitivamente la presidencia de la Junta. Ahora mismo no lo tengo, porque estoy pensando en lo que tengo que hacer el lunes, la semana que viene. No tengo una sensación de estar haciendo cosas distintas a las que he estado haciendo durante 23 años. Creo que hemos hecho un proceso de una gran trascendencia política, pero no le doy mucha importancia desde mi perspectiva personal.

-¿El proceso al que alude se ha desarrollado como esperaba?

-Yo estaba casi convencido de que el proceso iba a ser así porque conozco muy bien a la militancia de mi partido. Algunos deberían cambiar de oficio porque pensaban que cuando yo hiciera el anuncio de mi marcha el partido se iba a hacer pedazos o iba a ver división entre Cáceres y Badajoz. A nivel de dirigentes puede haber discrepancias, pero a nivel de militancia lo que buscan es la unanimidad. Al mismo tiempo estaba seguro de que lo que había que hacer es lo que hemos hecho, es decir, ante un cierto anuncio catastrófico para la militancia, un anuncio simultáneo de solución. La gente pasa de la depresión a la euforia en un minuto.

-Perfectamente planificado.

-Perfectamente planificado.

-¿Por usted?

-Bueno yo lo he estado madurando todo este tiempo porque no es la primera vez que me he planteado marcharme. Lo he hecho a lo largo de todas las legislaturas. Lo que pasa es que nunca había tenido la oportunidad de que se me respetara desde el punto de vista personal hasta ahora.

El PSOE ha cambiado

-Ha dicho usted que el PSOE ha elegido al candidato que representa no lo que fuimos sino lo que somos. ¿Tanto ha cambiado el PSOE?

-Los extremeños más que los socialistas.

-Le pregunto entonces ¿Tanto ha cambiado esta región?

-Mucho. Un disparate. El cambio ha sido brutal, espectacular. Yo era el representante de una generación que cogió una región que había estado abandonada durante siglos, que nadie apostaba por ella y que le gente sabía que aquí no había nada que hacer y si querían apostar por algo se tenían que ir. Ese es el mayor cambio: se ha generado una corriente de confianza con una generación nueva que ya no se diferencia de la madrileña, la catalana o la vasca. Son gente que visten igual, piensan igual, sienten igual, tienen la misma cultura e inquietudes. Por lo tanto, ésta es una Extremadura muy distinta de la que yo ayudé a construir. Para mí no es un trauma cambiar y dar paso a gente nueva. Me parece que es un acto de generosidad y de progresismo. Sólo el conservador piensa que lo que viene va a ser peor, yo pienso que lo que viene siempre es mejor.

-¿El PSOE también ha cambiado?

-Mucho.

-Si no hubiera cambiado, a lo mejor hace unos años no se hubiera entendido el candidato propuesto.

-Seguramente. En el PSOE ha habido una madurez para entender y comprender que todo esto no depende de una persona, no depende de mí sino de todo un colectivo.

Generosidad

-En su partido ha habido personas que han sido generosas, dirigentes que han dejado pasar a una persona más joven, de otra generación.

-Claro, porque para que fuera alguien de mi generación, y hablo de mi generación política no de mi generación de edad, para eso me hubiera quedado yo. Quiero que quien represente a Extremadura sean los nuevos extremeños y los nuevos socialistas extremeños, con independencia de la edad que tengan, pero que se hayan formado en una Extremadura distinta de la que nosotros construimos y que nos ha marcado. Pasa igual en la derecha. La derecha en Extremadura es distinta de la que había en los ochenta y la izquierda también. Le diré una cosa: yo soy un socialista muy distinto del que era hace 20 años.

-No me diga ahora que ya no es guerrista.

-Yo soy amigo de mis amigos y eso lo tengo como virtud. En algún caso, hasta amigo de quienes no eran amigos míos. Por ejemplo, todo el mundo dice Ibarra era muy amigo de Rafael Vera. No señor, yo no era amigo de Rafael Vera, ni lo conocía. Cuando a Rafael Vera lo meten en la cárcel yo no lo conozco, no he hablado en mi vida con él, sabía que era secretario de Estado pero nada más, entre otras cosas porque él era renovador y del clan de Chamartín y yo era guerrista. Estábamos enfrentados. Lo que pasa es que yo cuando veo una injusticia me pongo del lado de quien la sufre. He creído siempre que se ha sido injusto con él y me he puesto de su lado.

-Siempre pensé que era amigo suyo.

-Ni de él ni de Barrionuevo. De Corcuera sí, pero de éstos no.

-No me rehuya la pregunta: ¿Ya no es usted guerrista?

-En el socialismo español en estos momentos ya no hay grupos.

-Todos son de Zapatero.

-No sé si todos son de Zapatero, pero no hay grupos. Y eso que puede ser una ventaja en tanto en cuanto genera una unidad alrededor del partido, es un inconveniente porque cuando hay discrepancia lo hace una persona sola, no un grupo y se siente menos arropado. Siempre en mi partido ha habido grupos, bien porque los amparaban los estatutos, caso de Izquierda Socialista, bien sin amparo como éramos los guerristas, los renovadores por la base, el clan de Chamartín. Yo no creo que sea bueno que no haya grupos porque la gente tiene menos capacidad de discrepar y criticar. Aquí alguien hace una crítica en solitario y ya ni le responden.

¿Le han eliminado?

-Se dice que Zapatero ha sido tan hábil que en sólo dos años ha eliminado toda discrepancia o disidencia dentro del partido. Incluso se ha especulado con usted, que Zapatero ha eliminado a Ibarra.

-No tengo yo conciencia de que Zapatero vaya eliminando nombres.

-Le digo algunos: Bono, Maragall, ahora Ibarra.

-Maragall se ha eliminado solo, yo me he eliminado solo y Bono, que le creo, dimitió. El tema es mucho más profundo. Si Zapatero me quisiera eliminar no me quitaría sólo de presidente, me echaría de su comisión ejecutiva federal, y sin embargo me mantiene y me quiere ahí precisamente para escuchar voces distintas de la oficial. El problema de los discrepantes, de los barones como nos llamaban, no es un problema del PSOE, es un problema de todos los partidos que tienen capacidad de gobierno en España. Es consecuencia del estado de las autonomías. Hay gente que pinta más y gente menos, pero no creo que Zapatero haya echado a gente, somos nosotros mismos los que después de la experiencia de ocho años de oposición hemos llegado a la conclusión de que quizás es mejor que nadie nos utilice en contra del partido. El PP es tan torpe que cuando uno de nosotros, los que nos llaman discrepantes, hablamos, siempre nos utilizan de ariete contra Zapatero. No se dan cuenta de que lo que consiguen es acallar la discrepancia interna del PSOE. Yo, si tengo que ver cómo Acebes o Zaplana intentan ponerme de su parte frente a Zapatero, es que me entran escalofríos.

-Volvamos a Extremadura. ¿Estamos enfrentándonos a un cambio generacional en esta región?

-Yo creo que sí. Si no fuera así habríamos fracasado como pueblo. Aquí ha habido tres generaciones: la generación de nuestros abuelos que intentaron sacar algo de la tierra y no pudieron porque la tierra no quería; la generación de nuestros padres que se marcharon y la generación de los jóvenes y de sus hijos que son los que estudiaron. Es una frase tremenda: la generación que estudió. Esa gente es la gran esperanza de Extremadura. El jueves pasado, en el comité regional del partido, hubo una cosa que me emocionó de verdad al margen de los elogios naturales y los réquiem laudatorios que se suelen decir en estos casos. Mire, hubo una persona que salió, un alcalde de la Sierra de Gata, y dijo: «¿Qué lástima que mi padre no hubiera sido joven con este tío de presidente!». Tremendo lo que esa frase significa.

Vida privada

-Usted ha dicho que se vuelve a la vida privada. Permítame que le diga que muy poca gente que se lo cree.

-¿Qué le vamos hacer? Ya se verá en junio del 2007 cuando tome posesión de mi plaza de profesor de lengua en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.

-Y ahora que dicen que va a haber un pacto PP-PSOE para aprobar el estatuto del ex presidente, ¿No se va a acoger a él?

-¿No le parece que es muy tarde?

-Más vale tarde que nunca. Es un pacto de esta legislatura.

-Sí, pero fíjese. El pacto consistía en liberar económicamente a los portavoces de los grandes ayuntamientos, hacer un estatuto de ex presidentes y liberar a parte de los diputados en la Asamblea de Extremadura. Bien, pues liberaron a los diputados y se olvidaron de todo lo demás. Así que ahora es tarde, mejor que no lo hagan.

-¿La culpa es del PP o del PSOE?

-No sé de quién es la culpa, pero ni me ha interesado ni me ha preocupado, pero mejor que no lo hagan.

-Pero si lo hacen ¿usted se acogería?

-No, yo no me acogería económicamente a nada. Si tengo que tener seguridad, que decida el Ministerio del Interior, pero yo me ganaré mi vida trabajando.

-Los ex presidentes deben tener un cierto estatus. Son quienes han dirigido los designios de esta Comunidad durante años, en su caso durante 24 años.

-No soy partidario.

Maniobra orquestada

-Se ha dicho que usted lo ha dirigido todo, que usted cuando se lo comunicó a Zapatero el lunes ya se trajo la aprobación de Fernández Vara.

-Según el PP, no. Según el PP, lo ha impuesto Madrid. Es tremendamente gracioso. Madrid ha impuesto a uno que es amigo mío, vecino mío, consejero mío, hermano menor mío como él dice y discípulo mío. Vaya imposición, es como si Zapatero me hubiera impuesto a mi esposa. Hombre, pero si es mía. Además, le ha faltado al respeto. Una cosa es hacerle una crítica política y otra hacerle una crítica moral. Y han dicho que Guillermo no tiene principios. Es tremendo. El señor Floriano tiene autoridad para hacer una crítica política, nunca moral.

-¿Pero usted no ha dirigido ninguna maniobra?

-Aquí no ha habido que hacer maniobra alguna. Aquí hay unos estatutos que fijan como hacer el proceso y eso es lo que hemos hecho. A pesar de ello, cuando a mí me ha preguntado el secretario general de mi partido quién crees tú que te puede suceder, le digo el nombre de Guillermo, pero también le indiqué que había cuatro o cinco personas más que si quería le podía dar los nombres. De hecho se los dí. Pero cuando estaba de vuelta, casi llegando a Mérida, me llamó por teléfono Zapatero para decirme: Oye, creo que llevas razón, he hablado con la ministra de Sanidad y me dice que es un tipo extraordinario.

-¿Ha habido más nombres?

-Sí los había.

-No me los va a decir ahora ¿no?

-No los voy a decir. Pero si no llega a haber más esto sería terrible.

-Vamos a hablar de él. ¿Quién es Guillermo Fernández Vara?

-Bueno, yo el jueves por la noche le mandé un mensaje al teléfono móvil que decía: «Brillante discurso, autónomo y con talento». Es decir, es una persona con talento y es una persona autónoma. Aunque él diga que es discípulo mío y un montón de cosas sobre mí, él tiene su personalidad. Además, es un socialista por convicción, que a mí me gustan tanto como los de sangre.

-¿Y cuál es la diferencia?

-Hay quien dice: «Yo nací socialista y en el vientre de mi madre ya era socialista». Ese es de sangre y está bien. Luego hay quien dice: «Yo veo, observo cómo es la sociedad, escucho quién tiene propuestas para esa sociedad y elijo». Ese es un socialista que decide después de reflexionar, por convicción.

-En el caso de Vara parece ser que hubo un cambio de pensamiento. Militó cuando era joven en Nuevas Generaciones del PP.

-Eso es. Hizo como Churchill pero al revés. Winston Churchill era socialdemócrata y laborista y se pasó al conservadurismo. Vara era conservador y se ha pasado al socialismo. Tiene mucho mérito porque lo lógico es que Guillermo fuera conservador. Viene de una familia de recursos, en un pueblo pequeño como Olivenza, con una enorme presencia en el seno de la sociedad y el tipo rompe con su herencia ideológica familiar y se pasa a la izquierda. Yo creo que es impecable y animo a este señor de Izquierda Unida, (a Víctor Casco), que esté todo el día recordando que Vara era del PP porque nos va a hacer un favor tremendo para el electorado que no es el nuestro. Ya nos veremos con Izquierda Unida en las catacumbas.

Influencias

-En el cambio de mentalidad de Vara usted habrá influido.

-Supongo. Si no nos hubiéramos conocido, a lo mejor no se deja seducir por lo que yo representaba, por mi forma de vivir, mi forma de pensar y mi forma de estar en política. Le ha gustado y es un político nato, le gusta la política, implicarse en un montón de cosas. ¿Sabe qué definición le doy? Guillermo es un médico rural, ése que se preocupa de la salud de sus pacientes, pero también de cómo están sus familias.

-Si gana las elecciones Fernández Vara ¿cuál va a ser su papel?

-Sentarme en el asiento de atrás del autobús llamado PSOE.

-¿No va a dar consejos o llamar la atención?

-Hay una tendencia que me he propuesto superar que es pensar que el que viene detrás de ti es peor. Eso nos pasa hasta con los hijos, pensamos que van a ser peores que nosotros y no es así, son distintos y lo que hay que hacer es entenderlos.

-¿Lo va a nombrar vicepresidente?

-Todavía no he hecho esa reflexión. Tengo que hablar con él y planteármelo esta semana.

-¿Pero no lo descarta?

-No lo sé. Puede tener sus ventajas e inconvenientes.

-¿Podría seguir siendo consejero de Sanidad y candidato?

-Podría incluso no ser consejero y sí candidato. Lo que no podríamos tampoco es dar la sensación a los ciudadanos que esto se ha acabado y he puesto al vicepresidente para que ejerza de presidente. Yo me tengo que ganar el sueldo.

-Usted dijo que se iba convencido de que el PSOE iba a ganar las elecciones a pesar del cambio. ¿Tienen encuestas que así lo confirman?

-No. La encuesta que tenemos era conmigo de candidato. No hemos hecho ninguna más.

-¿Por qué entonces esa convicción?

-Porque pienso que la gente vota a socialistas en Extremadura ahora sin tener una dependencia psicológica de una persona.

-Entenderá usted que en Extremadura existe una plena identificación entre el PSOE y usted.

-Este partido representa algo y ha hecho un modelo de sociedad. Si la gente nos vota es porque creo que está de acuerdo con el modelo. No conmigo.

-Hay un elemento nuevo por primera vez en 24 años. Creo que puede afectar a los resultados.

-Un candidato bueno evita perder votos pero no te garantiza ganar. Mire, es como si el Diario HOY dejara de venderse por un cambio de director, la gente lo compra por el producto, no por quien lo dirige. Si se va un director y se deja de comprar, ese director habrá fracasado porque lo que ha hecho es un nombre, no un buen periódico. Eso es lo que me niego a aceptar, que la gente se identifica conmigo más que con el proyecto.

-Sus proyectos, sus apuestas personales ¿están aseguradas con un nuevo candidato?

-Yo apuestas personales no tengo.

-Usted ha apostado por proyectos con especial empeño como el aeropuerto de Cáceres, la plataforma logística o la refinería.

-Son cosas de mi gobierno. Son cosas necesarias para la región y van a seguir adelante. Eso no le quepa la menor duda.

La apuesta de la refinería

-Se ha especulado con la posibilidad de que si hay otro candidato podría peligrar un proyecto tan clave como la refinería.

-Sería muy difícil, entre otras cosas porque el candidato que ha elegido el partido es miembro de mi gobierno. Lo que se ha decidido en torno a la refinería, el aeropuerto u otras cosas no lo he decidido yo personalmente, lo ha decidido mi gobierno. ¿Cómo se puede decir que Fernández Vara no va a apoyar la refinería? ¿Cómo no la va a apoyar si la ha venido apoyando hasta ahora? Si ahora dijera que no, yo diría: este candidato no me gusta.

-¿Va a seguir siendo secretario general hasta el próximo congreso del PSOE en el 2008?

-Vamos a ver cómo van las elecciones y en función de los resultados decidiré. Si van muy bien, yo creo que habrá que decirle al presidente del Gobierno, si fuera Guillermo Fernández Vara, que el sitio está libre para que lo ocupe. Yo soy de los clásicos, no me gustan las bicefalias, porque el secretario general siempre puede pensar que puede ser presidente y ahí hay sus más y sus menos.

-O sea, que es posible que se vaya del todo.

-Es posible. Es posible que deje la secretaría general del PSOE también, sí. Que me vuelva a casa del todo.