Profesor Rodríguez Ibarra

El presidente de la Junta de Extremadura se reencontrará con viejos compañeros y amigos si decide volver a las aulas de la Facultad de Educación

La noticia coge casi por sorpresa a muchos de ellos, aunque otros ya cuchichean acerca de cómo será como profesor y de si les tocará. La posible vuelta de Juan Carlos Rodríguez Ibarra a la docencia se ha convertido en uno más de los temas de conversación entre los alumnos de la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura, futuro destino del presidente de la Junta de Extremadura.

Entre los jóvenes hay diversidad de opiniones: algunos lo admiran y les emociona la idea de asistir a sus clases, otros consideran que un político no puede volverse a la docencia y no creen que vaya a hacerlo bien, y otros muestran gran indiferencia ante la idea de que Ibarra pudiera darles clase.

El todavía presidente de la Junta se reencontrará con viejos amigos si finalmente decide volver a ponerse al frente de las aulas, aquellas en las que según sus compañeros, «ya se palpaba su carácter reivindicativo y luchador».

En el año 1978, Ibarra abandonó su puesto como profesor universitario para aventurarse en una larga y polémica trayectoria política.

Su sustituta

Rosa Luengo, la que ha sido decana de la Facultad de Educación durante siete años, fue la encargada de ocupar la plaza que Rodríguez Ibarra había dejado libre. «En aquel momento daba clases de Francés y de Lengua Española», recuerda Rosa Luengo. «Ahora mismo supongo que a Ibarra se le asignarán materias optativas y de libre configuración que tengan que ver con la Lengua, como por ejemplo 'El lenguaje político y los significados del lenguaje político', porque las demás ya tienen sus propias profesoras. No obstante, esa es una decisión que tienen que tomar en su propio departamento», explicaba esta profesora.

«Me parece normal que el presidente quiera volver a su trabajo, ya que lo que pidió fue una excedencia. Ha sido un hombre polémico y en la universidad la polémica es una fuente de conocimiento, los alumnos tendrán muchas posibilidades de debatir y creo que se llevará muy bien con todos ellos», aseguraba la ex decana de Educación.

«Que Ibarra venga va a suponer que esta facultad gane en prestigio», resaltaba Luengo.

Su futuro jefe

Manuel Barrantes lleva, con este, tres años como decano de la Facultad de Educación, lo que significa que si sigue en su cargo el próximo curso se convertirá en el futuro jefe del presidente de la Junta de Extremadura. «Yo entré en el año 1980 e Ibarra ya no estaba aquí, así que no lo conozco como compañero. No obstante, he tenido mucho trato con él desde mi puesto de decano y es una persona bastante cordial en el trato», manifestaba Barrantes.

«El poder ser su futuro jefe no me inquieta en absoluto, será algo completamente natural, no creo que haya ningún tipo de problemas porque es una persona bastante sencilla y accesible. Siempre ha mostrado una atención magnífica con respecto a los asuntos que preocupaban a la universidad», apostillaba el actual decano de la Facultad de Educación.

Próximos compañeros

Alejandro Pachón, profesor de Ciencias Sociales, podría ser uno de sus futuros compañeros de departamento. «Me parece genial que alguien que haya estado trabajando en la enseñanza lo vea como una forma positiva de reinsertarse en el mundo laboral. Aquí será muy bien recibido, aunque todavía no sabemos donde irá», apuntaba.

«Sin embargo, considero que va a ser bastante complicado. Las cosas han cambiado mucho, tanto los alumnos, como las asignaturas así como el sistema educativo. Va a tener que prepararse psicológicamente antes de meterse en una clase porque si no, el golpe va a ser bastante duro»,, aseguraba este profesor.

«Y lo que es fundamental es que los años no pasan en vano. Cuando éramos jóvenes y empezamos a trabajar, entre los alumnos y los profesores no había mucha diferencia de edad, éramos amigos, casi de la misma generación y salíamos juntos de marcha», recordaba. «Pero ahora ha pasado el tiempo, los alumnos siguen teniendo 20 años, pero nosotros no, y eso se nota bastante en todos los sentidos», reconocía Alejandro Pachón.

Manuel Barrantes indicó que todavía no se había puesto en contacto con el presidente. «Lo que sabemos es lo que hemos leído en el periódico», afirmó. «Si él quiere y lo hace bien, pues a mí me parece bien. Creo que tiene experiencia de cara al público y que se sabrá desenvolver en las clases, aunque claro, la docencia no tiene nada que ver con la política y puede ser que le cueste un poco adaptarse a las aulas después de tanto tiempo». «A mí me parece estupendo, incluso me resulta emocionante que el presidente de la Junta de Extremadura me pueda dar clases. Pienso que lo hará bien, que congeniará con los alumnos y que la gente estará contenta. Además, ya tiene experiencia y eso hará que le sea más fácil». «Me parece bien que entre en la facultad y se ponga a dar clases porque creo que su período político ya ha terminado y es hora de que se dedique a otras cosas. A mí sí que me gustaría que fuese mi profesor, me haría mucha ilusión porque estoy seguro de que lo hará bastante bien». «Estoy de acuerdo con que Ibarra vuelva a la facultad siempre y cuando reciba el mismo trato que los demás docentes del campus. Parece una persona bastante cercana, por lo que no pongo en duda que haga buenas migas con los alumnos, a mí no me importaría tenerlo como profesor». «Yo no veo a Rodríguez Ibarra como profesor para nada, no estaría a gusto si las clases me las tuviera que dar él porque no comparto en absoluto la mayoría de sus ideales. No sé si estará preparado o no para meterse en las aulas, pero espero que no sea yo uno de sus futuros alumnos». «Me parece perfecto que Rodríguez Ibarra pueda ser mi profesor, yo he ido a un par de charlas suyas y me gustó mucho, estuve muy entretenido. Es una persona convincente y con mucho carisma, lo hará muy bien en la enseñanza y sus clases serán bastante interesantes». «Un hombre que ha estado tantos años en la política no puede ponerse ahora a educar a los que van a educar, no creo que sea lógico. Ibarra nunca ha apoyado a los estudiantes y quizás haya algo de rencor cuando él venga. No obstante, a mí no me importaría que fuese mi profesor». «Si el presidente de la Junta de Extremadura viene y eso supone que alguno de los que hay aquí se van, me parece estupendo. Pienso que no me gustaría tenerlo como profesor porque parece un poco triste, pero a lo mejor cuando se acostumbre a la facultad se vuelve más dicharachero». «Opino que con el carácter campechano que tiene se va a convertir en un gran profesor. Al principio será serio, pero después se relajará porque no querrá tener más achaques al corazón. A mí no me importaría que fuese mi profesor, pero realmente me da igual, yo lo que quiero es que me aprueben». «Si está preparado para dar clases y lo va a hacer bien me parece correcto que vuelva a su faceta de profesor, si no, que se quede mejor en su casa. Sinceramente no me hace ninguna ilusión que él me dé clases, pero tampoco me supondría ningún problema, me da igual».

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