La vuelta también a los atascos

El retorno a las aulas provocó los clásicos embotellamientos de tráfico a la salida de los colegios de la ciudad La Policía Local regulará en las horas puntas Pardaleras y Santa Marina

MIRIAM FERNÁNDEZ RÚABADAJOZ

La vuelta al cole de los niños fue ayer también el retorno de los padres a los atascos de hora punta. Si bien la entrada de los escolares fue atípica, ya que no coincidió con el inicio de la jornada laboral, la salida, a las dos de la tarde, devolvió a los padres a la rutina de los atascos. El inicio del curso escolar ha traído consigo un año más los embotellamientos a las puertas de los centros, las dobles filas, las pitadas y el caos circulatorio. Conductores, bienvenidos al curso 2006/2007.

Desde hoy, entre las ocho y diez de la mañana y las dos y las tres de la tarde, circular por Badajoz volverá a ser una prueba de paciencia para los que vayan al volante, máxime si para alcanzar el destino hay pasar primero por algún colegio. «Aparco mal todos los días, pero es que no hay otra manera, todos los padres hacemos lo mismo», reconoce uno de los padres que ayer estacionó su coche frente al colegio de las Josefinas, quien añade «yo no creo que haya grande atascos, más bien es un embotellamiento de coches a la hora de recoger a los niños porque todos los padres salimos a la vez».

Las salidas de los colegios de las Josefinas y Compañía de María, en Santa Marina y Pardaleras respectivamente, continúan siendo las que provocan más retenciones de tráfico. En el primer caso, los embotellamientos llegan a colapsar las avenidas de Colón y Santa Marina, dos arterias principales de la ciudad. Esto se debe a que a los escolares matriculados en las Josefinas, se suman los niños del colegio Arias Montano ubicado en frente.

'Calles del infierno'

Lo mismo ocurre en la avenida de Pardaleras, donde la proximidad de los colegios Compañía de María y Nuestra Señora de Bótoa convierte esta vía, que comunica la ciudad con la barriada de San Roque, en una jauría de coches sin orden ni concierto. Pero no son las únicas, María Auxiliadora, Juan Pereda Pila, Carretera de la Corte, son también auténticas 'calles del infierno' para los conductores de lunes a viernes.

«Como todos los años, estaremos en las zonas más conflictivas, con presencia policial en las horas puntas para evitar los atascos», confirmó ayer el concejal delegado de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Alejandro Ramírez del Molino, quien especificó además, que la regulación del tráfico será continúa en las avenidas de Pardaleras y Santa Marina. «En el resto de las zonas no suele haber mayores problemas, pero en cualquier caso la policía se irá desplazando con las motos donde se requiera».

La presencia policial para regular los entornos de los colegios es bienvenida por los padres, ya que el volumen de vehículos y la cantidad de escolares que se dan cita en la misma franja horaria representan una situación peligrosa. Así opina Leopoldo López, padre de dos alumnos del colegio de las Josefinas: «Creo que el barullo que se forma es peligroso, tendrían que tomar una serie de medidas, porque un día sí y otro no, se monta algún espectáculo por aquí, y es peligroso porque es una zona de mucha circulación y por mucho que haya policía a primera hora y a la salida del colegio, siempre es complicado». López aboga porque además de la presencia policial, el colegio habilite una salida que no sea la de la avenida Santa Marina.

Domicilio lejos del centro

Desde el Ayuntamiento, se llama la atención a los padres para que hagan uso del transporte público o eviten llevar y recoger a sus hijos en coche. Sin embargo, esta opción no siempre es viable ya que muchas familias tienen su domicilio lejos del centro escolar. Es el caso de un padre, cuyos hijos están matriculados en las Josefinas y su residencia está en Las Vaguadas. «Mi hija tiene ocho años y yo no voy a dejar que se vaya sola en autobús hasta Las Vaguadas», confiesa, aunque reconoce que cuando empiece el comedor, la hora de recogida se traslada a las tres de la tarde, cuando ya los atascos son menos.

Sin embargo, Soraya Fernández es de las que prefiere ir a pie antes que desesperarse en un atasco. «Tengo coche pero vengo andando a por las niñas, porque no encuentro aparcamiento ni en doble fila, y al final llego antes andando a casa», argumenta.