«El aroma de los jardines no se puede olvidar»

Francisco López Naharro nació en una casa del poblado minero. Su padre vivió allí desde 1927, como como trabajador, tornero ajustador, de Unión Española de Explosivos. Habla con pasión del poblado y de sus recuerdos de infancia: «el aroma de los jardines y los parques no se puede olvidar nunca», dice y recuerda la fragancia del romero, la hierbabuena, torongil... Estas referencias son también base argumental de su defensa del poblado y de su lucha para que no desaparezcan las casas ni sean sustituidas por un conjunto de unifamiliares o adosados. López Naharro es presidente de la barriada y considera que el poblado debe ser conservado por ser patrimonio histórico y industrial de la ciudad.