Día de Extremadura

PEDRO ACEDO PENCO

SIEMPRE he huido de localismos rancios. Además de egoístas se me antojan trasnochados y fruto de una envidia ramplona. Por eso siempre apoyaré sin fisuras la candidatura de Cáceres a la capitalidad europea en 2016, y eso lo sabe de sobra todo el mundo, y lo repetiré y lo demostraré hasta el hartazgo. Pero cuando uno es elegido alcalde de una ciudad como Mérida, sus ciudadanos esperan de él que defienda los legítimos derechos que son propios de la capital de Extremadura. Por eso no he podido permanecer indiferente ante la última de las afrentas que la Junta de Extremadura, con el consentimiento de Ibarra, acaba de infligir a Mérida. Porque la decisión unilateral, tomada de prisa y corriendo, de hurtarle a Mérida el acto institucional del próximo Día de Extremadura, es una determinación sectaria, caciquil, como voy a tratar de argumentar a continuación.

No tiene ningún sentido que a principios de agosto la Junta nos pida por escrito que preparemos, como siempre, lo necesario para la celebración del Día de Extremadura en el Teatro Romano, y a finales del mismo mes, con el acontecimiento preparado, nos comunique que se traslada de ciudad. ¿Qué ha ocurrido en ese breve intervalo de escasos días, para tomar una determinación semejante? La única razón aducida es el apoyo a la candidatura cacereña a la capitalidad cultural europea para el 2016. ¿Y esto no se sabía ya desde hace mucho tiempo? ¿Por qué entonces la precipitación? ¿Qué razón de peso hay para hacerlo precisamente este año, si las candidaturas no se realizarán hasta el 2013? Si esa hubiera sido la razón, ¿no sería mejor haberle dado el espaldarazo a Cáceres cuando la pugna por las candidaturas estuviera candente?

Muy al contrario, si se analizan fríamente las consecuencias de la decisión, enseguida afloran las innegables ventajas políticas que conlleva. La primera es obvia. Se intenta enfrentar a dos ciudades gobernadas por el Partido Popular y poner a priori en una delicada tesitura a los representantes políticos del principal partido de la oposición, muchos de ellos elegidos en la circunscripción de Cáceres. A esto Ibarra ya nos tiene muy acostumbrados. Con tal de sembrar la insidia, algunos son capaces de instrumentalizar políticamente lo que debería de ser el día de todos los extremeños.

La segunda razón también es patente. Curiosamente para el día 7 de septiembre, la Plataforma Ciudadana 'Refinería No' había solicitado una manifestación en la capital autonómica para hacer oír su voz. A nadie se le oculta que este tipo de reivindicaciones suelen buscar el día de mayor repercusión social para transmitir su mensaje a los ciudadanos. De esto sabe mucho la izquierda de Ibarra. Comparen las diferencias: un lugar abierto, de gran aforo y fácil accesibilidad como el Teatro Romano, frente a un lugar más lejano, cerrado de escasa capacidad y con un control férreo de público, que a buen seguro estará muy temprano copado por fieles seguidores.

La tercera razón es que estamos en un año electoral, y hay que respaldar a los candidatos menos conocidos. La foto de Ibarra con la candidata socialista a la alcaldía de Cáceres, es un buen reclamo para las próximas elecciones municipales, mientras que la foto de Calle con Ibarra, es una imagen trasnochada.

Hay más razones que avalan que la decisión adoptada es fruto de ese sectarismo al que la Junta últimamente nos somete y que podíamos resumir en la consigna dada por Ibarra de «a Mérida ni agua». Todos los años, al socaire del Día de Extremadura, se organizan en las principales ciudades extremeñas, diversos eventos culturales, que vienen a completar la programación del acto. Es absolutamente sorprendente que se programen numerosos actos en diversas ciudades, Cáceres, Badajoz, Azuaga, Don Benito, Olivenza, etc. y en Mérida no conste ni un solo evento, ni una sola actividad cultural. ¿Esto también se hace para apoyar la candidatura de Cáceres como Capital Europea de la Cultura en 2016? Lo más lamentable de todo es que esto cuenta con el aplauso cómplice del grupo municipal socialista emeritense. Una vez más su portavoz se pliega a la voz de su amo, antes que defender los legítimos intereses de los ciudadanos emeritenses.

También Ibarra ya nos tiene acostumbrados a esta forma de actuar. Se repite con la psicología del anuncio. No es la primera vez que instrumentaliza el Día de Extremadura a su antojo. Todos los periodistas extremeños saben que ese día va a cantar el mariscal y están preparados para la exclusiva. Basta repasar las hemerotecas para comprobar que Ibarra siempre ese día da un titular. Eclipsa así a los galardonados con la Medalla de Oro de Extremadura, y se erige en protagonista de la jornada. La tentación de tener allí sentados a todo el mundo, sabiendo que sus contrincantes no le van a poder replicar por la liturgia del acto es demasiado fuerte para él. ¿Conocen a cualquier otro presidente autonómico que proceda así?

En Mérida celebramos siempre el día 7 de septiembre un acto institucional, con la presencia de la corporación municipal y de cuantas autoridades locales o regionales quieran acompañarnos. Como es la víspera del día de todos los extremeños procuro que no haya el más mínimo atisbo de fricción partidista, o de instrumentalización de un acto institucional. Esto llega hasta el punto de que el discurso del alcalde se le pasa previamente al líder de la oposición, para que dé su beneplácito y pueda sugerir añadir o quitar hasta las comas. Siempre he respetado este proceder, que me parece justo y ecuánime. ¿Creen ustedes que eso ocurre con el discurso de Ibarra el Día de Extremadura? ¿Estaría Ibarra dispuesto a acordar su declaración institucional con las fuerzas políticas en la oposición?

En política no todo vale, pero mucho menos poner algo tan grande, tan de todos, como es el día de nuestra tierra, el día de todos los extremeños, al servicio de intereses partidarios. Nunca se pueden instrumentalizar los actos institucionales en beneficio propio. Alguna fuerza política de la oposición ya ha anunciado que no asistirá, como no lo haré yo. Y no es extraño, a la postre hemos descubierto que no se nos invita a la celebración del Día de Extremadura, sino al día del señor Ibarra.

PEDRO ACEDO PENCO es alcalde de Mérida

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