Cine y miedo en el castillo-cementerio

Arroyo de la Luz recupera su olvidado Castillo de los Herrera con el Festival de Cine 'Noches de Miedo de Ayer y de Hoy' que ha tenido una gran aceptación

S. LORENZOARROYO DE LA LUZ

Son las diez y cuarto de la noche y alrededor de 450 personas se encuentran sentadas en el interior del castillo de Arroyo de la Luz. Están rodeadas por cuatro lienzos de muralla de unos 6 ó 7 metros de altura. Bajo sus pies hay enterrados huesos de personas y en las murallas de mampostería hay sepulcros, con siluetas de cruces y epitafios: en uno se recuerda el desconsuelo de unos padres por la muerte de su hijo a los tres meses y diez días de edad, en otro se indica que ahí yace Juan Rodríguez, más alla se encuentran los restos de un hombre fallecido a los 60 años... Todas las tumbas son de mediados del siglo XIX: una es de 1856; otra, de un tal Rubio, es de 1872.

Sobre el murmullo de los espectadores se alza una voz gracias a la megafonía, que les anuncia que asisten a la primera noche del Festival de Cine 'Noches de Miedo de Ayer y de Hoy' dedicada a Drácula. También se les indica que están en el interior de un castillo en donde se enterraron a numerosos vecinos de Arroyo de la Luz que fallecieron por la peste en el siglo XIX. «Este lugar nos recuerda que hay una estrecha línea entre el espacio ocupado en la vida y el que ocupamos en la muerte. -explica la 'voz en off'-. Hoy, en este castillo se unen esos espacios para disfrutar del cine de ayer y de hoy. Drácula y King Kong serán nuestros protagonistas... aunque los verdaderos protagonistas se encuentran debajo de sus pies y entre las piedras de este castillo».

Drácula entre muertos

En la primera noche del Festival, el pasado jueves, los asistentes disfrutaron de dos películas de Drácula, la de Melford de 1931 y la de Cóppola de 1992. Se proyectaron en una gran máquina situada entre el público, que aportaba un entrañable ruido. Sobre las cabezas una noche estrellada con alguna estrella fugaz, la luna entre las almenas y alguna que otra luciérnaga vagando sobre la noche. De vez en cuando parte del público se alborotaba al sentarse entre ellos una mujer disfrazada de muerta, o al pasar a su lado un drácula con la cara iluminada.

Medio siglo cerrado

Pablo Nacarino, director del Festival, señala que la idea de crear este original festival es del alcalde de Arroyo de la Luz, de Santos Jorna, «quería utilizar este espacio para actividades culturales, y dado que en el siglo XIX fue cementerio se nos ocurrió hacer un festival de cine de miedo, no de mucho miedo porque queríamos que fuera para todos los públicos». Este cacereño, director de cortos y director de producción de algunos largometrajes, se encuentra en Arroyo de la Luz haciendo un documental sobre la rehabilitación del cine Solano y qué ha representado en la vida del pueblo.

El castillo, de propiedad municipal, llevaba medio siglo cerrado. «Cuando estábamos haciendo las pruebas de proyección -comenta Nacarino-, empezó a venir mucha gente mayor. Había algunos que se acordaban de hace unos 30 años cuando trasladaron muchos muertos del castillo al cementerio de la localidad, hablaban de momias, de como estaban los cuerpos. Gente que se acordaba que de niños saltaban los muros y venían a jugar con los huesos».

Quizás por las condiciones que hay en el interior de los muros del castillo, la mayoría de los cuerpos que hay en este lugar están momificados.

Momias

El año pasado se rompió un sepulcro y hay testigos que recuerdan ver una mujer momificada. Otros comentan que al trasladar hace años algunos restos al cementerio había otros dos cuerpos de mujeres que estaban momificados, e incluso se podían poner de pie sin desmoronarse.

Ayer concluyó el Festival con la proyección de dos películas de King Kong, la de Cooper de 1933 y la de Peter Jackson de 2005. El balance es positivo. El alcalde de Arroyo de la Luz, Santos Jorna, señala que desde el Ayuntamiento se va a trabajar para consolidar este Festival, que podría durar más de dos días, «también vamos a rehabilitar el castillo que para muchos es un gran desconocido por llevar más de 50 años cerrado. Queremos utilizarlo para realizar actos culturales como conciertos de música».

El castillo lo levantó a finales del siglo XIV, Garci González de Herrera al que Enrique III donó Arroyo de la Luz (entonces Arroyo del Puerco). Publio Hurtado publicó en 1912 el libro 'Castillos, torres y casas fuertes de la provincia de Cáceres', y en este libro tiene las siguientes líneas dedicadas al castillo que llama de Herrera: «Feudal morada de los señores que le dieron nombre y tanto merecieron en la política desatentada de Castilla en el siglo XIV, familia y señorío que con el tiempo se refundieron en la casa condal de Benavente; cuya ruinosa fortaleza ha servido de cementerio hasta hace cinco lustros».

El castillo de Herrera ha vuelto a revivir, aunque sea gracias al miedo a la muerte, ese miedo que nos hace sentir más vivos.

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