«Nunca he hecho flamenco puro»

La Niña Pastori presentará esta noche su último disco, 'Joyas prestadas', a los extremeños en un escenario único, el Teatro Romano de Mérida

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

María Rosa García García siempre será una niña para su público, la Niña Pastori. Hace años que dejó atrás la adolescencia que vestía su primer disco, cuando Alejandro Sanz y Paco Ortega decidieron que el mundo no podía perderse el prodigio y la dulzura de aquella voz llena de duende. Diez años después, aquella niña conserva intacta la ilusión por «un sueño hecho realidad»: estar encima de un escenario.

Se subirá al del Teatro Romano de Mérida esta noche a las 22.00 horas para presentar su último disco, 'Joyas prestadas', en un concierto lleno de posibilidades. Las entradas se pueden comprar en Tiendas Tipo, Carrefour, El Corte Inglés y TickTackTicket por 22 y 27 euros.

-¿Por qué ha pedido Niña Pastori 'Joyas prestadas', le hacían falta, o ha sido por aquello de que lo prestado da suerte?

-La verdad es que me surgió la oportunidad de grabar un disco de estas características y me apeteció. Me pareció interesante para mi carrera, en el sentido de que era algo distinto, que se alejaba del flamenco y de mi estilo.

-¿En qué sentido se ha 'desmarcado' usted de su estilo?

-En que esas 'joyas' pertenecen a gente muy diversa que nada tiene que ver con el flamenco, que es lo más cercano a mí. Pero a la vez, el disco está muy en la línea de lo que yo hago, porque tampoco he hecho nunca flamenco puro y ortodoxo.

-¿Cómo ha elegido los temas?

-¿Me he vuelto loca!. Ha sido muy complicado. Elegir canciones variadas de creadores tan diversos es difícil. Al final, elegí las canciones que quedaban más bonitas en mi voz, con las que más me identificaba y que no desdecían mi estilo. Las joyas son prestadas pero sigo siendo yo.

-En el disco aparecen temas de artistas tan dispares como 'Los Jeros', Armando Manzanero, Marife de Triana o Alejandro Sanz, ¿cuál ha sido el criterio de selección?

-Yo he elegido canciones, no artistas. Se trataba de que hubiera temas que arrastraran para mí una historia, que me hubieran pasado cosas con ellas. Y sobre todo, quería que hubiera variedad de estilos.

-Han pasado ya 10 años desde que Paco Ortega y Alejandro Sanz la descubrieran, cuando tenía usted 17 años, ¿con qué se queda de este tiempo?

-Me quedo con muchas cosas. He tenido experiencias muy bonitas y muy buenas. La música me ha dado muchas satisfacciones, aunque también algún que otro quebradero de cabeza... En cualquier caso, es justo decir que ha habido más cosas buenas, que pesan más que las malas. Han sido 10 años de conocer a muchos artistas, músicos, productores... gente muy grande que me ayudó, sin saber quien era yo. El balance ha sido muy, muy positivo.

-También habrá habido cosas menos buenas...

-Supongo que como en cualquier otro trabajo. Es cierto que ha habido veces que he pensado «y yo, ¿por qué me tengo que 'comer' esto, si no tiene nada que ver con lo que yo quiero», aunque luego te das cuenta de que lo que pasa es que la música no es sólo cantar y disfrutar con tu público. Hay que vivir con otras cosas, que para mí, no son tan agradables.

-¿Se ha convertido 'la niña' en lo que soñaba ser de mayor?

-Yo siempre he soñado y he deseado estar en lo alto de un escenario cantando. Es lo que más me gusta y, cuando era chica y me preguntaban qué quería ser de mayor, yo siempre decía que cantaora. Pero nunca me imaginé que iba a pasar todo lo que me ha pasado, esas cosas nunca se saben, una las sueña y las desea, pero parece imposible que se hagan realidad.

-¿Qué sueños le quedan por cumplir?

-Nunca he tenido un sueño en especial, y tengo muchos. Si pudiera pedir un deseo, querría quedarme como hasta ahora, seguir trabajando, aprendiendo y disfrutando con mi música.

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