«Vidal Gil Tirado debe ser reconocido como el placentino ilustre que es»

El autor con el libro sobre el fiscal placentino que acaba de publicar. :: andy solé/
El autor con el libro sobre el fiscal placentino que acaba de publicar. :: andy solé

Aborda en su obra la historia del fiscal en el proceso a Primo de Rivera, después de que se haya revocado el acuerdo por el que su ciudad le repudió en 1939

ANA B. HERNÁNDEZ PLASENCIA.

Lleva más de 15 años investigando la historia de Plasencia, porque le gusta conocerla y darla a conocer por esa faceta docente que acompaña siempre a quien es profesor. José María Sánchez y Torreño acaba de publicar, con Ediciones del Ambroz, su última obra: 'Vidal Gil Tirado. Fiscal en el proceso a José Antonio'. Lo hace después de que el consistorio haya revocado el acuerdo, con una declaración de desagravio, por el que este jurista fue repudiado en 1939 por el ayuntamiento franquista de entonces.

-¿Cuánto tiempo lleva buscando información sobre Vidal Gil?

-Posiblemente más de siete años. Cuando estaba investigando las actas municipales (centran otra de sus obras), me llamó mucho la atención que una ciudad pudiera desnaturalizar a un hijo suyo. Y esto es lo que se hizo a Vidal Gil Tirado.

-¿Por qué?

-Porque creo que se haga lo que se haga, se pueden poner muchas penas y tomar muchas medidas en represalia, pero nunca repudiar ni desnaturalizar a nadie de su condición de vecino.

-En cualquier caso, el Ayuntamiento ya revocó ese acuerdo. Su nombre, aunque 79 años después, ha sido reparado.

-Sí, lo hizo el Ayuntamiento el pasado año a petición de la asociación Pedro de Trejo, que fue la que lo solicitó. Y, por eso, precisamente, ahora sale este libro, porque yo quería terminarlo con la revocación del acuerdo de 1939.

-Con su nueva obra, ¿está completa la historia de este fiscal?

-No, falta por ejemplo localizar y hablar con parte de su familia. Porque a lo mejor tienen correspondencia directa de él.

-¿Le gustaría?

-Vidal Gil Tirado es uno de los personajes más importantes de Plasencia y se debe continuar reivindicando su figura. Fue una persona muy reconocida antes de la guerra, tanto en Plasencia como fuera, porque llevó a cabo importantes actuaciones judiciales. Por eso, ni su figura ni su historia deben ser enterradas. Hay personas, con muchos menos méritos que Vidal Gil, que han sido reconocidos y este fiscal debe serlo como placentino ilustre que es.

-¿Qué es lo que más le atrae de él?

-Era un juez y un fiscal de prestigio, cuya labor fue alabada en todos los sistemas en los que actuó.

-¿Por qué fue designado fiscal en el proceso a José Antonio Primo de Rivera?

-Lo cierto es que le hubiera correspondido ser el presidente del tribunal, pero el gobierno republicano de entonces le dijo que tenía que actuar como fiscal y él aceptó.

-¿Y con esta decisión comenzó su leyenda negra?

-Sí, porque desde el bando nacional se entendió su aceptación como un premio, porque Vidal Gil solicitó por esa función ser miembro del Tribunal Supremo.

-Y lo cierto es que así ocurrió. Entonces, ¿es leyenda o realidad?

-No creo que hubiera muchos fiscales entonces con su categoría para ser miembros del Tribunal Supremo. Pero, en cualquier caso, aunque lo solicitara y lo consiguiera, un premio no tiene por qué ser considerado negativo.

-¿Cómo valora su actuación como fiscal en ese proceso?

-Creo que hizo su papel, que entendió que había argumentos para acusar de rebelión a José Antonio Primo de Rivera y así lo hizo.

-¿A qué cree que se deben entonces las críticas que recibió y que motivaron que fuera repudiado por su ciudad?

-Los historiadores del bando nacional le culparon de la sentencia a José Antonio (condenado a muerte), olvidando que había un tribunal que estaba formado por tres magistrados, que son quienes formularon las preguntas al jurado popular y por cuyas respuestas dictaminaron la sentencia.

-¿Por qué no se habla de este tribunal?

-Porque no ha convenido por las relaciones personales y partidistas de algunos de sus miembros con Primo de Rivera.

-¿Cuál es su historia después del juicio?

-Como miembro del Tribunal Supremo acompañó al gobierno a Valencia y después a Barcelona, y desde ahí cruzó la frontera a Francia, a medida que los nacionales iban ocupando el territorio. Ingresó en un campo de concentración en este país, en condiciones infrahumanas, y murió a los pocos días. Pero se desconocen cuáles fueron las causas de su muerte.

-¿Hay que continuar investigando su vida?

-Creo que sí y que, además, debe hacerse desde el ámbito de la Universidad de Extremadura.

-¿Aún no se le ha hecho justicia?

-Mi interés es hacer ver que no se pueden tomar acuerdos contra los derechos fundamentales y menos justificarlos 80 años después.

-Pero ya está reparado su nombre.

-Sí y estoy muy satisfecho por ello, pero la historia, su historia, está ahí y creo, por eso, que es necesario seguir dándola a conocer, para que no quede enterrada en ningún acta municipal otra vez.