La población de cigüeñas se reduce hasta niveles de hace tres décadas

Cigüeñas blancas, ayer en su nido de la Catedral vieja . :: andy solé/
Cigüeñas blancas, ayer en su nido de la Catedral vieja . :: andy solé

Este año solo se han contabilizado 28 parejas que han logrado criar en sus nidos y los expertos apuntan a la falta de alimentos como causa de su descenso

ANA B. HERNÁNDEZ

plasencia. Las cigüeñas blancas que este año han conseguido nidificar y reproducirse con éxito en la ciudad han sido 28 parejas. La conocida por los ornitólogos como Ciconia ciconia ha disminuido su registro poblacional a datos muy similares a los de 1990, cuando se censaron unos 29 nidos.

«A partir del año 2000 la población comenzó a aumentar progresivamente llegando a contabilizarse ese mismo año unas 67 parejas, un número que se ha mantenido estable hasta hace cuatro o cinco años aproximadamente, cuando ha comenzado a descender», señala el naturalista Andrés Bernal, que lleva ocupándose del censo de la cigüeña blanca desde 1987.

«El método que utilizo es el recuento visual, contabilizando uno por uno todos los nidos existentes en el núcleo urbano, entre mayo y junio, y ubicándoles en un plano». Señala que también «se recuentan los pollos criados con éxito, algo que también está disminuyendo; la puesta y cría histórica de las cigüeñas en Plasencia normalmente era de tres a cuatro pollos a lo largo de los últimos años, incluso no era difícil ver nidos con cinco pollos. Pero este año están teniendo una media de dos pollos por nido».

Andrés Bernal asegura que la falta de alimentos es el principal motivo del descenso de la población de cigüeñas blancas en la ciudad. «Desde que se cerraron los vertederos, empezó el declive, porque esta especie adapta su población a su recurso alimentario».

No obstante, señala que «también existen otras causas que han influido como la alteración de sus espacios naturales, los cambios en los usos agrícolas, el uso de pesticidas, los choques contra tendidos eléctricos, la eliminación de nidos,. Y sin duda el cambio climático, que está modificando sus migraciones». De hecho, este naturalista asegura que «ya hay cigüeñas que se quedan en la ciudad durante todo el año y, en el caso de las que migran a África a mediados de agosto normalmente, en noviembre ya están aquí».

También afirma que en el descenso de cigüeñas blancas en Plasencia influyen «los elementos disuasorios, como los paraguas antiaves, que se han instalado en la gran mayoría de los lugares donde antes nidificaban estas aves; es el caso de Santa Ana, el hotel Alfonso VIII, Obispado, etcétera». Aunque Bernal reconoce que «los nidos de cigüeñas, con un peso superior a los 200 kilos, lógicamente han generado y pueden causar problemas en las construcciones».

Zepa urbana

En cualquier caso, desde su punto de vista, e independientemente de las fluctuaciones que se producen en la población de cigüeñas blancas, «lo que se echa de menos es un seguimiento, control, interés, programas educativos, pedagogía ambiental, aprovechamiento turísticos,. En definitiva, que se cuide esta singularidad de Plasencia, una ciudad con una gran variedad de especies urbanas que son, sin duda, riqueza ornitológica, cultural, ambiental y un valor que atrae a un turismo de calidad».

Este estudioso de las aves dice que «no basta con ser zepa urbana declarada; esto hay que vivirlo, cuidarlo y darlo a conocer. Resulta curioso que otras localidades pongan de relieve este recurso con fiestas, jornadas o encuentros y que Plasencia no haga nada cuando, por su localización, podría ser el centro del birdwatching en Extremadura».

Porque, concluye el naturalista Andrés Bernal, «dependiendo de la estación del año, en la ciudad se pueden observar entre 40 y 80 especies de aves, lo cual es mucho si tenemos en cuenta que en toda Extremadura hay alrededor de unas 350 especies».