Ochenta vecinos de La Data en riesgo de exclusión reciben formación con Crisol

Alumnos de la primera escuela taller que se pone en marcha dentro del programa Crisol. :: andy solé/
Alumnos de la primera escuela taller que se pone en marcha dentro del programa Crisol. :: andy solé

El proyecto de integración sociolaboral de la Junta alcanzará a 140 personas en Plasencia en dos años

ANA B. HERNÁNDEZPLASENCIA.

Una oportunidad con la que poder acceder al mercado laboral y reintegrarse en la sociedad. Este es el objetivo prioritario del Programa de Crecimiento e Inserción Sociolaboral de Personas en Situación de Riesgo o Exclusión Social, el denominado Crisol. Se trata de una iniciativa de la Junta de Extremadura que se lleva a cabo en las barriadas más desfavorecidas de las localidades de la región y que, en el caso de Plasencia, se está desarrollando ya en La Data y en el polígono. Por eso, ser vecino de esta zona y estar en riesgo de exclusión social son los dos requisitos que se exigen para formar parte de Crisol.

Comenzó el pasado 16 de abril y se prolongará durante dos años, con el objetivo de que 140 personas en total en la ciudad se puedan beneficiar del programa. Por el momento son 80 los usuarios que ya están o que han pasado por Crisol, que financia la Junta de Extremadura con 195.932 euros y que el Ayuntamiento de Plasencia completa solo en el primer año de ejecución con 32.904 euros. «Porque tenemos que asumir la diferencia en los salarios que cobran las tres técnicos de Crisol, en función de lo estipulado en el convenio municipal», explica la concejala responsable de Servicios Sociales, Flor Conejero.

Marta Roncero, educadora social y coordinadora del proyecto Crisol en Plasencia, y sus compañeras Nazaret Calle (educadora) y Alba Sánchez (trabajadora social) son las tres técnicas que desarrollan el programa en la ciudad y que, a través de él, dan una atención individualizada y personalizada a cada uno de sus usuarios. Por el momento a los 80 que ya se benefician de Crisol. Bien dando clases de alfabetización a quienes las necesitan, realizando las solicitudes y matrículas oportunas en Educación para Adultos para quienes requieren obtener el título de graduado escolar o preparándoles para entrevistas laborales a aquellos que ya cuentan con la formación precisa y que lo que necesitan es encontrar un empleo. Y también proporcionando formación y prácticas a otros más.

La primera escuela taller está formando a 15 alumnos en jardinería, pintura y limpieza

Estos últimos, una quincena según los datos facilitados por la coordinadora, empezaron el pasado día 4 de junio en una escuela taller en la que están recibiendo formación en jardinería, pintura y limpieza de la mano de Ajmerex, que también colabora con la Junta en Crisol. Estos usuarios, mayores de 16 años, que perciben la renta básica y que tienen cargas familiares, tienen en esta primera escuela taller seis meses de formación y otros tres de prácticas en empresas.

«Pero en octubre comenzará una segunda escuela taller, con otra promotora que también colabora con la Junta en esta iniciativa, para que más usuarios del programa Crisol puedan obtener una formación que haga posible su acceso a un puesto de trabajo y, por tanto, su reinserción en la sociedad», explica Marta Roncero. Todo con el objetivo de que puedan ser autónomos y dejar de percibir ayudas para vivir. En definitiva, dejar de estar en una situación de riesgo de exclusión social.

«Por eso, no hay un perfil concreto más allá de los requisitos generales establecidos; por eso tenemos desde menores a personas de más de 50 años», detalla la coordinadora de Crisol en Plasencia.

Mediación comunitaria

Pero las técnicas del programa ofrecen ayuda a todas las personas que acuden en busca de ella. «Aunque solo los residentes de La Data y el polígono en riesgo de exclusión pueden entrar a formar parte de Crisol, la atención y la derivación a otros recursos de la ciudad se la damos a todos los que vengan».

Del mismo modo que «llevamos a cabo también una importante labor de mediación comunitaria, porque trabajamos directamente con los vecinos para conocer sus necesidades, enseñarles a cuidar su barrio y mediar en los conflictos que puede haber o puedan surgir». Una labor de mejora de la zona que protagoniza Crisol, en general, y de reinserción de los vecinos que más lo necesitan, en particular, gracias a una iniciativa que se mantendrá durante dos años.

En definitiva, un nuevo programa público para dar una oportunidad a quienes están en riesgo de exclusión en los barrios más desfavorecidos que sigue la senda que años atrás se llevó a cabo con el denominado entonces plan de barrios, que comenzó en 2005 y que se prolongó hasta 2011. Entonces, como ahora Crisol, también destinado a La Data y al polígono con acciones centradas en la formación y en la integración de los desempleados en el mercado laboral.