La obra de los pabellones militares de Plasencia empleará a 30 trabajadores desde diciembre

Fernando Pizarro y José María Espinosa, ayer durante la firma del contrato. :: andy solé/
Fernando Pizarro y José María Espinosa, ayer durante la firma del contrato. :: andy solé

Más de un centenar de personas trabajarán de forma directa cuando la futura residencia de ancianos comience a funcionar en la ciudad

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

En torno al puente de la Constitución se pondrá en marcha la conversión de los pabellones militares en una residencia de ancianos. Un proyecto que surgió en 2011 y que siete años después se empezará a materializar con las máquinas en el emblemático espacio.

Las obras comenzarán aproximadamente un mes después de la firma del contrato, que ayer se realizó entre el alcalde, Fernando Pizarro, y el responsable de zona de la empresa adjudicataria JOCA, José María Espinosa. Estuvieron acompañados en el acto por el concejal de Hacienda y Urbanismo, José Antonio Hernández, y el jefe de obra de la empresa, Emiliano Clemente, quien se ocupará de forma directa de una de las construcciones más importantes acometidas en la ciudad en los últimos tiempos.

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No solo porque se trata de una inversión de 3.200.000 euros, de los que un 80% son fondos europeos, sino porque las obras emplearán a una treintena de trabajadores de media, como ayer aseguraron los responsables de la empresa, entre los que se encuentran los 15 parados de larga duración a los que JOCA se ha comprometido a contratar, y motivo junto con la oferta económica que determinaron su adjudicación entre la docena de mercantiles que concurrieron al concurso.

Pero, además, una vez la residencia de ancianos empiece a funcionar, más de un centenar de personas trabajarán en ella, según los datos que ayer dio el alcalde. Un número que se podría duplicar si se tiene en cuenta que «la residencia también dará trabajo a empresas de la ciudad, porque se externalizarán servicios como la lavandería o el catering», dijo. Aunque, de momento, lo cierto es que no se sabe quién se ocupará de la gestión de la residencia de ancianos. «Esperamos que sea pública, pero esta es una decisión que compete a la Junta y que analizaremos después de las elecciones, durante el transcurso de la construcción», reiteró ayer Pizarro al respecto. El plazo de ejecución de la obra está fijado en 18 meses y la construcción mantendrá la fachada del inmueble, «para preservar esta arquitectura del siglo XX». Contará con 30 habitaciones individuales y 26 dobles, con capacidad para 82 personas, y además dispondrá de otras 32 plazas en el centro el día, que también funcionará. «Será un edificio inteligente, eficiente desde el punto de vista energético y en el que se aplicarán las terapias más innovadoras en la atención a los dependientes», concluyó el alcalde.

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