El Martes Mayor placentino se impone como la fiesta del color y la tradición

Más de 300 puestos se establecieron en la zona centro y en la plaza, transportando las calles a otro tiempo

Los gorros montehermoseños han dado color a las calles de Plasencia durante el Martes Mayor. / D.PALMA
LUCÍA SEMEDO

«Es muy bonito volver, después de tanto tiempo, y encontrarte el centro así». Luisa Romero es placentina de adopción y, aunque se fue a vivir fuera hace más de veinte años, le gusta que sus visitas anuales sean durante el verano, que es cuando encuentra la ciudad «más viva». Para ella, el Martes Mayor es un ejemplo de hacer «accesible» una tradición: «para los placentinos es normal, pero ahora la gente de fuera también puede ver lo importante que es el mercado».

Un año más, vecinos y visitantes se dieron cita en un evento que, con más de 40 años a sus espaldas, se convierte en una parada obligatoria del agosto placentino. Marcados por los sones tradicionales de grupos de folklore llegados de puntos como Montehermoso, Aldeanueva de la Vera y la zona norte de la región, el Martes Mayor volvió a imponerse como la fiesta de la tradición no solo de la ciudad, sino también de la zona norte de la región. Este año, dedicada precisamente a las gentes del Valle del Jerte, que ayudaron a hacer crecer el mercado con sus productos artesanos y de huerta.

Repletas de los colores del mercado, las calles se llenaron de placentinos y visitantes que aprovecharon la mañana para hacer sus compras: verduras, frutas, productos gastronómicos y artesanías varias estuvieron a disposición de los viandantes. Más de 300 puestos se establecieron en la zona centro y en la plaza, transportando las calles a otro tiempo.

El festejo se prolongó hasta la tarde en bares, terrazas y calles del casco histórico

«Es entretenido verlo» explicó Ramón Piris, que bajó con sus nietos desde la Vera «sí que me recuerda a cuando los mayores venían a Plasencia a vender lo que les sobraba del campo». La fiesta, además, se prolongó durante toda la tarde en bares y terrazas que se pudieron ver repletas desde la Plaza hasta la calle de los Vinos y sus aledañas.

Aunque los establecimientos hosteleros se benefician de las visitas, la situación no es igual en el mercado, que percibió un descenso de asistencia, según describieron los propios artesanos, y que originó también una caída de las compras.

DAVID PALMA

Un veterano en el Martes Mayor, desde el puesto de una conocida empresa de productos gastronómicos naturales, indicó a este periódico que esta tendencia se viene percibiendo desde los últimos años con cada vez menos gente en el mercado tradicional. «Pienso que es por los conciertos y la fiesta del día anterior» explicaba este vendedor, «la gente sale durante la noche del lunes y luego no viene al mercado, porque ya lo ha visto la tarde anterior y porque se queda descansando hasta la hora de las cañas».

Esta misma sensación se compartía en otros puestos, desde los que indicaron que se nota «desinterés» por parte de los asistentes, una cuestión que «quizás está relacionada con que la forma de comprar ha cambiado y con el espíritu de la propia ciudad» explicó un trabajador del cuero, establecido en uno de los stands junto a la catedral.

Premios

La labor de agricultores y artesanos se premia con un concurso que repartió más de 5.000 euros.

En las distintas modalidades de artesanía fueron premiados César Rodríguez Ramos en cerámica, Jesús López, de la firma villamelana Loyos Piel, en cuero. Santiago García fue premiado en madera, Alicia Serrano en metal y Nathalie Rosselet en textil. El premio de cestería quedó desierto.

El premio de cestería y el de los tamborileros en categoría infantil quedaron desiertos

Guadalupe Rubio y Jesús Rabazo resultaron ganadores del primer premio de puestos de frutas y verduras, mientras que María Jesús Fajardo y María Nieves Bernárdez quedaron en segundo lugar, y Manuel Rodríguez ocupó el tercer puesto. En cuanto a los premios de presencia, tamaño y calidad, fueron para Victoriano Pulido, María Feliz Quijada y Aurelio Sánchez respectivamente.

Para los tamborileros, los ganadores fueron José Juan Moreno en primer lugar, Javier Elías Cobeña en segundo, Millán Garrido, tercer puesto, Víctor González en cuarto y el quinto premio fue para José Manuel de Bustos. Álvaro Domínguez Martín fue el premiado en la categoría juvenil, mientras que el premio infantil resultó desierto.