El mapa hebreo sobre el que crece Plasencia

Calle Arenillas, de la antigua judería; refranes sefardíes en el Parador de Plasencia y tumbas en el cementario judío/ANDY SOLÉ
Calle Arenillas, de la antigua judería; refranes sefardíes en el Parador de Plasencia y tumbas en el cementario judío / ANDY SOLÉ

La ciudad conmemora este mes la cultura judía como parte de su historia con varias actividades

LUCÍA SEMEDO PLASENCIA.

La capital del Jerte dedicará el mes de septiembre a rememorar el pasado judío de la ciudad y poner en valor la cultura hebrea. Como una de las tres ciudades extremeñas integrante de la Red de Juderías de España, junto con Hervás y Cáceres, la ciudad pone especial interés en promocionar los recursos patrimoniales, históricos y turísticos con los que cuenta.

Este año, la celebración se centra en varias visitas guiadas a los puntos que guardan relación con el paso del pueblo hebreo por la capital del Jerte. Durante esta semana varios grupos de niños han realizado estas rutas, mientras que durante la mañana de hoy será el turno de los adultos con una nueva visita. Además, los turistas podrán encontrar poemas y refranes tradicionales escritos en lengua sefardí en puntos turísticos relacionados con la cultura judía como el Palacio de Carvajal, el Parador o la Oficina de Turismo. A esto se suma el mercado hebreo que se desarrollará durante la Noche Abierta de la ciudad, y la boda sefardí que tendrá lugar en esa misma jornada, 15 de septiembre.

El cementerio judío

La Oficina de Turismo distingue cinco zonas históricas con presencia hebrea en la ciudad

El buque insignia del patrimonio sefardí en Plasencia es el cementerio judío. Se trata de una necrópolis singular en Extremadura que, durante mucho tiempo, fue la única que contenía tumbas reales en todo el territorio español. Así lo explicó Ismael Martín Rodríguez, uno de los técnicos del área de turismo. «En ciudades como Barcelona se sabe donde estaba ubicada esa zona, pero se ha construido encima. Plasencia, durante mucho tiempo, fue el único punto de España donde estaban localizadas las tumbas y podían verse».

Después llegaron nuevos descubrimientos en Lucena y en Ávila, pero la necrópolis placentina continúa siendo un punto de gran valor histórico por sus características.

Esta necrópolis fue vendida al deán de Plasencia, Diego de Jeréz, en 1492. En 1496 el terreno fue devuelto a la ciudad.

El cementerio judío no es el punto mas conocido de los recursos de Plasencia, pero «la gente pregunta por él». Quizás, el hecho de que se pueda recorrer hace que sea más llamativo. También son visibles las placas de la Rúa Zapatería y la calle Trujillo, que indican el nombre de las familias dueñas de esas viviendas. Sin embargo, la huella judía de Plasencia se diluye en la ciudad actual en zonas y monumentos totalmente integrados en la vida diaria.

Actualmente, desde la Oficina de Turismo se ofrece información sobre cuatro rutas, a las que se suma el cementerio judío.

Caminos hebreos

La primera transcurre por la judería de La Mota, que tiene sus orígenes en el Siglo XII. El Parador Nacional, antiguo convento de San Vicente Ferrer, el Palacio de Mirabel y la plaza de San Nicolás asientan sus cimientos sobre la primera sinagoga placentina y la más grande la alta Extremadura medieval.

De aquella época se conservan elementos como una hanukijah, elemento ornamental de cerámica, y un yad o puntero de lectura de bronce, que se conservan en el museo Provincial de Cáceres. La judería de La Mota desapareció en torno a 1419, cuando las leyes de Allyón ya se aplicaban en el país.

La segunda ruta transcurre por las calles Rúa Zapatería, Arenilla y la Plaza Mayor, que conecta con la tercera propuesta turística: la judería de la calle Trujillo, centro de la actividad hebrea de Plasencia entre 1480 y 1492. En esta época, se tienen datos de hasta 100 familias judías residentes en la ciudad, lo que suponía el 10 por ciento de la población total.

El Convento de Santa Clara, por ejemplo, fue ampliado con viviendas de familias judías, cedidas a la casa cristiana por los Reyes Católicos.

La última de las zonas relacionadas con la historia judía es la que dibuja la ruta de los conversos, que contempla el claustro de la catedral vieja, la calle de Santa María y la iglesia de San Esteban.

 

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