«Estamos destrozados, hemos perdido todo», dice el inquilino del piso incendiado en Plasencia

El fuego se inició en un piso de la tercera planta. :: d. palma

El fuego originado en su casa de Miralvalle obliga a los bomberos a desalojar los 28 pisos del bloque y a trasladar a dos ancianos al hospital

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Su mujer apenas podía hablar y él, aunque agradecido porque nadie había resultado herido grave, no podía tampoco contener las lágrimas. «Estamos destrozados, lo hemos perdido absolutamente todo». Porque las llamas se propagaron con tanta rapidez que Luis Mendoza no tuvo tiempo ni de apagarlas ni de recoger nada en su casa. «Cuando vi que no era capaz, que el fuego estaba descontrolado, cogí a mis hijos y salí a la calle, y avisé a los bomberos y llamé al portero automático, ayudado por una chica, para alertar a los vecinos».

No sabe qué pudo ser, por qué sobre las 14.30 horas de ayer, mientras él preparaba la comida en la cocina, su hijo estaba en la habitación y su hija viendo la tele en el salón, comenzó a arder el sofá. Solo que «vi las llamas nada más llegar al salón, al que acudí porque me olía a quemado», recuerda el inquilino del piso 3G del número 2 de la calle Obispo Acevedo, en el barrio de Miralvalle de Plasencia.

El mismo olor que alertó a otros vecinos y que precedió a las llamas y a la inmensa humareda que asustó a todos, porque era la hora de comer y, por eso, la mayoría estaban en casa, en los 28 pisos de un edificio de cuatro alturas. Los bomberos y la Policía Local se ocuparon de desalojar a todos y los sanitarios que se desplazaron hasta allí de atender, fundamentalmente, los problemas leves respiratorios y las crisis de ansiedad que presentaban muchos por «el tremendo susto que hemos pasado», resumió Encarna Miguel, otra vecina de la tercera planta.

Tras la revisión del inmueble por parte del arquitecto municipal, el alcalde dijo ayer que el edificio no presenta daños estructurales y que, por tanto, los residentes en los pisos de las dos primeras plantas podrían volver anoche, y los de la tercera y cuarta durante el día de hoy. A excepción del matrimonio de ancianos, el más afectado por el fuego, que tuvo que ser traslado al hospital, y Luis Mendoza y su familia. Sus casas, ambas en la tercera planta, han quedado destrozadas. «Se les pagará el alquiler de una vivienda durante seis meses», garantizó ayer Fernando Pizarro.

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