David Lerman: «Los Niños de los Ojos Rojos tienen ahora el sonido que siempre imaginamos»
La banda cacereña publica 'Hard Folk', su trabajo más ambicioso, de la mano de El Dromedario Records, en la antesala de su gira de 25 aniversario
Juan Carlos Ramos
Plasencia
Domingo, 30 de noviembre 2025, 08:04
Hablar con David Lerman es escuchar a un músico que pertenece a dos mundos a la vez: el de la banda de Robe, con la que lleva casi una década recorriendo los escenarios más grandes del país, y el de Los Niños de los Ojos Rojos, el grupo cacereño con el que ha construido su identidad desde adolescente. Ahora, en pleno 25º aniversario, Los Niños regresan con 'Hard Folk', un disco que llega tras ocho años marcados por giras intensas, pandemia, cambios de formación y una evolución sonora profunda. El resultado es un trabajo que consolida su estilo mestizo -raíces balcánicas, ritmos extremeños, rap, electrónica, reggae y fuego festivo- y que supone un salto cualitativo gracias al respaldo de El Dromedario Records, a colaboraciones internacionales y a un videoclip dirigido por Diego Latorre. Aunque la figura de Robe acompaña inevitablemente a Lerman, esta vez el protagonismo es para su banda de siempre, que se prepara para una gira dentro y fuera de España.
–El disco sale este viernes 28. ¿Sentís más responsabilidad esta vez?
–Responsabilidad siempre hay, pero es distinta. Con Robe ya sabemos cómo funciona todo, pero con Los Niños siempre hay un punto más incierto. El Dromedario -el sello de Robe- nos da un respaldo enorme en distribución y visibilidad. Nos pone en otro escaparate y se agradece. Es un sello con grupos enormes y compartir distribución con ellos te coloca en otro sitio. Hasta ahora éramos muy de autoproducción, y esto abre puertas. Y además es gente que ya conozco por trabajar con Robe, así que ha sido muy natural.
–Han pasado ocho años desde 'Regreso a la comarca'. ¿Por qué tanto tiempo?
–Por todo un poco: pandemia, cambios de formación, mis giras con Robe… Entró Alber Fuentes, luego se quedó solo con Robe, después entró mi hermana Vicky en la batería, añadimos un DJ, recuperamos parte de la electrónica que teníamos en 'Hijos del humo' (2005)… Hemos cambiado mucho y queríamos hacerlo bien, no rápido.
–¿Cuándo sentisteis que 'Hard Folk' estaba realmente listo?
–Cuando terminé la gira con Robe nos pusimos a fondo. Queríamos un disco que definiera nuestro estilo y que sonara exactamente a nosotros. Tiene el sonido que siempre imaginamos. También teníamos colaboraciones muy potentes -la banda bosnia Dubioza Kolektiv; Ana Jiménez de Acetre; Laura Marín- y queríamos hacerlo con calma. Esta vez he producido y mezclado yo, así que todo ha sido muy a nuestro gusto.
–Los Niños de los Ojos Rojos cumplen 25 años.
–Yo entré en 2003 o 2004. Era menor de edad. Éramos unos críos, pero siempre hemos tenido mucha inquietud musical: escuchamos música actual, investigamos música de raíz, mezclamos sin miedo… Nos gusta ese jaleo creativo.
–¿Tu trabajo con Robe ralentizó a Los Niños?
–No del todo. Siempre mantuvimos el trabajo de composición, aunque a un ritmo más lento. En directo tenía sustituto. Pero sí es verdad que una gira con Robe te ocupa la vida. Aun así, lo que aprendo allí enriquece a Los Niños. Es inevitable que se note en el sonido.
–En 'Hard Folk' hay detalles que recuerdan a Robe.
–Totalmente. Llevo ocho años tocando con él y con una banda que es una escuela. Aprendes mil cosas y luego, sin querer, salen. Pero no es una influencia 'directa': es más el bagaje de tocar estilos muy distintos.
–Este verano te vimos con El Gato con Jotas.
–Sí, surgió de casualidad. Colaboré en un videoclip suyo en Plasencia, hubo buena vibra y terminé metiendo bajos en todas las canciones. Luego me dijo: «Bueno, si haces los bajos… tendrás que venir a los conciertos» (risas). Y ahora estoy produciendo su disco. Es un estilo que no había trabajado y me está gustando mucho.
–¿Cómo ves la industria musical extremeña?
–Hay muchísimo talento. Lo de los Sanguijuelas, por ejemplo, no es casualidad: tienen temazos y un directo brutal. El disco lo ha producido Mario Pintor y se nota. Y luego hay gente enorme trabajando fuera: Luis Regidor, Roberto Elekes… La putada es que aquí mucha gente se tiene que ir. Y mi gente en Robe: Bulo, Alber Fuentes, que está conmigo en Folk in Green, un proyecto mezclando música irlandesa e improvisación. Extremadura está llena de talento, aunque muchas veces la gente ni lo sabe.
–En 'Hard Folk' hay una presencia balcánica muy marcada.
–Sí, eso viene de Jasmin Mesic, nuestro guitarrista. Él llegó a Cáceres como refugiado de la guerra de Bosnia y trajo toda esa música de allí, donde la tradición musical está mucho más presente en la vida diaria. Es parte esencial del sonido de Los Niños.
–¿Y lo extremeño también está presente?
–Siempre. En letras y en música. Hablamos de lo que pasa aquí: la mina, la tierra, las cosas que nos afectan. Somos de aquí y queremos que se note.
–El videoclip de 'Moj Dilbere' (Mi amor) es espectacular. ¿Cómo fue trabajar con Diego Latorre?
–Una apuesta segura. Trabajo con él desde el segundo disco de Robe y sabía que iba a entender el tema. Le encantó y lo abordó con una creatividad brutal, a pesar de nuestro presupuesto. La gente que participó lo dio todo. Es un salto enorme para nosotros. Es un tema del que habíamos metido un fragmento en otra canción y siempre pensamos que algún día había que hacerla bien. La preparamos para un concierto en el Pedrilla, con Ana Jiménez, y salió tan bonito que decidimos grabarla. Es una canción muy sentida en Bosnia: tiene 300 años y la canta todo el mundo, desde críos hasta abuelos.
–¿Qué planes tenéis para la gira?
–Verano ya lo tenemos bastante cerrado. Y en primavera empiezan a aparecer fechas. Queremos presentarlo en ciudades importantes y volver a México y a los Balcanes, donde siempre nos han tratado increíble. Nuestra idea es moverlo fuera, claro.
–¿Habrá presentación especial en Cáceres?
–Sí, queremos hacer algo. Hay que buscar el sitio adecuado porque no hay tantas salas donde un concierto nuestro pueda lucir. Pero Cáceres tendrá su presentación, seguro.
–Después de 25 años y mil conciertos, ¿qué queda por hacer?
–Mucho. Nuestra gasolina es la inquietud musical. No somos un grupo que diga «este es nuestro estilo y ya está». Siempre estamos investigando. Nuestro sueño es simple: vivir de nuestra música. No queremos ser mainstream, solo seguir creciendo.
–¿Parte del público de Robe está entrando ahora a Los Niños por ti?
–Sí, y está genial. Es público nuevo que descubre al grupo. Pero 'frontman'… no creo que sea (risas). Yo estoy a gusto con mi bajo.
–¿Qué pasó con el directo de 'Mayéutica' de Robe que ibais a sacar?
–Hay muchísimo material grabado, pero entre un disco, luego otro, giras… se fue quedando atrás. Está ahí y se trabaja, pero hay que elegir bien el momento. También se empezó a hacer un documental. La idea era grabar todo el proceso del disco, pero se nos echó la gira encima y quedó en stand-by. Hay material rodado, pero hace falta tiempo para retomarlo. La idea es hacerlo, porque merece la pena.