«Tenemos el Conservatorio con los mejores profesores»

El músico dirige el centro placentino desde hace ocho años. :: hoy/
El músico dirige el centro placentino desde hace ocho años. :: hoy

El director del García Matos destaca el récord de alumnos en el centro, a la vez que propone aumentar la oferta formativa

A.A.PLASENCIA.

«Soy consciente de que cualquier director de conservatorio dirá lo mismo del suyo, pero creo de verdad que en Plasencia tenemos la mejor plantilla de profesores de entre todos los que hay en Extremadura». Antonio Luis Suárez (45 años) lo dice convencido, aunque repite que lo hace desde la humildad y el mayor de los respetos. «Si existiera una ratio que relacionara el número de profesores con la cantidad de alumnos que acceden al nivel superior de educación musical, creo que no nos ganaría nadie en la región», abunda el director del García Matos, el centro que gestiona la Diputación Provincial y tiene su sede en la calle Trujillo.

«Me gustaría que hubiera clases de instrumentos modernos, como el bajo eléctrico, la percusión o la guitarra eléctrica», admite Antonio Luis Suárez

En época lectiva, el lugar es un desfile permanente de niños y jóvenes que van y vienen a clases. «Y eso que siempre hay bastantes que se quedan sin plaza», se lamenta el director, un músico profesional de largo recorrido que el pasado día 8 dirigió a la Unión Sinfónica de Lliria (Valencia), reconocida como una de las mejores bandas del mundo.

Esos aspirantes se quedan fuera porque las plazas son las que son, algo que en gran modo tiene su explicación en que el espacio disponible y el número de profesores son limitados. En el García Matos se imparten los niveles elemental (cuatro cursos, con alumnos mayoritariamente de entre 7 y 12 años) y profesional (seis cursos), y la lista de instrumentos es amplia, aunque podría ser mayor. Es el único conservatorio de la comunidad que imparte las asignaturas de pulso y púa, pero también el único en el que no se estudian ni trompa ni tuba.

El espacio disponible limita las posibilidades que el centro tiene de crecer, asume el responsable

«Me gustaría que hubiera clases de instrumentos modernos, como la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico y la percusión, creo que es uno de los aspectos en los que podemos mejorar», apunta Suárez, que destaca un número: los 256 alumnos que ha tenido el centro en el último curso. «Es la cifra más alta desde que entró en vigor la Logse», detalla el director, que llama la atención sobre otro dato, que es además un factor que distingue al conservatorio placentino de los demás de la región: el 16% de los matriculados no viven en la ciudad.

Son jóvenes de los municipios cercanos a Plasencia, de Coria, de Navalmoral, de localidades de La Vera, del Valle del Jerte... «También se han matriculado para nuestras pruebas de acceso gente de Valencia y de Madrid, y el motivo de que vengan hasta aquí es que tenemos profesores muy reconocidos», explica Antonio Luis Suárez, que en su currículum incluye los arreglos para el disco sinfónico de la banda Los Secretos, que en los meses siguientes a su lanzamiento figuró entre los más vendidos de España y América Latina.

«¿Cuántos conservatorios pueden decir que tienen ocho profesores con discografía que se vende en El Corte Inglés?», plantea el director, consciente de que la referencia es solo un modo ilustrativo y accesible de referirse al nivel del cuerpo docente.

Una cantera para la OJEX

«Tener los profesores que tenemos permite que los chicos que estudian aquí hasta completar el nivel profesional, accedan luego al superior con una formación y un bagaje que les ayudan mucho durante esa última etapa de estudios», reflexiona el músico que está al frente del García Matos desde hace ocho años. «Otra prueba de que en Plasencia lo hacemos bien es que en todos los instrumentos de la Orquesta Joven de Extremadura hay siempre chicos formados aquí», añade Suárez.

Para el curso 2019/20 se han inscrito 56 candidatos que aspiran a quedarse con alguna de las plazas -entre 25 y 35, aún está por definir la cifra exacta- que el conservatorio ofertará para el primer curso de nivel elemental. «A cada uno de los aspirantes les examinan tres tribunales de tres profesores -explica el director-. Durante ese proceso de prueba, que asumo que no es el mejor posible pero sí creo que es el menos malo, los niños no tocan ningún instrumento.» «Valoramos sus capacidades -continúa- en cuestiones como el oído musical, el ritmo o la entonación, pero si les pusiéramos a tocar, estaríamos rompiendo el principio de la igualdad de oportunidades que debe primar en un centro público, porque quizás alguno de ellos ha tenido la suerte de poder haber ido a clases particulares en los años previos a la realización de esta prueba, algo que no todos pueden hacer, por una cuestión económica» El instrumento lo elegirán luego, siguiendo un orden marcado por la calificación obtenida.

«Para mí -concluye el director del García Matos-, todos estos niños que estudian música, en particular los que alcanzan el nivel profesional, son superhéroes. Porque es una enseñanza que les exige mucho. Dan las horas de estudio del colegio o el instituto, más las del Conservatorio. Esto les prepara de un modo espectacular para la etapa universitaria, y una prueba es que una mayoría de ellos elige carreras de las que solemos denominar duras».