La conservación de los cernícalos, única inversión prevista en Santo Domingo

Entrada principal de Santo Domingo, cuyo uso está cedido a la Junta desde 1989. :: andy solé/
Entrada principal de Santo Domingo, cuyo uso está cedido a la Junta desde 1989. :: andy solé

El documento de cesión de uso del monumento a la Unión de Cofradías ha sido enviado al Obispado para que lo estudie

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

Pasan los años y el deterioro del conventual de Santo Domingo avanza sin que por el momento haya perspectiva alguna para su arreglo ni tampoco intención declarada de elaborar un plan director que marque las pautas para futuras intervenciones. La Junta de Extremadura, que tiene cedido el edificio desde 1989 por un periodo de 99 años, tan solo ha incluido en sus presupuestos de 2018 una partida de 17.000 euros para mantener la nidificación del cernícalo primilla, especie que tiene en Santo Domingo uno de sus principales hábitats dentro de la ZEPA urbana que existe en Plasencia.

Donde sí parece que empiezan a producirse avances significativos es en el convenio de cesión de uso de este monumento a la Unión de Cofradías, que lo viene utilizando como sede y como museo de la Semana Santa en virtud de un acuerdo verbal con la Junta, ya que no hay firmado ningún documento que avale esa realidad. Según ha informado la Consejería de Cultura, el convenio de cesión ha sido remitido ya al Obispado de Plasencia «para que realice las aportaciones que estime oportunas», ya que el inmueble sigue siendo de su titularidad.

Todas las promesas de arreglo de Santo Domingo hechas a lo largo de los años no han cristalizado en nada, tal y como se puso de manifiesto hace algo más de un año, cuando visitó el conventual el director general de Patrimonio Cultural de la Junta, Francisco Pérez Urban. «Se ha avanzado muy poco, mínimamente, y seguimos pendientes de una solución definitiva», reconoció Pérez Urban entonces. La situación hoy en día sigue siendo exactamente la misma.

Según han explicado técnicos de patrimonio en ocasiones anteriores, lo más urgente para acabar con la humedad, el principal problema del templo, sería limpiar y consolidar los muros, para luego retirar el encalado del interior y observar el estado en el que se encuentra la piedra. También es necesario consolidar el coro y el retablo y, por último, actuar en el interior de la sacristía, de donde fue retirado el valioso retablo de azulejos renacentistas para su restauración y posterior exposición en otro espacio que finalmente ha sido el Museo Catedralicio.

Este traslado del retablo ha sido muy criticado por la Cofradía de la Soledad, que lo ha calificado directamente de «expolio», y ha insinuado que la falta de mantenimiento de Santo Domingo responde a una estrategia para llevarse su contenido más valioso.

El Obispado, por su parte, ha asegurado que su única intención ha sido preservar un patrimonio que estaba en peligro de desaparecer si se mantenía en su ubicación original, adonde previsiblemente volverá en el caso de que algún día llegue a restaurarse el templo y la sacristía reúna condiciones adecuadas para la conservación.

Lo ideal, según manifestó el año pasado la Unión de Cofradías, sería elaborar un plan director en el que se hagan constar las actuaciones necesarias, como el que existe desde hace años para la catedral.

De ese modo, una vez que se tome la decisión política de presupuestar la reforma se podría empezar a trabajar directamente bajo unos criterios unificados. Tampoco sería necesaria una restauración completa, sino ir realizando arreglos poco a poco tal y como se viene haciendo en la catedral desde los años 70, cuando se redactó su plan director.

 

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