El callejón sin salida de Antonio

El anciano, a las puertas de una clínica en La Salle. :: d. palma/
El anciano, a las puertas de una clínica en La Salle. :: d. palma

Servicios sociales, SES, fuerzas de seguridad y juzgado tratan de buscar una solución para el caso de un anciano de 82 años

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Algunos le vieron hace unos días tirado en el suelo cerca de la plazuela del Sirimiri, donde pasó algunas noches en un cajero de una entidad bancaria. Otros, en alguna calle de Malpartida y muchos más este fin de semana, a las puertas de una clínica, en la céntrica avenida de La Salle. Sentado en su silla de ruedas, porque tiene una pierna amputada.

Su foto ha corrido por las redes sociales y, junto a ella, un mensaje de denuncia, porque «ninguna autoridad se hace cargo de él ¿Alguien puede hacer algo? No puedo creer que nadie pueda hacer nada. Es agresivo, pero necesita ayuda», decía uno de los mensajes publicados.

Lo cierto es que son muchas las 'autoridades' que llevan meses tratando de buscar una solución para Antonio Mendo Fernández, un anciano de 82 años que ha llevado a la administración «a un callejón sin salida; no sabemos qué hacer con él», reconoció ayer el alcalde, Fernando Pizarro. «Hemos intentando todo, le hemos ofrecido todos los recursos posibles, pero los rechaza», añade Raúl Barrado, primer edil de Malpartida de Plasencia.

«No se puede ingresar a nadie en ningún centro en contra de su voluntad», aclara Flor Conejero

Fue en 2005 aproximadamente cuando abandonó su localidad natal, a la que regresó después de vivir y trabajar muchos años, la mayoría en el sector de la construcción, en Cataluña. «Pero desde ese año, desde que se fue del pueblo, hasta ahora no hemos vuelto a saber de él», señala Raúl Barrado.

Sin embargo, hace más de un año que los servicios sociales de Plasencia están tratando de buscar una solución para Antonio. «Nos encontramos con su caso cuando abandonó de forma voluntaria una residencia de la Junta en Plasencia», recuerda la concejala de Servicios Sociales, Flor Conejero. No era la primera residencia que Antonio Mendo dejaba ni ha sido después la última.

«Pedimos a Cáritas que lo acogiera de forma temporal hasta que le encontráramos una plaza en alguna residencia; él quería estar en Malpartida, así que conseguimos que fuera en el centro privado de allí», explica la edil popular.

Pero al igual que en el resto de residencias en las que había estado hasta entonces, además de generar conflictos por su agresividad, tampoco se quiso quedar. En esta ocasión porque no quería pagar lo que le correspondía por la plaza, aunque tiene «una pensión alta», según Fernando Pizarro. Entonces se le buscó una plaza en otra residencia de la provincia, en la zona de La Vera, y con otras condiciones, «pero dijo que no iría a otro lugar y abandonó la residencia de Malpartida», explica Raúl Barrado.

Desde entonces, hace ya más de mes y medio, Antonio Mendo ha intercalado la calle con visitas continuas a las urgencias del Hospital. Porque ha sido al complejo hospitalario en la inmensa mayoría de las ocasiones donde le ha trasladado la policía o el 112, tras los avisos ciudadanos que alertaban de la situación del anciano, «de un hombre agresivo», coinciden todos los que le han tratado, al que se le han continuado ofreciendo recursos públicos para atender su necesidad de ayuda, puesto que no se vale por sí mismo, y que una y otra vez ha rechazado.

Ingreso forzoso

«Es cierto que necesita ayuda, pero no la quiere y entonces, ¿qué se puede hacer?», se pregunta el alcalde de Malpartida. «No sabemos qué hacer, porque no permite que se le ayude», confirma el primer edil placentino. «Porque no se puede ingresar a nadie en ningún centro contra su voluntad», aclara la concejala Flor Conejero.

Y este es el problema. «El juzgado tiene informes de los servicios sociales de Malpartida, de Plasencia, del Hospital, de la Policía,...», dice la edil. Sin embargo, «mientras no haya un informe médico que determine que Antonio Mendo no está en pleno uso de sus facultades, un juez no puede ordenar su ingreso forzoso en un centro».

Por eso desde ambos ayuntamientos se teme que el caso de este anciano siga sin una solución definitiva. De momento está ingresado en el Hospital y se ha solicitado que se practique a Antonio Mendo una nueva valoración por parte del servicio de Psiquiatría.