Afectados por el incendio en Plasencia: «Lo hemos perdido todo, necesitamos ayuda»

Francisca y Santiago, ayer en lo que fue la cocina de su piso, donde comenzó el fuego. /David Palma
Francisca y Santiago, ayer en lo que fue la cocina de su piso, donde comenzó el fuego. / David Palma

Santiago y Francisca trabajan con familiares y vecinos en el arreglo de su casa en San Miguel, destrozada por un incendio el lunes en Plasencia

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Sacando fuerzas de donde ahora no las tienen, Santiago y Francisca, el matrimonio del barrio de San Miguel de Plasencia que ha perdido su casa, han empezado a trabajar ya en el desescombro del piso, el cuarto A del número 3 de la calle San Cristóbal.

Lo hacen desde el martes, por tanto desde el día después del incendio. Y cuentan para ello con la ayuda de muchos familiares y algunos vecinos que, ataviados con guantes y máscaras, limpian paredes y tratan de sacar afuera todo lo que ha quedado inservible, que es la inmensa mayoría de las cosas que había en la vivienda. Porque las llamas han afectado a todo el piso, aunque fue en la cocina donde se iniciaron y ha sido la habitación de la casa más perjudicada. Hoy no queda nada en ella y en el resto de las habitaciones, poco más.

«Pero lo único importante es que nuestra hija está bien, que se pudo salvar;esto que tenemos ahora, nuestra casa absolutamente destrozada, se puede recuperar», afirma todavía emocionada Francisca Rodríguez Vivas, madre de Azahara, la joven de 28 años a quienes los bomberos tuvieron que sacar el lunes por el balcón, ayudados por su autoescala porque las llamas impedían el acceso a la vivienda.

«Ella es la que peor lo ha pasado y la que peor está ahora, porque estuvo en el incendio y pasó mucho miedo», señala su padre Santiago Marco Pastor. «Pero recuperar esta casa nos va a costar mucho; la verdad es que hemos perdido todo y necesitamos ayuda», afirma Santiago. «Yo soy empleado de una empresa de multiservicios y tengo una nómina de mil euros, mi hija no trabaja ni tiene ayuda alguna y mi mujer, que está en una de las escuelas taller del Ayuntamiento, dejará de tener ingresos en diciembre y no tendrá derecho a paro».

La familia, además, no tiene asegurada la casa y, por eso, «tenemos que asumir todo el arreglo», confirma el padre, a la vez que asegura que es una tarea en la que ya están y que van a culminar. «Es nuestra casa y queremos volver a ella», dice su mujer. «Aunque aún no hayamos terminado de pagar la hipoteca», matiza Santiago.

Hace unos 17 años que la familia vivía en este piso. Primero el matrimonio y sus dos hijos. Después solo con Azahara, «una vez mi hijo se casó e independizó». Es en su casa, precisamente, donde ahora Santiago, Francisca y Azahara están pasando estros primeros días, tras quedarse sin la vivienda familiar.

«A pesar de la tragedia, lo único importante es que nuestra hija está bien, que se pudo salvar»

«Pero nuestra intención es mudarnos al piso de mi madre, que ahora está vacío, y permanecer en él hasta que podamos recuperar nuestra casa», deja claro Francisca, más conocidos por todos como Paquita. Por eso, añade, «aunque desde el Ayuntamiento nos han ofrecido el pago de un alquiler durante seis meses, hemos dicho que no es necesario, que tenemos el piso de mi madre», que está ubicado también en la calle San Cristóbal.

Cuenta abierta

Aun así, la familia mantiene que necesita ayuda y, por eso, ha hecho pública una cuenta de La Caixa (2100 2256 0501 0066 5566), que está a nombre de Francisca y Azahara, «para que si alguien quiere ayudarnos económicamente lo pueda hacer, porque no tenemos otro remedio que volver a empezar, como cuando nos casamos», mantiene Santiago.

Sin olvidar en ningún momento, como su mujer, que «a pesar de la desgracia, lo importante es que los tres seguimos vivos, que nuestra hija Azahara se salvó». Dormía en su habitación, con la puerta cerrada, cuando el incendio comenzó. «Como cada mañana mi mujer se fue a las siete a trabajar y yo, poco después de las ocho de la mañana».

Las llamas comenzaron en la cocina, aunque se desconocen los motivos que provocaron el fuego, cuando ya solo Azahara estaba en la casa. Fue sobre las 9.30 cuando el 112 recibió el aviso. Para entonces la joven ya estaba en el balcón de la vivienda, al que se accede desde el salón y que da directamente a la calle San Cristóbal. «El techo de la cocina de desplomó y el estruendo hizo que se despertara; cuando abrió la puerta de su habitación, todo se llenó de humo y, por eso, corrió hacia el balcón, donde estuvo hasta que la rescataron», cuenta su padre. Junto a ella se quedó uno de los dos perros de la familia. El otro murió asfixiado en el incendio.