Las maestras de la Casa del Deán

Las maestras de la promoción de 1965, ante la Casa del Deán. :: palma/
Las maestras de la promoción de 1965, ante la Casa del Deán. :: palma

Antiguas alumnas celebran sus 50 años como tituladas en la única escuela de Magisterio que ha tenido la ciudad

CLAUDIO MATEOSPlasencia

Fueron pocos años, concretamente 11, pero Plasencia tuvo a finales de los cincuenta y durante la década de los sesenta una escuela de magisterio, gestionada por las monjas de la Sagrada Familia, en el edificio de la Casa del Deán, en pleno casco antiguo. Era un centro exclusivamente para mujeres y fueron pocas las que salieron de allí con el título bajo el brazo, entre ellas las 13 que se han reunido esta semana para conmemorar el 50 aniversario de su promoción.

Carmen Conejero Ruano ha sido la impulsora del evento, que ha servido para rescatar del olvido una institución que funcionó durante poco tiempo, pero que marcó profundamente a las mujeres que pasaron por la escuela, casi todas primero como alumnas del colegio de la congregación y después de Magisterio.

«Es un sitio muy importante para nosotras pues, como dijo Ortega y Gasset, allí donde hemos vivido horas profundas y horas esenciales de nuestra vida, parece como si quedara retenido por siempre algo de nuestra memoria», apunta una emocionada Carmen Conejero.

La congregación de la Sagrada Familia de Burdeos se instaló por primera vez en Plasencia en 1848, concretamente para gestionar el colegio San José, que entonces era para niñas huérfanas, el cual había sido creado y costeado por el marqués de Mirabel, igual que había hecho el marqués de la Constancia con San Calixto para los niños huérfanos.

Algunos años más tarde las monjas de esta congregación abrieron el colegio Inmaculada Concepción, y en 1958 fue fundada la Escuela de Magisterio 'Sagrada Familia', con sede en la Casa del Deán. Tan solo permaneció abierta 11 años, hasta 1969, cuando se cerró el colegio Inmaculada Concepción. Las religiosas continuaron en Plasencia, en el colegio San José, hasta el año 2008, cuando la falta de vocaciones hizo inviable el mantenimiento de la congregación y las monjas que quedaban fueron enviadas a otros lugares.