Zalamea de la Serena rinde tributo a Calderón de la Barca y a su Pedro Crespo

Los soldados impiden el paso de los vecinos en un momento de la representación./
Los soldados impiden el paso de los vecinos en un momento de la representación.

Los vecinos de la localidad pacense celebran la fiesta de ‘El alcalde de Zalamea’ con representaciones teatrales y ambientación en las calles

JOSÉ M. MARTÍN

Cuando Pedro Calderón de la Barca puso el último punto y final a su obra El Alcalde de Zalamea, por muy optimista que fuese y por muy orgulloso estuviese de su creación, era realmente complicado que pudiese imaginar que más de 350 años después se seguiría representando. Y mucho menos que el pueblo en el que ambientó su texto le rendiría homenaje todos los años y convirtiera sus calles y plazas en un escenario en el que sus personajes volverían a la vida.

Porque esto es lo que sucede la tercera semana del mes de agosto desde 1994. El pueblo entero de Zalamea de la Serena vuelve a recibir a las tropas españolas que van camino de la guerra de Portugal, contexto de la obra, y a revivir el drama de la familia Crespo.

El Alcalde de Zalamea es, por tanto, una fiesta popular, catalogada como de Interés Turístico Regional, que se basa en una de las obras más importantes del conocido como Siglo de Oro de la literatura española. La celebración comienza el jueves 21 de agosto y se prolonga hasta el domingo 24; y consiste en la representación teatral del texto más famoso de Calderón de la Barca.

Los actores que dan vida a los personajes del drama no son profesionales, son los propios vecinos de Zalamea los que en diferentes lugares de la localidad, rememoran la historia del municipio.

La fiesta se ha convertido en uno de los acontecimientos más esperados del verano en Extremadura y además del teatro los habitantes de Zalamea recrean un mercado artesanal y un mercado infantil en el castillo de Arribalavilla y en las calles del casco histórico.

La ambientación es fundamental para que los visitantes se sientan parte de la historia. Por ello, ciegos, lazarillos, trovadores, todo tipo de personajes propios de la época y pasacalles recorren las calles durante toda la jornada.

Otras citas

El mismo día que comienzan los actos de El Alcalde de Zalamea, en el norte de la región, en Plasencia concretamente, se inicia el Festival Internacional Folk 2014, que llega a su XIX edición. Los conciertos tendrán lugar, como ya es habitual, en el recinto amurallado de Torre Lucía. Serán tres días de música que comenzará a las 22.00 horas. El jueves 21 actuarán los extremeños Enverea y el grupo polaco Kroke; el viernes será el turno de Amesmalúa, que provienen de Extremadura y Galicia, y de 17 hippies, una banda alemana. Por último, el sábado habrá tres conciertos, los extremeños Scath, los portugueses Toques do Caramelo y cerrará el ciclo de conciertos Kepa Junquera.

Pero, no solo habrá conciertos, durante el resto del día los talleres y la ambientación en las calles servirán para hacer más amena la espera a los amantes de la música folk.

También el domingo 24 de agosto se despide hasta el año próximo el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. El día 20, miércoles, comienzan las representaciones de la que será la última obra de esta edición, Edipo Rey, de Sófocles.

Enramá

El folclore extremeño, cuya música estará representada en el Festival Internacional Folk de Plasencia, tiene otra cita este próximo fin de semana. En la localidad cacereña de Pinofranqueado se celebra, los días 23 y 24 de este mes, la Enramá. Se trata una fiesta de Interés Turístico Regional, en la que los mozos y mozas solteros del pueblo realizan un sorteo para unirse en parejas y compartir las jornadas festivas.

Esta tradición se mantiene con el objetivo de favorecer los noviazgos y todavía hay alguna unión duradera que sale de esta celebración. No tantas como en el pasado, cuando era uno de las pocas opciones que los jóvenes tenían ocasión de pasar tiempo juntos.

Tal y como marca la costumbre, tras el sorteo, los mozos se preparan para rondar a las mozas e irán en busca de su pareja a ritmo de tamboril. El nombre de la fiesta viene dado por la enramá, un ramillete de flores hecho a mano, que la moza coloca en la solapa de su chico. Más tarde, todas las parejas se reúnen en la plaza del pueblo para bailar la jota del arco, en la que los brazos entrelazados de las parejas forman un arco bajo el que una tras otra van pasando hasta dar la vuelta completa a la iglesia.