Un viaje entre meigas por las Rías Baixas

Playa de Rodas, en las Islas Cíes. /
Playa de Rodas, en las Islas Cíes.

Desde Baiona a Villagarcía de Arosa, la costa de Pontevedra ofrece playas y pueblos de una belleza inigualable y una gastronomía única, preparados para el disfrute del turista

ÁLVARO ROMERO

Galicia cuenta con pueblos y playas maravillosas, perfectas para disfrutar de las vacaciones de verano. Conserva lo mejor del norte de la Península, paisajes verdes y vistas espectaculares, acantilados que parecen balcones al mar y pueblecitos de piedra que guardan el embrujo y el misterio de las meigas gallegas.

Datos

¿Dónde alojarse? Parador de Baiona

¿Dónde comer? Bodega O Bocoi (Combarro)

¿Un lugar mágico? Plaza da Fonte (Combarro)

Una Playa: A Lanzada

Una Experiencia: Visitar las islas Cíes

Esta vez te proponemos un viaje por las Rías Baixas, desde Baiona hasta Villagarcía de Arosa, parando en las mejores playas de la provincia de Pontevedra y visitando las localidades más espectaculares. Mención especial necesita el Parque Natural de las Islas Atlánticas, con las islas Cíes como mayor referente.

El viaje comienza en la preciosa Baiona, a escasos kilómetros de Portugal, si quieres acercarte al país vecino es recomendable visitar Valenca do Minho. Allí podrás hacer algunas compras y probar su famoso bacalao, que lo trabajan de forma superlativa especialmente en el restaurante Fortaleza. Ver el pueblo merece la pena.

Siguiendo con Baiona, merece la pena destacar su Parador, una fortaleza medieval con preciosas vistas al mar. La muralla del castillo conocido como Monterreal, rodea el litoral. Es un lugar preciosa para alojarse y pasar alguna noche en el pueblo, eso sí, no será nada económico. Los bares y restaurantes plagan el centro del pueblo algunos situados en calles muy estrechas perfectas para dar un paseo después de cenar. Destaca la playa Ladeira.

Otros lugares que no puedes perderte son la ermita de Monterreal, el puerto deportivo y la réplica de la carabela Pinta, una reproducción a escala real. Junto a Baiona, en Nigrán destacan la playa América y la playa de Patos, ambas perfectas para disfrutar un día de sol, eso sí, la temperatura del agua suele ser baja, como acostumbra en todo el norte.

Continuando el litoral se llega a Vigo, es recomendable hacer un alto en el camino para disfrutar de la ría con el mismo nombre, ver el casco histórico y visitar alguna de sus playas, por ejemplo la de Samil, una de las mejores. Las bateas de mejillones aumentan el encanto de las vistas, el cultivo de mejillón y pesca de marisco es uno de sus pilares económicos. Probar allí cualquiera de estos manjares será una experiencia única para el paladar, trabajan esos productos como nadie.

La próxima parada es Cangas de Morrazo y sus playas, en especial la de Rodeira. Más al oeste yace Nerga, con la playa de Nerga, la de Viñó y la de Barra, todas ellas situadas a la entrada de la ría de Vigo.

Al norte de la de Vigo se encuentra la ría de Pontevedra, que junto a la de Arousa albergan los rincones más turísticos de la región. Pontevedra es una ciudad preciosa, merece la pena disfrutar de su casco histórico, perderse entre sus callejuelas y visitar alguna de sus plazas, la de la leña o la de la verdura, entre otras.

Disfrutar de su gastronomía, como en toda Galicia es todo un placer, productos de mar pero también de la montaña, los restaurantes de la ciudad ofrecen guisos, mariscos y carnes de primera calidad. Este viaje es playa, pueblos y paladar.

Pasando Pontevedra, hacia el norte, se llega a Poio, uno de los municipios mejor localizados para hospedarse, por su localización. A continuación se llega al pueblo más bonito de la región, catalogado como uno de los más bonitos de España y con razón, Combarro.

Combarro parece un pueblo encantado, el pueblo de las meigas. Las meigas eran leyendas populares de la Galicia de antaño, brujas aliadas con el diablo para hacer el mal. Combarro se levanta junto al mar, todo de piedra con callejuelas estrechas franqueadas por hórreos, también de piedra.

Todo turista debe buscar los siete cruceiros, mezcla de religión y paganismo son siete cruces repartidas por el pueblo. Muestra de la arquitectura popular gallega, mantienen una función protectora. A todos les une un patrón común, la figura de Cristo mirando hacia tierra y la de María hacia el mar. Degustar allí los productos del mar es todo un placer, en la calle del Mar se puede hacer, con unas vistas espectaculares a la ría. El mejor sitio para hacerlo es la Bodega O Bocoi.

Dejando Combarro, seguramente con ganas de volver, la carretera que va hacia el oeste lleva a Sanxenxo. Municipio de naturaleza turística que destaca por la belleza de sus playas pero que estos últimos años se ha visto masificado por el auge de visitantes a la zona.

La playa de A Lanzada, a escasos kilómetros de Sanxenxo es una de las mejores de las Rías Baixas, por su extensión, calidad de la arena y sus servicios. A continuación O Grove y sus playas. A continuación la Isla de la Toja, conocida por su centro termal y su multitud de actividades.

La siguiente parada será Cambados, una villa con historia y belleza, posiblemente uno de los pueblos más bellos del viaje, merece la pena saborear su rica y extensa gastronomía bañada con sus caldos Alvariños. Su mayor riqueza a parte del turismo se encuentra en sus viñedos, que hacen de Cambados uno de los mayores productores de Alvariño.

Tras Cambados, si aún tenéis algo de tiempo podéis acercaros a Villanueva de Arosa, disfrutar de las vistas a la ría y alguno de sus pazos. Y por último Villagarcía de Arosa, al final de la ría, donde visitar el centro histórico, el puerto y el convento y pazo de Vista Alegre.

Islas Cíes, paraíso natural

El Parque Natural de las Islas Atlánticas lo conforman Ons, Sálvora, Cortegada y Cíes, esta última de una belleza única. Alberga la playa de Rodas, elegida en 2007 como la mejor playa del mundo. Se sitúan en la ría de Vigo y se accede en ferry desde Vigo y Baiona.

Es aconsejable reservar el ferry con tiempo, especialmente en temporada alta. Lo mejor es partir desde por la mañana, con bocadillos preparados para disfrutar del lugar. Darse un baño en la playa de Rodas y ascender, el ascenso será sinónimo de belleza, las vistas son espectaculares.

El acceso está limitado a algo más de 2.000 personas al día, el ferry tarda aproximadamente 30 minutos en llegar a la isla, dependiendo del estado de la mar. Las Cíes son un paraíso de naturaleza en estado puro y aguas cristalinas, contienen un ecosistema único que hay que respetar y conservar.

 

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