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Motivos para no perderse la Ruta de Carlos V

Monasterio de Yuste:: HOY
Monasterio de Yuste:: HOY
  • Nueve horas de travesía permiten descubrir los enclaves más hermosos que recorrió el emperador desde Tornavacas a Jarandilla. El viaje acaba de entrar en la Red de Itinerarios Culturales Europeos

Los amantes de la historia saben que los últimos pasos del Emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico le condujeron hasta tierras extremeñas para terminar sus días en el Monasterio Yuste. La fascinación por este destacable capítulo de la historia de España ha convertido el último viaje del monarca en un atractivo más para la comarca de La Vera.

La versión corta de la Ruta del Enperador Carlos V es la marcha más conocida y una de las más concurridas de la región. No en vano, la cita sobresale en el calendario senderista extremeño. Fama que sin duda se verá acrecentada por el reciente reconocimiento como Itinerario Cultural Europeo. Aprovechando el tirón del título otorgado por el Consejo de Europa para esta ruta que cada año rememora con gran éxito y afluencia de público el último viaje del monarca, desgranamos los motivos para no perderse el recorrido por un vergel cargado de historia y naturaleza. En sus senderos disfrutaremos de un Monasterio que es Patrimonio Nacional, puentes de piedra, gargantas y cristalinas aguas del Jerte y espléndidos bosques de robles y castaños.

La marcha es bastante más exigente que la versión reducida que cada febrero recuerda en tono cultural y festivo los pasos del Emperador hacia su retiro verato.

El recorrido largo recorre 25 kilómetros desde Tornavacas a Jarandilla, salvand­o importantes desniveles  a lo largo de un recorrido de unas 9 horas. En Tornavacas Carlos V estuvo cuatro días. Dado que el Emperador quería llegar cuanto antes a Jarandilla se optó por el recorrido más corto, en lugar de hacer parada en Plasencia.

La localidad de Tornavacas se encuentra en el puerto del mismo nombre, en la cabecera del Valle del Jerte, en el extremo occidental de la Sierra de Gredos. Desde este pequeño municipio serrano se observan unas impresionantes vistas de la comarca. Su larga calle principal discurre con el eje del río Jerte, antiguo cordel del ganado trashumante de Castilla a Extremadura.

Tras salir de la villa, el caminante se dirige a la Ermita del Cristo del Humilladero, para continuar por un sendero paralelo al cauce por un camino que atraviesa un bosque de robles y castaños. Tras un par de horas llegaremos al Collado de las Losas,  para después descender por una pista que lleva hasta el Puente de Carlos V. El camino cruza la Garganta de la Serrá, que más abajo formará la impresionante Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.

Desde el Puente Nuevo se retoma el camino enlosado para comenzar la subida. La fuente de Roblehermoso  sirve de referencia para seguir hacia la izquierda en la bifurcación del camino, con destino al Collado de la Encinilla, a unos 1590 metros de altitud. Desde ahí se emprende el camino hacia el puerto de las Yeguas. Una vez en la garganta se asciende hasta un altiplano y se cruza la garganta a través de una pasarela, para llegar después al puerto, situado a unos 1480 metros de altura.

Ecuador de la marcha

En este punto nos situamos en el ecuador de la marcha y uno de los mejores lugares para admirar el paisaje de La Vera. Desde aquí se inicia la bajada hacia Jarandilla, accediendo en primer lugar a la Garganta del Yedrón.

Garganta de Jaranda, con el puente romano de Jarandilla al fondo.: HOY

Garganta de Jaranda, con el puente romano de Jarandilla al fondo.: HOY

Seguimos la ladera para atravesar un bosque de robles y castaños y cruzamos la carretera de Guijo de Santa Bárbara a Jarandilla. Tras avanzar unos metros a la izquierda y encontrar la el camino a la derecha que nos lleva hasta el Puente de Palo, que cruza la Garganta de Jaranda, para ver a continuación el casco urbano de Jarandilla. Hemos llegado al final de la ruta, presidido por el Castillo-Palacio de los Condes de Oropesa, donde se alojó durante unos meses el Emperador antes de su traslado definitivo al Monasterio de Yuste.

En La Vera se espera que la declaración como Itinerario Cultural dé prestigio, visibilidad y ponga en valor un legado basado en los avatares históricos del último emperador de Europa, nacido en 1500 en la hermosa ciudad belga de Gante -antigua Flandes- y fallecido 58 años después en Extremadura.

Antes de esta distinción, la Ruta del Emperador Carlos V fue en 2011 declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Cada mes de febrero la comarca cacereña acoge varios eventos que recuerdan este capítulo de la historia europea. La Mancomunidad de Municipios de La Vera y Adicover (asociación para el desarrollo integral de la comarca) organizan una ruta ecuestre y una marcha senderista de unos diez kilómetros, apta para todos los públicos. La jornada arranca con representaciones teatrales con la presencia del Emperador en los exteriores del parador de Jarandilla, para continuar caminando hacia Aldeanueva, y terminar subiendo desde Cuacos hasta el monasterio de Yuste. Casi todos los años la caminata termina con una comida típica extremeña y un broche musical.

Este programa lúdico que aúna historia, patrimonio y naturaleza es la versión reducida de la ruta senderista del Emperador Calos V.

La iniciativa de los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa pretende crear un vínculo entre los ciudadanos de Europa y el patrimonio cultural, un objetivo que también persigue el tramo extremeño.  

Municipios de la ruta carolina

Además de las localidades cacereñas de Garganta la Olla, Jarandilla de la Vera, Aldeanueva y Cuacos de Yuste, forman parte de la red carolina los municipios cántabros de Laredo, Limpias, Colindres, Ampuero, Rasines y Ramales de la Victoria, el vizcaíno de Lanestosa, los castellanoleoneses de Merindad de Montija, Medina de Pomar, Merindad de Valdivielso, Puente Arenas, Villarcayo, Merindad Río Ubierna y El Barco de Ávila.

Más allá del objetivo turístico, esta red busca la cohesión social y el respeto al medio ambiente a través de la integración de los patrimonios cultural y natural. Precisamente fue la naturaleza uno de los motivos que llevaron al hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso a elegir un rincón extremeño para terminar sus días de una forma austera, recogida y espiritual.