«Para ser un experto en navajas, hacen falta muchos años y afición»

MARÍA FERNÁNDEZCÁCERES FOTO: JORGE REY

Ha sido tradicionalmente una de las cuchillerías más famosas de la ciudad. Con el tiempo, se ha ido adaptando a las nuevas necesidades y ha ampliado el servicio. Antonio Lamagrande conduce este negocio que lleva su apellido como buque insignia de una larga tradición familiar vendiendo navajas y cuchillos. Ahora él introduce, además de las herramientas de siempre en ferretería, otras con un toque de originalidad, como una despalilladora eléctrica o un cañón espantapájaros. Por otra parte, este cacereño de 44 años, sigue fiel al estilo marcado con las navajas, con algunas tan populares en la actualidad como los estuches de Opinel.

-¿Cuánto tiempo lleva con las navajas?

-Desde 1985. Esto es un negocio familiar, la base es la cuchillería. Luego hemos ido ampliando. En total, 21 años como cuchillería y 15 con la tienda ya ampliada, ofreciendo más servicios.

-¿Qué hay que tener para ser un experto en navajas?

-Años, muchos años, y también afición, te tiene que gustar, por supuesto.

-¿Cuántas vende al día?

-Pues con el anterior negocio, se podían vender unas cinco navajas al día. Ahora, se ha reducido a unas dos. Eso se debe a que antes, la gente del campo adquiría muchas navajas para trabajar.

-Tiene mucha maquinaria muy específica, ¿a qué se debe?

-Nosotros funcionamos y trabajamos mediante campañas. Ahora, tenemos la campaña del vino, por ello tenemos, entre otras cosas en la tienda, prensas para el vino. Antes tuvimos la campaña del esquileo, y traemos máquinas y servicio técnico a medida para esta tarea.

-¿Sabe ya de qué tratará la próxima campaña que pongan en marcha?

-Sí, la de la poda, esto es, motosierras, tijeras de podar y maquinaria específica para la labor.