Cáceres y Plasencia, a 35 minutos en coche

Ibarra y Jesús Caldera inauguran los tramos Cañaveral-Hinojal e Hinojal-Cáceres de la A-66. La distancia del centro ciudad de una al de la otra es de 73 kilómetros, 58 de ellos por autovía.

ANTONIO JOSÉ ARMEROCÁCERES

Sin arriesgarse a que un amable agente del Benemérito cuerpo detenga su automóvil y le quite un par de puntos a su carné de conducir, ya se puede ir de Plasencia a Cáceres o viceversa en 35 minutos. Adiós a las curvas del Tajo, a las del Almonte, a las colas de camiones, a los adelantamientos suicidas, a la travesía de Cañaveral, al cruce de Garrovillas, al polígono industrial de Casar de Cáceres, en fin, al estrés de la carretera nacional 630 entre las dos ciudades más importantes de la provincia.

Desde ayer a las nueve de la noche, Cáceres y Plasencia están unidas por autovía. Para ser exactos, resulta obligado añadir la palabra 'casi', porque el doble carril por sentido empieza -si viajamos de norte a sur- siete kilómetros después de dejar atrás la ciudad del Jerte (dos si el punto de referencia es la rotonda de Fuentidueñas, desde la que se accede a la EX-A1, la primera autovía autonómica, que lleva hasta Navalmoral de La Mata).

La conexión por vía rápida entre las dos localidades reunió ayer en el Centro de Conservación de la Carretera, unos kilómetros a las afueras de la capital, a la mitad de los políticos de la provincia. El carácter histórico de la cita fue un 'efecto llamada' que atrajo hasta el lugar multitud de corbatas y trajes. Tantos que se necesitaron siete autobuses para llevar a los invitados hasta la cinta protocolaria.

Los dos 'padrinos'

Por encima de todos ellos, dos que sobresalían: Juan Carlos Rodríguez Ibarra y el ministro Jesús Caldera, padrinos de la apertura al tráfico de los los 36,8 kilómetros de los tramos Cañaveral-Hinojal e Hinojal-Cáceres. El tercero de los tramos de la A-66 (Autovía de la Plata) entre las dos ciudades es el Plasencia-Cañaveral, que entró en servicio hace más de dos años.

Algo menos, en torno a quince meses, llevaban terminados los 21,4 kilómetros del tramo entre Hinojal y Cáceres, que a pesar de ello, no entró en servicio hasta ayer. La razón: que los dos tramos se licitaron con un año de diferencia, de modo que una vez terminado el primero, no tenía continuidad. O sea, que terminaba en el campo. La solución prevista fue adecentar la carrera que va desde el principio del tramo Hinojal-Cáceres hasta la carretera nacional 630. Cuestiones políticas al margen, el hecho es que ese enlace no se construyó y ese buen trecho de autovía lleva quince meses esperando a su compañero.

La realidad es que desde ayer, Cáceres y Plasencia están diez kilómetros y quince minutos más cerca. La distancia entre el centro mismo de una y otra urbe es de 73 kilómetros, de los que 58 transcurren por autovía. El resto son los que hay que cubrir hasta llegar al corazón de una u otra ciudad. Traducido a minutos, la cuenta es bien fácil: 58 kilómetros por autovía, a la máxima velocidad legal, se cubren en treinta minutos, tiempo al que hay que sumar el trayecto hasta entrar en el doble carril y el que hay desde que se suelta el desdoblamiento hasta el centro de la ciudad.

Para los forofos de la exactitud, no se podrá decir que las dos están conectadas por autovía completamente hasta finales del año 2008, cuando entre en servicio la variante de Plasencia, ahora en obras.

Horizonte 2008

Para esas fechas, ya habrán abierto al tráfico otros tramos de la A-66, una vía básica en la vertebración de España por carretera, al unir el norte (Asturias) con el sur (Andalucía), que además, rompe con el esquema radial de tener que pasar por el centro (Madrid) para ir a cualquier sitio.

El horizonte del año 2008 lo confirmó ayer Jesús Caldera, ministro de Trabajo, que fue de lo más rotundo. «Antes del 31 de diciembre del año 2008, toda la Autovía de la Plata, desde Sevilla hasta Gijón, estará abierta», dijo Caldera, quien recordó que en lo que va de año, ya se han abierto casi 120 kilómetros, divididos en seis tramos, de la A-66 a su paso por Extremadura.

Como aval para creerle, el ministro salmantino fue igual de claro: «El presidente Zapatero cumple sus promesas».

Caldera detalló que «el 75 por ciento de la Autovía de la Plata en esta comunidad autónoma (223 de los 300 proyectados) ya está en servicio», y fue más allá: «desde esta misma semana, todos los tramos de la provincia de Salamanca están en ejecución».

Ese viaje más allá de Extremadura también lo hizo ayer también el presidente de la Junta, que insistió en considerar que los dos tramos abiertos ayer, lo mismo que los cuatro inaugurados el pasado día 19 (tres desde Cáceres hasta Aljucén, a diez kilómetros de Mérida, y la variante de Fuente de Cantos) forman parte de una ruta que conecta el norte con el sur. «A nuestro lado vive gente, no somos los únicos habitantes de este mundo», dijo Ibarra, que también se refirió a una cuestión obligada al hablar de infraestructuras: los plazos.

El retraso histórico

«Esta infraestructura llega no con quince, sino con cincuenta años de retraso», afirmó el jefe del Ejecutivo autonómico. «Uno de los graves problemas de verdad de Extremadura ha sido la incomunicación», reflexionó el presidente, y si hace 23 años hubiéramos tenido las comunicaciones que tenemos ahora, las cosas habrían sido distintas».

Según Ibarra, «nos ha tocado hacer lo que otros no nos hicieron», por lo que considera que «ha llegado la hora de Extremadura».

El máximo responsable del Gobierno regional calificó a los dos tramos abiertos ayer como «los más complicados y peligrosos de la Autovía de la Plata por Extremadura», y su apertura al tráfico como «un anhelo convertido en realidad». Por ello, dio las gracias «tanto al Gobierno que empezó las obras como al que las ha terminado».

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