La ciudad amplía en 150 camas su oferta de plazas en residencias de ancianos

El nuevo hogar de mayores de Mapfre Quavitae abre sus puertas y el número para estos centros aumenta de 582 a 732 vacantes Cristina Herrera manifestó ayer que las listas de espera de los asilos son «bastante altas»

ROCÍO SÁNCHEZ RODRÍGUEZBADAJOZ

Luis, un aficionado a la poesía de 80 años, tuvo ayer el privilegio de estrenar la nueva residencia de ancianos de Mapfre Quavitae que ya está en funcionamiento. Sobre las doce del mediodía, aparecía por la puerta de este hogar de mayores acompañado de una maleta de ruedas y se dirigía hacia el puesto de información para preguntar cuál era su nuevo dormitorio. El equipo de personal de este centro ya lo conocía, sobre todo, por los poemas que este abuelito le suele dedicar a las enfermeras que lo cuidan.

Luis será uno de los 150 mayores que podrán vivir en este nuevo centro que viene a ampliar la oferta de las plazas en residencias de ancianos de la ciudad de 582 a 732 camas.

El nuevo edificio, que se ubica en la calle Castillo Puebla de Alcocer, en las traseras de la urbanización Guadiana, ofrece además 30 vacantes adicionales como centro de día.

«La residencia se articula en cuatro plantas más el sótano y cuenta con 74 habitaciones individuales y 37 compartidas. Todos los dormitorios se reparten entre las plantas primera, segunda y tercera. Los ancianos se dividirán entre ellas dependiendo del estado físico en que se encuentren», explica el director comercial de Mapfre Quavitae, Juan Bautista Polo.

En la planta baja se ubican el centro de día, los comedores, la cocina, un salón social y una cafetería. «En ella podrán entrar tanto residentes, como familiares y gente de la calle, es un servicio abierto a todos», aclaró Bautista Polo. «En el sótano están los almacenes y además se levanta un pequeño tanatorio y una capilla», añade.

Entre 1.000 y 2.000 e

«Los precios oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros, dependiendo del grado de atención que necesite el residente», explica Polo. «Ya hemos recibido más de 60 peticiones de mayores que quieren venir a vivir aquí», resalta el director comercial.

Un total de 90 personas trabajan en este nuevo centro. «Serán asistentes sociales, geriatras, enfermeros, un servicio médico de 24 horas y un grupo de fisioterapeutas que se encargará de impartir clases de terapia ocupacional. Les darán puzzles, pintarán con colores y harán ejercicios con los dedos para potenciar la agilidad tanto de los huesos como de los músculos», detalla Bautista Polo.

El edificio cuenta con una superficie de 7.000 metros cuadrados, cuyo suelo ha sido cedido por el Ayuntamiento, y la inversión total del proyecto asciende a los casi 10 millones de euros.

Servicios

Tanto el servicio de lavandería como el de limpieza de las habitaciones están incluidos en el presupuesto. Asimismo, la residencia cuenta con cocina propia que se encarga de llevar la comida cada día a los residentes. «Nuestros cocineros tendrán en cuenta todos los casos que tengamos a la hora de hacer los menús, de manera que persona con un dieta especial o, por ejemplo, diabéticos, no tendrán que preocuparse de saber qué pueden comer y que no», señala el director comercial.

Por otra parte, habrá un servicio especial que se encarga de los ancianos que sólo se atengan al plan de centro de día que se ocupará de ellos hasta las seis de la tarde, hora a la que estas personas volverán a sus respectivas casas.

Para los que puedan

La apertura del nuevo edificio de Mapfre Quavitae vendrá a solucionar la lista de espera con que cuentan las residencias de ancianos de la ciudad siempre y cuando los futuros residentes se lo puedan permitir. De los cuatro hogares de mayores que existen actualmente, en dos de ellos -La Granadilla y Hermanitas de los Ancianos Desamparados-, que cuentan con listas de espera desde hace varios años, los residentes abonan su pensión para pagar el centro, por lo que muchas de estas personas no podrán con los precios ofertados en la nueva residencia.

La delegada de Servicios Sociales, Cristina Herrera manifestó ayer la necesidad con que contaba la ciudad de tener una nueva residencia de ancianos, no obstante, aclaró que «se lleva pidiendo a la Junta todos los años que se construya un nuevo hogar para los que no se puedan permitir las otras ofertas, pero este proyecto no se lleva a cabo nunca».

«Las listas de espera cada vez son más altas, prueba de ello es que las peticiones del servicio de atención domiciliaria de los mayores del Ayuntamiento se han duplicado en los últimos dos años», apuntaba Herrera.

«Cuando una familia acude a la Junta en busca de una residencia y no hay plaza en Badajoz, lo que hacen es mandarlo a alguna de las localidades cercanas, por lo que la separan de su entorno familiar», resaltó Herrera.