Abuelito, dime tú

Los mayores se convirtieron en cuentacuentos por un día Han encontrado en el teatro y la literatura un aliciente en la vida

CRISTINA CÁNDIDOCÁCERES

Entre risas comentan que sus nietos después de verles a ellos, de mayor quieren ser pensionistas. Son Eugenia, Pedro, Chelo y Pilar, algunos de los abuelos por un día que el pasado mes de mayo sacaron del baúl de los recuerdos antiguas leyendas extremeñas para dárselas a conocer a los alumnos del Colegio cacereño Giner de los Ríos en su semana cultural.

'La princesa del Palacio de las Veletas', 'El cuento de Garbancito', o 'Los panes del Castillo de Miravete' fueron, entre otras, las historias extremeñas adaptadas por los mayores según su experiencia.

Dos meses después, recuerdan con alegría y nostalgia el tiempo de preparación y los ensayos, así como también el día en que volvieron al colegio después de tantos años, de los que los mayores recuerdan la repetida frase de «sólo había una enciclopedia para todos», o el famoso libro de Petete.

La iniciativa formó parte del programa Intergeneracional 'Cuenta leyendas extremeñas en el aula' en el que participaron algunos de los miembros del grupo de teatro y coro de la Residencia de válidos de la Avenida Cervantes, y fue todo un éxito.

Carmen Bohoyo, animadora de la residencia se lo propuso a los participantes válidos de los distintos cursos como una experiencia interesante.

«Era la primera vez que se hacía algo así. Primero se pensó para 1º y 2º de Primaria, pero luego se propuso para todo el ciclo y los profesores seleccionaron el material», asegura Carmen.

Al principio, el grupo de mayores que se apuntó voluntariamente estaba formado por ocho personas, luego se quedó en cinco, y también había dos suplentes, «como un equipo de fútbol» explica Carmen, porque la labor de preparación fue muy grande: Buscar las leyendas en Internet, adecuar los textos al lenguaje infantil, trabajar la transmisión oral, la dicción, y elaborar un cuestionario sobre las posibles preguntas que pudieran realizar los niños. Fue un trabajo que duró dos meses, con un par de reuniones por semana, muchos nervios e ilusión.

El objetivo del programa en el colegio era transmitir a los escolares una imagen positiva de la vejez a través de un tema poco trabajado como son las leyendas, con la dificultad añadida de que no era lo mismo tratar con niños de preescolar que con el grupo de 12 años.

Érase una vez

Y llegó el día de la puesta en escena, cuatro antes de la fecha prevista.

«Soy muy nerviosa y me tuve que tomar una tila, pero luego todo fue estupendamente», recuerda Pilar Guillén.

Pedro reconoce también que la primera vez estás más nervioso porque «no sabes dónde te vas a meter». Pero todos reconocen que como están acostumbrados a hacer teatro no fue un problema.

Para Eugenia, una de las más jóvenes del grupo, fue una experiencia muy bonita y la recuerda con gran cariño porque ésta era la primera vez que contaba cuentos a niños, ya que no tiene nietos. «Un niño llegó a decirme que esa leyenda la conocía porque se la contaba su abuela, pero que yo se la había explicado mejor», comenta orgullosa.

Chelo presume: «La experiencia te hace maestro, yo casi no preparé el cuento, me lo aprendí en el autobús».

Los niños se mantuvieron en silencio y luego les invadieron a preguntas. «Me hizo mucha ilusión ver que los niños nos escuchaban. En un momento me invadieron a preguntas y no lo tenía asimilado, hasta que les hice ver el esfuerzo que había hecho», explica Pedro.

Para los niños, era una novedad, porque «son cosas que en las escuelas no se enseñan», se lamenta Pilar. Las leyendas, parte de historia, parte de ficción requieren una preparación mayor, porque hay que hacer una introducción histórica, y para ello los mayores se valieron de sus conocimientos sobre el Cáceres antiguo, explicaron el lenguaje castúo, les hablaron de platos típicos extremeños...

La buena acogida por parte de los pequeños fue premiada con caramelos y la promesa de regresar el año que viene.

Teatro y literatura

El grupo, que se define como «muy literario», participa en el Coro de la Residencia y en el grupo teatral 'Las tres torres'; muestra unas grandes inquietudes por la literatura. Pusieron voz al Quijote en las lecturas que se realizaron el año pasado y en actividades de la Feria del Libro.

Hay dos leyes fundamentales para las personas mayores: no dejar de andar y que la cabeza no deje de funcionar. Es necesario buscar un aliciente en la vida. «La literatura te enseña a tirar palante», sentencia Pilar.

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