Una huella imborrable en las aulas

JAVI PÉREZBARCARROTA

La historia del Colegio Público Hernando de Soto va estrechamente unida a la de Julio Murillo. Lo mismo ocurre con la del viejo instituto Virgen del Soterraño y Manuel Luis Méndez. Dos directores que ahora dejan escrito en su vieja compañera la pizarra el penúltimo renglón -seguro que seguiremos aprendiendo de su magisterio- de una brillante trayectoria pedagógica. Manuel Luis ya se despidió de sus funciones directivas coincidiendo con el traslado al majestuoso nuevo edificio, pero ahora su adiós a las aulas es definitivo.

Tanto Julio como Manuel Luis coinciden en celebrar una jubilación más que merecida después de casi medio siglo dedicados a la docencia. Como antes hicieron sus compañeros y amigos José Larios (d.e.p.), Antonio 'Cuerda' (d.e.p.), María Hernández, José Antonio Hernández, Isabel Triguero, Concha López, Asunción Rodríguez, Enrique García, Mari Loli Díaz, Santiago Laserna... Todos reconocidos en la calle con un 'don' y 'doña' de cariño y respeto, pertenecientes a esa añorada y ya casi especie en peligro de extinción de 'maestro de escuela' y que dejaron una huella imborrable en las aulas. Ahora aparcan sus tizas Julio Murillo, Manuel Luis Méndez, Pedro García, Mari Loli Larios y Luis Pérez, pero como los anteriores se van no sin antes entregar como inolvidable legado a las generaciones venideras su magisterio. A todos hay que reconocerles, al margen de por su largo recorrido en el campo profesional, su dedicación e implicación formativa con el pueblo. Barcarrota y sus pupitres les echarán de menos.

Todos comparten una dilatada trayectoria dentro de la enseñanza que les ha llevado a tener la satisfacción de contribuir y ser partícipes en la formación y desarrollo de niños que ahora son padres de los alumnos de hoy. Ése es el mejor reconocimiento que un educador puede tener. Aquellos que tuvimos la suerte de recibir vuestras lecciones estamos muy agradecidos por vuestra excelente labor educativa y sobre todo calidad humana. Gracias maestros.