Antonio Gala vuelve a Badajoz sin haber leído la satírica obra de teatro que generó su anterior visita

Sus fieles lectores acudieron en gran cantidad a la firma de libros A la rueda de prensa asistieron dos periodistas y un cámara, ahuyentados luego por sus nada amables respuestas

M. BARRADO TIMÓNBADAJOZ

Cuando a uno le engañan una vez es una pena. Pero cuando le engañan en una segunda ocasión lo más probable es que sea culpa suya. Es lo que parece haberle ocurrido al Ayuntamiento de Badajoz con el escritor Antonio Gala que vino por segunda vez invitado a participar en la Feria del Libro y al parecer con pocas ganas de llevar a cabo las actividades por las que las arcas municipales le pagarán religiosamente.

Si en aquella primera ocasión fue objeto de múltiples comentarios y hasta de artículos periodísticos el extravagante comportamiento del escritor durante una cena ofrecida por el Ayuntamiento, ayer Antonio Gala consiguió concitar el interés de dos periodistas y un cámara de televisión a los que había convocado a rueda de prensa y a los que acabó ahuyentando con contestaciones claramente fuera de lugar.

Conferencias no

Por ejemplo, esta redactora fue enviada por el autor a 'Salsa Rosa', programa que definitivamente comienza a ganar enteros si se mira desde el punto de vista de que allí tanto los entrevistadores como el entrevistado se fajan para ganarse la pasta por la que han firmado un contrato, cosa que no parece importar demasiado a Antonio Gala. Fajarse digo, que no la pasta.

Por qué Antonio Gala parece odiar a media humanidad es un misterio que seguro no tiene nada que ver con esos lectores fieles que le admiran y que también fueron ayer a la Feria del Libro a recabar su firma.

Sus primeras contestaciones revelaron conversaciones preexistentes que la organización por supuesto se había cuidado mucho de filtrar, en las que Gala no parecía inclinado a dar la conferencia que se había anunciado en el programa de la Feria y exigía aire acondicionado para sentarse a firmar. Probablemente esto ni se les pasó por la cabeza a los otros también prestigiosos autores que en los calurosos días precedentes se habían encontrado con sus lectores en Badajoz y habían charlado con ellos en el ferial bajo un sol tórrido.

Desde la primera palabra, estuvo claro que el diálogo iba a ser a cara de perro.

-¿Nos comenta un poco qué va a contarle al público pacense?, esta tarde tiene usted una conferencia y va también a firmar..., sugirió una de las periodistas presentes para romper el hielo.

-Una conferencia no, vamos a ponernos de acuerdo. Tengo un señor que pregunta, tengo un encuentro con Julián Martín, pero nada de conferencia. En una conferencia hablo yo solo. Esto es un señor que me pregunta. Y luego quiero leer, para la gente que me quiere, unos cuantos poemas del libro.

-Usted estuvo aquí hace unos años, fue la siguiente sugerencia de este diario.

-Pero muy pocos.

-¿Por qué repite?

-Porque me gusta Extremadura, ¿por qué voy a repetir? ¿Qué modestia más tonta!

-Su última visita generó incluso una obra de teatro, le supongo al tanto. No sé si la ha leído. (Es una obra de Manuel Martínez Mediero titulada 'Esta noche cenamos con Antonio Gala', inspirada por la famosa cena antes mencionada. Está incluída en el décimo volumen de las obras completas del autor extremeño).

-No, entonces no es...¿De cuanto tiempo dices tú? -repreguntó Gala.

-No está al tanto, Mercedes -terciaba algo nerviosa la concejala de Cultura, Consuelo Rodríguez Píriz-. Porque yo le iba a poner al tanto ahora y no me ha dado tiempo porque acaba de llegar.

-Vale, vale.

-¿Cómo se llamaba la obra de teatro? -interrogó de nuevo el autor.

-'Esta noche cenamos con Antonio Gala'.

-Pero eso es muy anterior y no tiene nada que ver con mi última visita.

-Está fechada en el 2002 por el autor.

-Yo la tengo. No la he leído pero la tengo. Es de Martínez Mediero.

-Sí, efectivamente. Pero entonces, ¿es que la obra fue adaptada para el caso o existía ya y....?

-Yo no sé. Si dice usted que está fechada en el 2002. (Aquí la concejala comentó algo ininteligible tanto para los periodistas que recibían el sonido distorsionado por los bafles de la caseta como para los casetes).

-¿Es que se ha cansado de dar conferencias, Antonio y prefiere el contacto con la gente?

-No me he cansado. Lo que sucede es que una conferencia es un esfuerzo grande y yo no estoy para esfuerzos. De lo que estoy cansado es de no estar para esfuerzos. Además, una conferencia y una firma de libros es una paliza horrorosa, salvo para la gente que pertenece al HOY.

Salsa Rosa

-¿No va a firmar entonces tampoco?

-¿Sí, pero no voy a dar una conferencia. ¿A ver si nos ponemos de acuerdo! ¿Vengo a firmar sobre todo!

-Tuvo usted un montón de gente la última vez que estuvo. Me imagino que se espera lo mismo y que está preparado.

-Si usted no me hace preguntas, sino que da respuestas... ¿Está usted para ir a Salsa Rosa!

-No se crea. Pero muy bien, pues allí me voy, don Antonio.

-Pero váyase usted a 'Donde estás corazón' porque es más práctico.

-Eso no se lo he entendido bien porque no está bien el sonido. Pero ya lo escucharé más tarde, pues no creo que sea tan brillante.