Volkswagen traslada parte de la producción de Pamplona a Eslovaquia

La factoría de Bratislava será la beneficiada por la decisión

E. MÜLLERCORRESPONSAL EN BERLÍN Y AGENCIAS

Volkswagen, el mayor productor de automóviles de Europa, perdió la paciencia con los sindicatos de su factoría de Pamplona. El lunes pasado, el comité de dirección de la marca Volkswagen, que preside Wolfgang Bernhard, aprobó trasladar parte de la producción del modelo Polo, que se fabrica en Landaben, a un planta ubicada en Europa del Este, presumiblemente la factoría de Bratislava, en Eslovaquia.

La medida fue resumida en un breve comunicado que no da detalles sobre el numero de vehículos que dejará de producir Landaben, ni tampoco cuando se llevará a la práctica la medida. Pero una breve información publicada este lunes por el periódico 'Handelsblatt', señala que la medida fue adoptada como represalia a la resistencia de los sindicatos para alcanzar un acuerdo laboral con la dirección.

«El trasfondo de la medida es la lucha con los sindicatos de la planta de VW en Navarra sobre recortes en la plantilla de 4.300 trabajadores» señala el periódico. «De este modo, Bernhard hace un alarde de fuerza a los sindicatos, en medio de las negaciones de saneamiento con las plantas del grupo en Alemania». El 29 de marzo pasado, la dirección de VW advirtió a los sindicatos españoles que se vería forzada a planificar la producción del modelo Polo en otras plantas si no se alcanzaba un acuerdo sobre el convenio colectivo antes del 7 de abril.

Sin decidir

La decisión anunciada el lunes pasado en Wolfsburg, también representa un mensaje indirecto a los sindicatos alemanes que todavía rechazan con vehemencia los planes del grupo, que desea aumentar la semana laboral de 28,8 horas semanales a 35 horas, sin compensación salarial. La medida, si se ejecuta, supone la supresión de unos 20.000 puestos de trabajo en las plantas alemanas de VW.

Aunque el grupo aun no ha tomado una decisión final, los planes de reestructuración fueron anunciados en febrero pasado por el presidente de Volkswagen Bernd Pischetrieder, quien señaló que el futuro del consorcio estaba en peligro si no se adoptaban medidas destinadas a reducir los costes de producción. En esa ocasión, el ejecutivo también recordó que España había perdido competitividad en los últimos cinco años para producir automóviles a causa del aumento de costes.

Pero la situación del gigante alemán, al parecer, es más grave. Durante un encuentro extraordinario del Comité de Vigilancia del grupo, realizado hace una semana, fue presentado un informe donde se señala que el desarrollo y la producción de los modelos en Alemania es muy cara y que las fábricas trabajan con pérdidas.

Según fuentes de la empresa, citadas por el periódico 'Süddeutsche Zeitung', el grupo debería eliminar uno de cada dos empleos en sus plantas alemanas, que dan trabajo a 100.000 personas, para optimizar la producción. Pero la medida, según el periódico es irrealizable a causa del alto precio político que supone la eliminación de 50.000 puestos de trabajo. El plan de reestructuración del grupo pretende alcanzar una utilización plena de la capacidad productiva de sus plantas, que actualmente alcanza al 80% en las seis plantas en Alemania y en Wolfsburg sólo un 60%. «Para alcanzar esa meta, la dirección de VW debería cerrar una planta, por ejemplo, en España o en Bélgica», señaló el periódico 'Süddeutsche Zeitung'.

«Meter miedo»

El comité de empresa de Volkswagen Navarra cree que el anuncio es «un intento de meter miedo a la plantilla de Navarra para tratar de forzarla a que acepte las pretensiones de la empresa», tras dieciséis meses de negociación del convenio colectivo.

Fuentes del comité informaron de que los sindicatos «no tienen ni idea de nada relacionado con la noticia del traslado de producción», pero apuntaron que «este es el mismo ultimátum que nos dio la empresa hace un mes para que firmáramos el convenio, pero vestido de otra forma, para tratar de condicionar a los trabajadores». «Por ahora, aquí seguimos haciendo 1.158 coches al día y todo sigue igual», agregaron. Las mismas fuentes del comité resaltaron que «se supone que cuando un colectivo de 4.000 trabajadores decide plantarse ante una política que aplica la empresa, algo de razón tendrán y algo estará haciendo mal la multinacional».

El vicepresidente del Gobierno navarro y consejero de Economía y Hacienda, Francisco Iribarren, auguró «complicaciones» en la producción de la planta navarra. La firma automovilística, según dijo, ha manifestado que «no va a traer nuevos modelos y que va a reducir su producción». A partir de ahí la «conclusión es clara» porque el futuro se abre complicado. «Otros países están siendo más agresivos que nosotros y están proponiendo mayores oportunidades de negocio», lamentó.

El beneficio neto de Volkswagen Navarra bajó en el 2005 hasta 18,3 millones de euros (23 millones de dólares), un 14%menos que el año anterior. La planta de Landaben produjo y vendió el pasado año 211.678 vehículos, un 9% menos que en el 2004,.

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