Hamas apuesta por incluir en el Gobierno a los partidos minoritarios laicos

Israel sigue con preocupación la iniciativa de Rusia de invitar a los dirigentes palestinos a Moscú

EUGENIO GARCÍA GASCÓNCORRESPONSAL EN JERUSALÉN

Los partidos minoritarios palestinos que solo obtuvieron una simbólica representación parlamentaria en las elecciones del 25 de enero también serán invitados a formar parte de la coalición gubernamental que Hamas está tratando de crear.

Éstas son formaciones muy pequeñas que en ningún caso lograron más de tres escaños y cuya característica común es el laicismo, un rasgo que las diferencia claramente del ferviente fundamentalismo religioso que caracteriza al partido vencedor.

Mushir al-Masri, portavoz de Hamas en Gaza, confirmó que durante los últimos días varios partidos minoritarios se han dirigido a los fundamentalistas para pedirles que se abra un diálogo que conduzca a su inclusión en el gobierno.

Lo que continúa siendo un misterio es si Fatá, el principal partido de la oposición, entrará en la coalición. La dirección de Fatá está dividida al respecto y el presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) todavía no ha dicho la última palabra.

Hamas está interesada en crear un gobierno lo más amplio posible aunque ello le cueste renunciar a algunos puntos de su programa electoral. Los fundamentalistas creen que en la actual fase del conflicto lo más importante es que todos los partidos se muestren unidos y presenten a Israel un frente común.

Más de dos semanas después de las elecciones Hamas todavía no ha revelado quién será el próximo primer ministro. Aunque para desempeñar este cargo circulan varios nombres, la decisión final no se adoptará hasta que Fatá decida si entra o no en la coalición.

En Israel, mientras tanto, se sigue pendiente de la iniciativa del presidente ruso, Vladimir Putin, de invitar a Moscú a algunos de los dirigentes más destacados de Hamas, una iniciativa que preocupa seriamente en Israel puesto que este país considera que se trata de la primera fisura que experimenta la comunidad internacional respecto a los fundamentalistas.

Los israelíes confían en que su gran aliado, Estados Unidos, sea capaz de dirigir la iniciativa rusa hacia un terreno más propicio, lo que quiere decir que esperan que Moscú no reconozca al futuro gobierno palestino hasta que éste no ratifique todos los acuerdos firmados con Israel y renuncie a la violencia como medio para combatir la ocupación.

Así las cosas, el primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, afirmó ayer que «cambiarán las reglas del juego» en cuanto la semana próxima juren los nuevos diputados del Parlamento palestino. El juramento, dijo, transformará a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en «una entidad de Hamas» (Movimiento de la Resistencia Palestina). «Desde nuestro punto de vista, una vez que juren los legisladores palestinos, cambian las reglas del juego», destacó Olmert sin entrar en detalles. «Es lo mismo (para Israel) si crean un Gobierno de Hamas o uno de tecnócratas que actuarán en su nombre», comentó Olmert, quien no negociará con esos dirigentes a menos que cumplan con tres exigencias de Israel, entre ellas, su reconocimiento como Estado. Las otras son que desarme a su milicia y renuncie a la violencia como método para alcanzar sus objetivos políticos y respete los pactos firmados por el ex presidente palestino Yaser Arafat que comenzaron con un reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP, que ahora preside Abás, como parte de los acuerdos de Oslo de 1993.

Al Andalus

Por otra parte, el brazo juvenil de Hamas reclama en su página de Internet la recuperación de Al Andalus, «el paraíso perdido». El texto no ha pasado inadvertido para los servicios de inteligencia españoles que destacan que la misma pretensión sobre Andalucía tenían los terroristas del 11-M.