Aulas con acento francés

El instituto de Secundaria Ágora potencia su sección bilingüe y establece contactos con la localidad de la Roche Sur Yon para posibles intercambios

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES

Bon jour! entona un profesor a un alumnado de colorines en cuanto atraviesa el umbral del aula. El grupo responde y se esfuerza en parecer solícito y entregado. Los profesores Felicitas Hernández y Carlos Barrales suben a la clase para presentar a uno de los dos grupos que forman parte del programa bilingüe francés del Instituto Ágora.

Son una treintena de alumnos de secundaria de entre doce y trece años que se han sumergido, de lleno, en los recovecos de la lengua francesa. Algunos, comentan los maestros, por iniciativa propia y otros por el suave pero potente empujón paterno. La iniciativa no es una simple ración extra de clases de francés, sino algo mucho más audaz: se les imparten clases de disciplinas no lingüisticas en la lengua gala -matemáticas, ciencias naturales y ciencias sociales-, lo que contribuye a ir forjando las estructuras mentales que alojen un buen conocimiento de este idioma. Hay un esfuerzo notable por parte de los profesores y de los alumnos. Los primeros necesitan horas extra para preparar las clases y para reunirse y los segundos tienen una hora lectiva más al final de la semana. Treinta y una.

La sección bilingüe del Ágora lleva dos años funcionando y le queda mecha. Lo último, el viaje que han realizado sus docentes de las disciplinas no lingüisticas (DNL es el término del trabajo que desempeñan) a la Roche Sur Yon, una localidad francesa hermanada con Cáceres a donde han ido a recoger material, conocer el panorama educativo francés e iniciar los contactos para establecer futuros intercambios escolares. La idea, comentan, es ir allanando el camino para que la experiencia se lleve a cabo cuando los chavales estén en cuarto o quinto de la E.S.O.

Los alumnos están contentos, según señalan los profesores, con todo lo cosechado en La Roche, sobre todo el material y lo que les han contado sobre la vida cotidiana francesa. «El nivel es más o menos el mismo», señala Felicitas, «en Matemáticas están un poco más atrasados que aquí, y de hecho, cuando han visto los libros les han parecido muy fáciles».

Les tranquiliza pensar que los jóvenes encontraran ambientes muy similares a los españoles. «España ha avanzado mucho en los últimos años. La ropa es igual, las tiendas son iguales, las cosas son muy parecidas. Les hemos contado eso para que se relajen». Y ellos, encantados con la descripción, como muy preparados.

Metodología

Hay unas horas lectivas estipuladas para impartir determinadas asignaturas en francés, aunque los profesores aseguran que las distribuyen de una forma racional, por temas. Hay dificultades a la hora de expresar determinados conceptos en otra lengua y se va poco a poco, como quien entra en una piscina con todo el recato del mundo. Todo, sin perder de vista el currículum extremeño, que hay que seguir a pies juntillas, y utilizando materiales que elaboran los miembros de este departamento bilingüe. Subrayan la dificultad de encontrar buen material didáctico. La embajada aportó unos libros, pero en La Roche Sur Yon han hecho una buena compra. Entregan fotocopias y fichas con los que se van adquiriendo conocimientos.

El equipo docente señala que, a pesar de que este centro acoge este grupo bilingüe francés, en ningún caso se han desentendido del inglés, que los alumnos siguen en las reglamentarias tres horas. Y esa voluntad es visible en la cartelería del centro, indicativos en los tres idiomas: francés, inglés y español que dan cuenta de una voluntad integradora.

La utilidad del francés la ven clara los alumnos. Aún son muy jóvenes, pero barajan la idea de los viajes, de poder leer en ese idioma o conocer a gente francesa, que se les abran las puertas de Europa para estudiar algún curso universitario en el extranjero.

La mayoría de los alumnos llegaron a esta experiencia bilingüe con la formación adquirida en colegios adscritos como el Pizarro. Otros van de nuevas, pero con ganas. Al intercambio, que posiblemente tenga lugar dentro de dos años, ya hay muchos que se apuntan. Solo les faltan unos centímetros y unas gotitas más de destreza con el francés.