«Nos ha venido Dios a ver con los quioscos, como el que dice»

A.J.A.CÁCERES FOTO: LORENZO CORDERO

Ni le llueve ni pasa frío. En días como el de ayer, Luis María Gómez es un afortunado. Vende cupones de la ONCE en el quiosco de la Avenida de España, frente a la antigua cafetería Acuario, y no le falta clientela.

-¿Cuántos años lleva como vendedor?

-Desde el día 6 de agosto del 83. («Dame tres del cero tres», interrumpe un cliente. «¿Cuánto es?» «Siete cincuenta». «Eso es». Luis María le sirve y continúa con la entrevista). 23 años voy a hacer.

-¿Y han cambiado mucho las cosas en ese tiempo para los vendedores de la ONCE?

-Bastante.

-¿Para mejor o para peor?

-(Duda) Hay temporadas buenas y otras medio regulares. Ahora mismo, está la venta un poco floja. El euro nos ha afectado mucho, como a todo el mundo.

-¿A qué hora se venden más cupones?

-De diez y media a doce de la mañana. Esa es la hora más fuerte.

-¿Cuál es su horario de trabajo?

-De nueve a una y media y de cuatro y media a siete y media. Eso en el quiosco, porque luego yo estoy más tiempo. Hasta las dos y pico.

-En un día lluvioso como hoy (por ayer), agradecerá estar en el quiosco...

-Se está de maravilla. Nos ha venido Dios a ver con los quioscos, como el que dice.

-¿No tiene radio o tele?

-Sí, sí. (Enciende la radio). Otros quioscos no tienen este hilo musical. Está muy bien.

-¿Cuál es el número que más le piden?

-Hay varios, pero el más preferido es el 13 y el 69. Son los que mejor se venden (una clienta interrumpe: «Oiga, ¿tiene el 29300?». «¿29300? Ahora mismo lo vemos», responde Luis María. Lo teclea en su máquina, que le responde: «número no encontrado». «Pues no está», informa a la mujer. «¿No está?» «No está». «Hasta luego»).

-Lo último: ¿no se quejará del sitio?

-En el mismo centro, al lado de la Fuente Luminosa. Hay quioscos que están más lejos y venden mejor. Pero no me quejo.