«Me enteré por HOY de que mi hijo había muerto»

El padre de Alejandro Hernández, el joven placentino de 28 años hallado muerto en la calle en Sevilla, conoció el fallecimiento de su hijo porque una vecina lo leyó en el diario

ANTONIO JOSÉ ARMEROCÁCERES

La fotografía aparecía en la página tres de este periódico, y el pie que la acompañaba era de lo más descriptivo: «Así fue encontrado el cadáver del cacereño». Con ese texto y esa imagen frente a sus ojos, a Antonio Hernández se le despejaron las dudas, y la esperanza que pudiera guardar se le desvaneció: era su hijo. Era Álex. Alejandro Hernández Palenzuela, 28 años, natural de Plasencia, provincia de Cáceres.

Su cuerpo lo encontró un agente de la Policía Local de Sevilla el pasado domingo por la mañana, a las 9,17 horas, mientras patrullaba por la alameda de Hércules. Sus padres, sin embargo, no se enteraron hasta el viernes. En esos esos cinco días hay tiempo para una cadena de hechos que termina con un final increíble: un padre que se entera de la muerte de su hijo por el periódico.

Nochebuena en su ciudad

Alex no vivía en Plasencia. Tampoco en Cáceres, ni en Sevilla. Eran las tres ciudades que frecuentaba, y aunque no tenía una residencia fija, no era difícil verle. Por ejemplo, en su ciudad, haciendo malabares en la calle del Sol. O en Cáceres, también con palos y bolas, o con el diábolo, en la calle Pintores, allí por donde más gente pasaba. Llevaba esa vida nómada y algo desordenada desde hacía tiempo, pero de una manera u otra, sus padres siempre sabían dónde estaba. «Había estado en Plasencia en Nochebuena -recuerda su padre-, y debió irse a finales de diciembre o principios de enero. El caso es que yo sabía que ahora andaba por Sevilla».

También debía conocer ese detalle una antigua vecina de la familia, «una mujer que nos aprecia mucho y que conoce la historia de mi hijo», explica Antonio. Fue ella quien advirtió que el del periódico era Álex. Lo pensó al ver la primera noticia que este diario publicó el último día de enero. Era una información escueta, basada en la que el día antes había publicado ABC de Sevilla bajo el siguiente titular: 'Aparece un hombre muerto, sin signos de violencia, en la Alameda de Hércules'.

El 1 de febrero, HOY consiguió ir un poco más allá: 'El juzgado número 20 de Sevilla investiga la muerte de un indigente natural de Cáceres' arrancaba la información, que esta vez iba acompañada de una fotografía.

En todas esas noticias figuraban las iniciales del fallecido: A.H.V. Y esa última letra, esa 'V', era lo único que desconcertaba a la vecina. «Casi siempre se confunden con el segundo apellido -explica Antonio Hernández-, y ponen Valenzuela en vez de Palenzuela». Así, con ese error, figura Álex en todas las diligencias instruidas en Sevilla, y por tanto, también en los dos periódicos que publicaron el suceso. «Con lo que me contó la vecina, yo deduje que era él -reconoce Antonio- y me fui a la comisaría de la Policía Nacional de Plasencia. Cuando les conté la historia se sorprendieron. Me preguntaban que por qué sabía yo que ese era mi hijo. Yo lo sabía por la edad, por el sitio, por lo de las iniciales... Les di sus datos y de inmediato, como un resorte, salió su ficha con las huellas dactilares y demás. Llamaron a los juzgados de Sevilla, dieron con el número veinte, que es el que lleva el caso, y me lo confirmaron».

Salió de la comisaría, comunicó la noticia a la familia y se fue a Sevilla con su mujer. «Por el camino ya fui haciendo llamadas de teléfono a distintos sitios, incluso a funerarias -detalla-. Nos enteramos de que el cuerpo estaba en el Instituto Anatómico Forense y nos fuimos hasta allí. Nos enseñaron los objetos personales y los reconocimos. Eran los suyos, pero el cuerpo no lo hemos podido ver hasta esta mañana (por ayer). Yo tenía la certeza absoluta, pero bueno, siempre te queda esa esperanza de que haya habido algún error».

De Sevilla pudo traerse ayer el cadáver de su hijo, pero «ni una sola explicación» de por qué se enteró por el periódico. «Lo más increíble de todo es que mi hijo llevaba consigo el DNI. Ahí lo pone bien claro: Alejandro Hernández Palenzuela, la dirección y todo». Nadie, sin embargo, levantó el teléfono para informar a la familia. «Me dicen que pida explicaciones por escrito, aunque la secretaria del juzgado me ha comentado que constará mi protesta. Yo lo único que sé es que llevo el cuerpo de mi hijo a su ciudad gracias a una vecina», comentaba Antonio camino de Plasencia.

Preguntas sin respuesta

¿Y si ella no hubiera leído el HOY? «Le he dado muchísimas vueltas a la cabeza. Ni duermes ni nada. No habríamos vuelto a saber nada de él. Igual le hubiéramos dado por desaparecido».

Antonio Hernández, su mujer y la familia y amigos de Álex le incinerarán hoy en Plasencia. Quedará atrás una historia triste, de la que el padre intenta sacar una lectura positiva. «Quiero que lo que le ha pasado a mi hijo sirva a otros padres para que esto no vuelva a pasar. Cuando la policía necesitaba informarme de algo relacionado con mi hijo, siempre me encontraba en un sitio o en otro. Un día fuimos a la comisaría a enterarnos de cosas y nos dijeron que si a mi hijo le pasaba algo, sus padres seríamos los primeros en enterarnos. Ahora se ha muerto y me he enterado por una vecina que lo leyó en el periódico. Cuando pasaba un mes y no sabíamos de él, nos agarrábamos a eso que nos dijo la policía, y ahora se muere y nos enteramos de esta forma. Les digo a los padres que tengan hijos en una situación parecida que no se fíen. Aunque muriera en la calle, mi hijo no era un perro ni un gato. Era una persona. Estamos hablando de vidas. Esto no pasa ni en el Tercer Mundo. Quien sea el culpable de que esto haya pasado es una persona que quiere muy poco a sus hijos». Palabra de padre.