Periódico y 'cristasol'

ANTONIO JOSÉ ARMERO

El otro día limpié el espejo del baño (la noticia no es esa, aunque podría serlo), y cuando ya había terminado, cuando la hoja de periódico que utilicé era un gurruño impresentable, la miré y leí mi nombre. Acababa de limpiar el cristal del baño con una noticia escrita por mí. Antonio limpia el cristal con Antonio. Manda carallo.

La anécdota podría haber quedado en eso, pero la tontería me impulsó a empezar una investigación. La noticia era de deportes, estaba en la página 37, el HOY de ese día tenía 72 y lo elegí del montón de periódicos atrasados por puro azar. Bueno, no exactamente. El primer y el último ejemplar de la pila tenían cero posibilidades de ser escogidos, porque para mí no existen. Por eso prefiero los quioscos autoservicio, para coger uno del medio, pagarlo, doblarlo justo por la mitad, de modo que coincidan a la perfección los bordes inferior y superior, y sólo al final, olerlo un par de veces.

Tanto ritual y tanta gilipollez para luego limpiar el baño con él. O para envolver el pescado. O para que haga de alfombra cuando he fregado la cocina. O para recoger el sudor de una morcilla patatera. O para que a un ciclista no se le hielen los riñones mientras baja un puerto de montaña. O para tapar los cristales de un bar en obras. O para pintar el pasillo. O para que el canario se alivie en su jaula con toda comodidad (no tengo pájaro, pero parecer ser que para esto último son mucho mejor los suplementos dominicales. Yo que me alegro). Con este panorama, no tengo por más que ponerme a sus pies si ha llegado hasta esta última letra. Tiene mi total admiración. Le rindo pleitesía. Mándeme a por sus chancletas y se las traeré agarradas por los dientes. A cambio, sólo le pido una cosa: cuando vaya a limpiar el cristal, no escoja esta página. Bien está quitar lamparones con mi firma, pero con la foto...

Ítem más: diez días después, el anuncio del 'bogabante' con dos 'b' sigue saludando a la entrada a Plasencia por la nacional 630. ¿El sexto qué?