El Convento de las Descalzas estará en obras hasta abril

La donación de un particular permitirá cambiar el suelo, reparar las goteras y restaurar los dos altares laterales

EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGABADAJOZ

Las obras de reforma del Convento de las Descalzas, en cuyo interior se venera la popular imagen del Cristo de la Espina, se iniciarán el próximo lunes y no concluirán hasta el próximo mes de abril, según anunció ayer sor Inmaculada Doblado, la madre superiora.

Durante esos tres meses un equipo de albañiles se empleará a fondo para colocar un nuevo suelo de mármol en el convento, reparar las goteras existentes en el tejado, restaurar los dos altares laterales y mejorar el lucido de las paredes.

Mantener el convento

Sor Inmaculada explicó que la intención de la comunidad es asegurar la pervivencia de este espacio religioso durante varias décadas más y mejorar su aspecto exterior. «La idea es que estas obras sirvan para muchos años, porque un convento que no se reforma cada cierto tiempo corre el riesgo de deteriorarse».

Entre las actuaciones propuestas figura la colocación de un nuevo suelo de mármol en las zonas donde tiene lugar el culto, una mejora que considera conveniente la madre superiora. «El piso que hay ahora está bastante deteriorado, pero no lo vamos a retirar sino que pondremos sobre él las nuevas baldosas».

También los altares laterales se van a beneficiar de la reforma, que incluye la colocación de distintos refuerzos. «Quienes han estudiado los altares se han dado cuenta de que estaban venciéndose y es mejor abordar la restauración antes de que sea demasiado tarde».

Un testamento

Todas estas obras podrán financiarse gracias a una donación particular procedente del testamento del hermano de una religiosa, inyección económica que permitirá a las Descalzas llevar a cabo una obra que de otro modo les habría resultado impensable. «También hay fieles que están colaborando económicamente, porque no sabemos si tendremos suficiente para financiar toda la obra».

Sor Inmaculada Doblado todavía no sabe cuánto dinero costarán los trabajos, pero incluso está dispuesta a solicitar un crédito si resultase necesario. «Hay quien dice que no deberíamos hacer esta obra, pero todos debemos comprender que la conservación de un edificio tan antiguo es imprescindible para que perdure en el tiempo».

Hace meses la comunidad ya encargó la rehabilitación del retablo central a Luis Mangas, el mismo restaurador que trabajó años atrás en la recuperación de la capilla superior de la Ermita de la Soledad.

Esos trabajos pusieron al descubierto las deficiencias de los altares laterales, uno de los cuales aloja la imagen del Cristo de la Espina, muy venerado en la ciudad de Badajoz.

Sor Inmaculada cree que las obras impedirán llevar a cabo este año el tradicional besapié al Cristo de la Espina. «El besapié es seguro que no podrá hacerse y creemos que tampoco podrá abrir el convento antes de Semana Santa, pero eso no se verá hasta que avancen los trabajos».

En estos momentos el Convento de las Descalzas cuenta con once religiosas, pero la comunidad recibirá hoy mismo a una nueva joven. «Desde Navidad hemos dejado de elaborar dulces porque no somos muchas. Es posible que lo retomemos en el futuro, pero ahora nuestra única fuente de ingresos está en los bordados que hacemos a todas las personas que nos encarguen algún diseño».

Al sostenimiento del convento contribuye el Banco de Alimentos, que les entrega periódicamente alguna de la comida que recibe.